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El Barça fija en 65 millones el precio de Ferran Torres

El futuro de Ferran Torres se ha convertido en una de las grandes tramas del verano en el Camp Nou. FC Barcelona ha fijado un precio claro para dejar salir al delantero: 65 millones de euros. Ni un euro menos, al menos sobre el papel.

Paris Saint-Germain ya ha llamado a la puerta. Su primera oferta, en torno a los 40 millones, fue rechazada sin dudar en los despachos azulgrana. Demasiado baja para un futbolista que se consagró de cara al gran público marcando en la final de un Mundial y que, pese a su irregularidad, sigue teniendo mercado en la élite.

El contexto, sin embargo, es delicado. Robert Lewandowski ya no está y en el club repiten una idea: no quieren vender a un atacante antes de haber cerrado la llegada de otro. La delantera está en construcción y soltar a Ferran sin relevo sería un riesgo deportivo evidente. Pero el mercado aprieta, las cuentas también, y en el Camp Nou saben que quizá tengan que ceder.

Ahí entra en juego la cifra. Con solo un año de contrato por delante, Ferran podría salir por bastante menos en circunstancias normales. No es el caso. Los precios de los delanteros se han disparado y el Barça intenta aprovechar esa ola. Es un problema para fichar, pero también una oportunidad para vender. Bendición y condena al mismo tiempo.

PSG, por su parte, no está dispuesto a llegar a los 65 millones que pide el Barça. No al menos ahora. Aun así, desde Francia ya se ha filtrado que el club parisino está preparado para subir hasta cerca de los 55 millones. Esa cantidad sí empieza a sonar razonable en Barcelona. Sobre todo porque se acercaría a lo que pagaron en su día por él: 55 millones más variables.

En los números, la operación tendría sentido. La mayor parte de aquel traspaso ya está amortizada en los balances del club. Traducido: cualquier ingreso cercano a esa cifra se convertiría prácticamente en plusvalía limpia, oxígeno puro para una entidad que sigue mirando cada línea del balance con lupa.

Sobre el césped, la historia es más compleja. Ferran ha alternado destellos de enorme nivel con tramos de inconsistencia que le han impedido consolidarse como indiscutible. Ha tenido noches de jugador grande, pero también rachas en las que se ha diluido. Esa dualidad explica por qué el Barça está dispuesto a escuchar ofertas, pero también por qué no lo quiere regalar.

El calendario añade presión. Ferran debe reincorporarse el miércoles tras sus vacaciones. Su escenario ideal está claro: llegar a tiempo para viajar a Francia, pasar reconocimiento médico y cerrar su futuro antes de tener que presentarse en la Ciudad Deportiva. Todo apunta a que el jugador ve con buenos ojos el cambio de aires y está decidido a salir.

El problema, para el Barça, es otro: encontrar un nueve fiable a un precio asumible ya está siendo un quebradero de cabeza. Intentar fichar dos atacantes si se va Ferran lo complica todo todavía más. El club busca un equilibrio casi imposible entre necesidad deportiva y realidad económica.

En este tira y afloja, la próxima subida de oferta del PSG puede convertirse en el punto de no retorno. ¿Aguantará el Barça firme en los 65 millones o aceptará esos 55 que, sobre la mesa, suenan a negocio razonable por un jugador en su último año de contrato?

La respuesta, como tantas veces en el fútbol moderno, no se decidirá solo en el césped, sino en una calculadora. Y del resultado puede depender buena parte del dibujo ofensivo azulgrana para la próxima temporada.