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Víctor Muñoz: primer fichaje de Iraola en Liverpool

Víctor Muñoz todavía no ha vestido de rojo en Anfield, pero ya es el símbolo del nuevo proyecto. El centrocampista navarro se ha convertido en el primer fichaje del Liverpool de Andoni Iraola, una operación de 34,5 millones de libras que no solo rompe el mercado de Osasuna, sino que también frustra las aspiraciones de un Newcastle que lo tenía prácticamente atado.

El Liverpool llevaba tiempo detrás de él. El giro llegó en cuanto Iraola fue nombrado nuevo entrenador. A partir de ahí, todo se aceleró.

“Liverpool es una oportunidad que no puedes dejar pasar”, explicó Muñoz en una entrevista con la agencia EFE desde la concentración de la selección española. Había interés serio de Bayer Leverkusen, Manchester United e incluso de su antiguo club, el Real Madrid, con el que llegó a disputar dos partidos oficiales antes de marcharse a Pamplona el año pasado. Pero el pulso final fue cosa de dos: Newcastle y Liverpool. Y ganó Iraola.

El peso del plan de Iraola

Muñoz no lo oculta: la conversación con el técnico vasco fue decisiva. Más que el dinero. Más que el nombre del club.

“Yo he estado centrado en el Mundial, no quería escuchar mucho sobre mi futuro salvo que fuera algo claro”, confesó. Esa claridad se la dio Iraola. Le habló de su fútbol, de cómo encajaría en su estructura, del papel que le esperaba en Anfield. Ese discurso, directo y concreto, inclinó la balanza.

“Iraola me transmitió su confianza, cómo juega su equipo. Tuvo un papel importante a la hora de elegir”, admitió el internacional español.

Liverpool no ficha solo a un talento emergente de 22 años. Ficha a un futbolista que llega tras la mejor temporada de su carrera en Osasuna, un club que Muñoz no quiso dejar en un segundo plano. “Osasuna es un lugar increíble. Siempre lo llevaré en el corazón. Me han hecho vivir el mejor año futbolístico de toda mi carrera”, subrayó, casi a modo de despedida emocional.

Un fichaje en plena frustración mundialista

El gran giro de su carrera, sin embargo, llega en un momento agridulce. Mientras su nombre copa titulares por el traspaso, Muñoz no ha podido disputar ni un minuto en los dos primeros partidos de España en el Mundial. Una lesión muscular lo ha dejado fuera del sorprendente empate ante Cabo Verde y de la convincente victoria frente a Arabia Saudí.

La ilusión máxima, frenada en seco.

“Lo veníamos arrastrando”, explicó sobre el problema físico. Notó molestias y el cuerpo técnico decidió frenar. “Estamos intentando retomar el proceso para estar en el campo lo antes posible”. La ansiedad es evidente. El escenario, cruel: el torneo que soñaba desde niño, visto desde el banquillo.

“Han sido momentos muy complicados porque este es el sueño de un niño y ver que se puede torcer por una lesión te fastidia mucho”, reconoció. No hay dramatismo impostado, hay rabia contenida.

El apoyo mental y el vestuario de La Roja

En este contexto, Muñoz ha querido destacar una figura poco visible: la del psicólogo de la selección, Javier López Vallejo. El exguardameta, hoy especialista en el área mental, se ha convertido en un punto de apoyo clave.

“Tanto fuera como aquí con Javi tengo mis charlas. Me ayuda mucho, me ayuda a ver otra perspectiva de todo lo que pasa aquí. Es un placer tenerle”, explicó el navarro. No se trata solo de recuperar una pierna, sino de sostener la cabeza cuando el torneo más importante de tu vida se te escapa entre los dedos.

El vestuario también ha respondido. “Mis compañeros han sido un pilar fundamental para que tenga ganas cada día”, apuntó. No es una frase vacía: el jugador vive en una cuenta atrás constante, pendiente de cada sensación muscular, de cada sesión, de cada conversación con los médicos.

El Mundial, para él, se ha convertido en una obsesión sana. “Es lo único en lo que pienso. Es un sueño y quiero estar en el campo lo antes posible”, remató.

Entre el sueño de niño y el desafío de Anfield

En cuestión de días, Víctor Muñoz ha visto cómo se entrelazaban dos líneas maestras de cualquier carrera: el sueño de la infancia y el salto a la élite absoluta de clubes. Por un lado, la camiseta de España en un Mundial. Por otro, la llamada de Anfield y la confianza plena de un entrenador que ha decidido construir su proyecto con él como bandera inicial.

Primero, su cuerpo decidirá si llega a tiempo para dejar huella en este Mundial. Después, Anfield dictará si ese fichaje de 34,5 millones es el inicio de una nueva referencia en el centro del campo del Liverpool o solo el primer capítulo de una historia que todavía está por escribirse.