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Arsenal y Odegaard: La Búsqueda de la Grandeza

Arsenal se quedó a un partido de firmar el doblete soñado de Premier League y Champions League la temporada pasada. Lo logró pese a tener a Martin Odegaard a medias: lastrado por lesiones, sin continuidad, lejos de su pico de influencia.

Ahora el panorama es otro. El equipo de Mikel Arteta arranca la defensa de su primer título liguero en 24 años con un capitán que parece jugar el mejor fútbol de su vida. Y eso cambia el techo de este Arsenal.

Si con un Odegaard disminuido fueron campeones de la Premier League y cayeron solo en los penaltis ante Paris Saint-Germain en la final de la Champions League, ¿hasta dónde pueden llegar con el noruego sano, dominante y decisivo en Inglaterra y en Europa?

Un golpe de zurda que define un aviso a Europa

En Nápoles, Arsenal mandó de principio a fin en su estreno europeo. Controló, sometió, generó. Pero no encontraba la rendija. Napoli se parapetó con un plan defensivo digno del manual más conservador de Max Allegri, un bloque bajo paciente, dispuesto a sufrir.

Hasta que apareció Odegaard.

Quince minutos antes del final, el noruego cazó el partido con un zurdazo soberbio desde la frontal para el 1-0. Un gesto técnico limpio, seco, imparable. El tipo de golpe que no solo decide un partido, sino que lanza un mensaje: con Odegaard a este nivel, Arsenal parece capaz de superar cualquier examen.

Las cifras explican parte de la historia. La temporada pasada, el capitán arrastró problemas de rodilla y hombro, se quedó en 36 partidos oficiales, apenas un gol y siete asistencias. Solo 24 apariciones en Premier League en el año en que el club por fin volvió a coronarse campeón.

Su verano con Noruega, alcanzando los cuartos de final del Mundial antes de caer ante Inglaterra, ya insinuó una recuperación. Pero lo que se ve en este arranque va más allá: es otro escalón.

Del Community Shield a la Champions: un patrón se repite

El primer aviso serio llegó en Cardiff, en el Community Shield ante Manchester City. Con el título decidido, Odegaard firmó el gol que todos recuerdan: dejó sentado a Gianluigi Donnarumma y paseó la pelota a la red vacía con una frialdad insultante en el 3-0.

No se quedó ahí. Marcó en el 3-0 frente a Coventry City. Después, volvió a aparecer en un escenario grande: gol de la remontada ante Chelsea en el Emirates Stadium para sellar el 2-1 y mantener el pleno de victorias.

Ese tanto fue puro instinto y lectura del juego: desmarque al límite del área, irrupción perfecta para aprovechar el sutil amago de Kai Havertz y remate contundente ante Emiliano Martínez. En Nápoles, la escena se repitió con otro final letal.

Son acciones de un futbolista desatado, completamente sano, rodeado de un equipo que por fin juega con la seguridad de quien ya sabe lo que es ganar. Arsenal transmite convicción; Odegaard, autoridad.

Y la necesitaban. El calendario europeo no perdona: en el horizonte espera un duelo en casa ante Real Madrid y una visita a Bayern Munich. Para sobrevivir a ese tramo hay que saber sufrir, madurar partidos, perforar muros como el de Napoli. Arsenal lo hizo con calma, sin precipitarse, hasta que la calidad de su capitán inclinó la balanza.

Un líder con cuentas pendientes

Arteta lo dejó entrever: Odegaard juega como alguien con algo que demostrar. El equipo vivió una temporada de gloria, pero él sabe que su aportación personal no estuvo a la altura de sus propias expectativas.

Nedum Onuoha, exdefensa de la Premier League y analista en Match of the Day, lo resumió con claridad: Odegaard quiere tener “un impacto mayor” en el equipo este curso. Y va camino de ello.

Onuoha recordó también la herida abierta: “Tienen asuntos pendientes en la Champions League. Él quiere ser el primer capitán de Arsenal en levantar ese trofeo”. El noruego empuja en esa dirección. Cuando está encendido, el conjunto de Arteta sube un peldaño.

Para Onuoha, la ecuación es sencilla: la mejor versión de Arsenal aparece cuando Odegaard “mueve los hilos”, porque su influencia multiplica al resto. Cuando no está fino, el equipo puede ganar igual. Pero cuando domina, la forma de atacar cambia, se encienden nuevas líneas de pase, se suman más protagonistas.

Este inicio de temporada lo confirma. Odegaard se mueve con una suavidad insultante. Y no es casualidad que Arsenal se vea igual de fluido.

El tipo de capitán que decide y trabaja

Arteta fue directo tras el triunfo en Nápoles: “Esto es lo que necesitamos. Jugadores con esa mentalidad para decidir partidos, jugar con esa personalidad y seguir asumiendo riesgos. Se está metiendo en esas zonas mucho más en los últimos partidos. Fue un gol increíble”.

No solo fue el gol. Odegaard marcó el tono desde el primer minuto. Corrió, presionó, dio ejemplo. Liderazgo en la forma de mandar con el balón y también sin él.

Onuoha subrayó su impacto en el costado derecho: creatividad constante, mimo en cada posesión, siempre buscando el pase que abre una ocasión. Y, al mismo tiempo, dispuesto a hacer el trabajo sucio, a bajar, a cerrar líneas.

Arsenal necesitó todo eso. El equipo desperdició varias ocasiones claras antes del zurdazo ganador. Aun así, la superioridad fue abrumadora: 26 disparos, su cifra más alta en un partido de Champions League desde que se tienen registros (2003-04). También el número más alto de remates que ha concedido Napoli en ese periodo.

Arteta lo explicó sin rodeos: “Martin está aportando goles que influyen en los resultados, que es lo que queremos de nuestros jugadores ofensivos, que sean decisivos. Deberíamos haberlo hecho de otra manera por la cantidad de ocasiones que creamos”. El técnico sabe que no siempre bastará con un fogonazo final.

El Santo Grial de un club… y de su capitán

La Champions League sigue siendo el gran vacío en la historia moderna de Arsenal. Dos finales, dos golpes: la derrota ante Barcelona en 2006 y la caída del curso pasado frente a PSG.

Ese trofeo es el Santo Grial del club. Y también la gran obsesión silenciosa de su capitán.

Con Odegaard en este estado de forma, el muro que siempre se les ha resistido parece un poco menos alto. No desaparece. Pero se agrieta.

La temporada es larga, los gigantes de Europa esperan y un solo resbalón puede arruinar el camino. Sin embargo, con un líder que vuelve a jugar como el talento descomunal que se anunciaba hace una década, la pregunta ya no es si Arsenal puede competir.

La verdadera cuestión es: ¿quién se atreve ahora a apostar en su contra cuando el 8 rojo manda el partido a su antojo?