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United: el dilema entre la reconstrucción y el mercado

El verano de United parecía tener punto final cuando Carlos Baleba aterrizó desde Brighton por 70 millones de libras. El plan de reconstrucción del centro del campo quedaba, en teoría, cerrado. Pero en Carrington nadie ha echado todavía el cerrojo definitivo: el nombre de Louis Page sigue sobre la mesa.

El joven centrocampista de 18 años de Leicester City gusta, y mucho. El club ha dejado la puerta entreabierta para volver a por él en enero o el próximo verano. De momento, Leicester lo blinda en el césped: Page fue titular en el 0-0 ante MK Dons el pasado fin de semana y esta noche volverá a escena en el viaje a Plymouth Argyle (19.45). Los foxes no quieren ni oír hablar de su salida.

Mientras tanto, en Old Trafford el discurso interno es claro: lo urgente ya no es el mediocampo, es el lateral izquierdo.

Gore se marcha, la academia se mueve

El carrusel de la cantera no se detiene. Dan Gore, centrocampista de 21 años, se marcha cedido a Luton para toda la temporada, con una obligación de compra condicionada incluida en el acuerdo. No será el único movimiento de la academia, y en el club ya asumen que el día irá cargado de salidas menores que, en realidad, dicen mucho del nuevo filtro competitivo.

El mensaje es evidente: quien no esté preparado para dar el salto, saldrá.

Zirkzee, entre la puerta de salida y un papel secundario

United no se inmuta ante la posibilidad de que Joshua Zirkzee termine quedándose. En el club reconocen su valor como jugador de plantilla, destacan su carácter y su buena integración en el vestuario. Pero su rol está muy lejos de ser protagonista.

Solo ha sido titular una vez con Michael Carrick y en los dos partidos de esta temporada ni siquiera ha saltado al campo. Su situación recuerda, en parte, a la de Scott McTominay y Harry Maguire hace tres veranos: United estaba dispuesto a venderlos, rechazó una oferta de West Ham por McTominay, aceptó 30 millones por Maguire… y el acuerdo se vino abajo por la diferencia salarial.

El giro de guion es conocido: ambos firmaron una gran campaña 2023/24 y fueron clave en aquella remontada de octubre de 2023 ante Brentford que sostuvo el proyecto de Erik ten Hag. Que Zirkzee viva algo parecido hoy parece una quimera.

Para colmo, el mercado también se le cierra. Juventus se va a llevar a Nick Woltemade desde Newcastle y Fiorentina tiene a Beto en su radar. Un destino menos, menos margen. Y si al final se queda y United afronta la temporada con él en lugar de otro delantero, la sensación interna es clara: sería un escenario muy lejos de lo ideal.

Una afición inquieta y un lateral izquierdo sin dueño

La hinchada de United mira alrededor y no le gusta lo que ve. Chelsea vende como nadie, Arsenal se refuerza de verdad con Bruno Guimaraes, Liverpool incorpora a Bradley Barcola desde PSG, incluso Spurs ha gastado más. En Manchester, la urgencia es evidente: un lateral izquierdo que compita con Luke Shaw.

Shaw entra en su decimotercera temporada en el club y acaba contrato el próximo verano. El riesgo de quedarse sin relevo es real. Alejandro Balde ha estado en la lista, pero las estrategias internas han chocado. El interés por Jorge Salinas, de Racing Santander, fue rebajado por fuentes del club la semana pasada. En paralelo, Carrington sondeó también la situación de Ian Maatsen en Aston Villa.

Lo que está claro es que el lateral elegido no será Harry Amass. El joven de 19 años, también lateral izquierdo, se encamina hacia la salida. No jugó en el 4-1 del equipo Sub-21 ante Leicester el lunes, tiene varios pretendientes y las conversaciones con Burnley, de Championship, avanzan hacia una venta definitiva antes del cierre de las 23.00. Le queda solo un año de contrato, un detalle que empuja a United a hacer caja ahora.

Chido Obi también se quedó fuera de ese partido Sub-21 en Leigh Sports Village. Otro síntoma de que la limpieza silenciosa continúa. Y, entre todo ese ruido, vuelve a aparecer el nombre de Louis Page, el chico de Leicester por el que United sigue dándole vueltas a su estrategia.

Amass y Obi, dos señales de una puerta que se cierra

El caso de Amass es claro: no entra en los planes. Con un año de contrato, un mercado activo y Burnley dispuesto a negociar, United ha decidido vender. Una operación pragmática, casi fría.

El de Chido Obi es más simbólico. Su ausencia de la lista para la fase eliminatoria de la Europa League la temporada pasada ya levantó cejas. Aquello hablaba tanto de las dificultades de Rasmus Hojlund y Joshua Zirkzee —fichados por 108,5 millones combinados— como del enorme crédito que tenía Obi dentro del club.

Hoy, muchos observadores de United lo ven prácticamente acabado en Old Trafford. Tiene solo 18 años, pero viene de un año perdido: su última aparición con el primer equipo fue en mayo de 2025. Su lenguaje corporal en los partidos del Sub-21 dejó dudas, su juego fuera del área fue irregular y ni siquiera en pretemporada logró convencer a un Carrick que, en teoría, protege y apuesta por la cantera.

La pista más clara fue aquel amistoso Sub-21 en Altrincham el mes pasado. Toby Collyer, capitán esa noche, ya ha sido vendido. Habeeb Ogunneye, Louis Jackson, Jacob Devaney, Dan Gore, Jayce Fitzgerald y Ethan Wheatley también participaron y todos han salido cedidos o traspasados. Ese partido fue, en la práctica, la versión suave de una “bomb squad” firmada por Carrick.

Defensa en examen y un verano 2025 que se asoma

En los despachos de Old Trafford hay una idea firme: la defensa está a prueba esta temporada. El plan pasa por un gran lavado de cara el próximo año, con la posibilidad de incorporar hasta tres defensas, replicando la magnitud de la reconstrucción del mediocampo de este verano.

Este mercado nunca tuvo como prioridad la zaga, aunque el club aún podría cerrar un lateral izquierdo antes del cierre. Solo se preguntó por Lewis Hall cuando quedó claro que Marcus Rashford no iba a ser vendido. A partir de ahí, todo cambió de carril.

En el centro de la defensa, Harry Maguire, Matthijs de Ligt y Lisandro Martinez tienen nueve meses para justificar su continuidad. Leny Yoro (20 años) y Ayden Heaven (19) son apuestas a largo plazo, mientras que en el lateral derecho Diogo Dalot y Noussair Mazraoui compiten casi directamente por un solo futuro.

Ambos acaban contrato en 2028, con opción a un año más. De cara al verano de 2027, United contempla poner en el mercado a uno de los dos para liberar recursos y abordar un lateral derecho de nivel superior.

Amad, entre el cartel y el banquillo

El caso de Amad también se ha agitado en las últimas horas. El interés de Aston Villa apareció de golpe y se apagó igual de rápido. El club de Unai Emery ya tiene cubierta su delantera y en Old Trafford tampoco hay una obsesión por vender.

Pero el escenario no es tan sencillo. Dentro del club se habla de la posibilidad de colocar a Shea Lacey por delante de Amad en el orden de prioridades. Mbeumo ya es el titular en esa zona. Si llega una oferta por un jugador que no está destinado a acumular muchos minutos, no se descarta nada. El problema es el precio: United sigue valorando muy alto a Amad y no piensa regalarlo.

Por ahora, el mensaje oficial es que no se mueve. Aunque en este mercado, esa frase dura lo que tarda en sonar el siguiente teléfono.

Un mercado de “casi fichajes” y un nombre que no se apaga: Lewis Hall

La lista de objetivos que no han llegado es larga y molesta puertas adentro: Aurelien Tchouameni, Lewis Hall, Manu Kone, Ederson, Alejandro Balde… Y hay más nombres, pero el club prefiere no entrar en el terreno del rumor descontrolado. Bastan estos para medir la frustración.

El gran problema ha sido el tiempo. United quiso reforzar el costado izquierdo, pero dudó demasiado entre un extremo y un lateral. Cuando asumió que Marcus Rashford no saldría, ya a finales de julio, se decantó por un lateral y el favorito fue Lewis Hall.

Ahí chocó con un muro llamado Newcastle. El club del norte solo estaba dispuesto a vender a Bruno Guimaraes, con el que ya ha recaudado más de 200 millones sumando las ventas de Sandro Tonali y Anthony Gordon. No traspasa un jugador a United desde Andy Cole en enero de 1995, y no parece querer romper esa racha.

Myles Lewis-Skelly estuvo en el mercado, pero por encima de los 50 millones y rodeado de intermediarios. United decidió apartarse. El margen económico y el tiempo no daban para aventuras complejas.

En este contexto, en el club no descartan un movimiento de perfil “Patrick Dorgu”: un fichaje guiado por datos, joven, de un equipo menor, como aquel lateral de 20 años que llegó desde el Lecce de la Serie A en la ventana de invierno de 2025. Un refuerzo silencioso, sin grandes titulares, que mantenga abierta la posibilidad de liberar a Luke Shaw el próximo año y lanzarse entonces por un lateral de élite.

La gran incógnita del día sigue siendo Lewis Hall. Desde Inglaterra se insiste en que una oferta de 75 millones podría hacer pensar a Newcastle, aunque la sensación general es que el traspaso sigue siendo improbable. Michael Carrick lo ha querido todo el verano. La necesidad de cubrir a un Shaw ya con 31 años aprieta. La pregunta es si la desesperación empujará a United a enviar una oferta descomunal a St James’ Park.

Un frente de ataque sin gran golpe… ¿por ahora?

Carrick ya avisó hace unas semanas: veía “una o dos” posiciones a reforzar, y eran el mediocampo y el lateral izquierdo. Durante casi todo el verano, el mensaje desde el club ha sido que la llegada de un delantero no estaba en el radar. También se minimizó en su momento el interés por Carlos Baleba, y terminó fichando.

Hoy no hay jets privados rumbo a Turín ni operación inminente por Zirkzee, pero el propio club admite que, si aparece la oportunidad adecuada, podría entrar un sustituto. Sin garantías, sin promesas. Solo la puerta entornada.

Mientras, otro nombre se ha colado tarde en la agenda: Kroupi. Arsenal lleva todo el verano vinculado al jugador pese a su lesión, igual que varios clubes europeos. Ahora se apunta a una posible batalla entre United, Liverpool y los gunners por reforzar el ataque. El problema tiene seis ceros: Bournemouth lo valora cerca de los 100 millones.

El reloj corre. El margen económico es finito. Y Old Trafford se asoma a un cierre de mercado en el que puede pasar de todo… o absolutamente nada.

Si United llega a medianoche sin lateral izquierdo de nivel y sin un golpe convincente en ataque, la verdadera batalla no será en las oficinas, sino en la grada: ¿cuánta paciencia le queda a una afición que ya mira con envidia la ventana de sus rivales?

United: el dilema entre la reconstrucción y el mercado