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Teresa Herrera: Deportivo y Real Madrid se enfrentan en Riazor

Ocho años después, el viejo Riazor vuelve a oler a Primera. Y lo hace con un cartel que suena a otro tiempo: Deportivo contra Real Madrid por el Trofeo Teresa Herrera, en su 81ª edición. No es un simple amistoso de agosto. Es la puesta de largo de un Dépor que regresa a la élite y el primer gran examen veraniego para el equipo de José Mourinho.

El torneo no veía al Real Madrid desde 2013. Demasiado tiempo para un escenario que siempre ha sabido de noches grandes. Esta lo será, aunque el contexto sea de pretemporada y de pruebas.

Un Dépor que llega lanzado y con dinero invertido

El equipo de Antonio Hidalgo se presenta con algo más que ilusión. Llega invicto en seis partidos de verano: victorias ante Compostela, Lugo y Genoa, empates frente a Oviedo, St. Pauli y Fiorentina. Un bloque que ha competido bien y que ya sabe lo que es levantar un trofeo estival: el Trofeo Spagnolo, decidido con un gol tardío de Kevin Sánchez en el Luigi Ferraris.

No ha sido un mercado tímido. Cerca de 30 millones de euros invertidos, con dos nombres que mandan mensaje: Leo Román bajo palos y Pierre-Emerick Aubameyang como referencia veterana en ataque. Fichajes de Primera para un club que quiere quedarse.

El tour italiano, sin embargo, dejó una advertencia clara: problemas defendiendo centros laterales. Un detalle que, ante un Real Madrid cargado de talento en los costados, puede convertirse en una grieta seria si no se corrige. Además, Yeremay Hernández sigue con una lesión que el cuerpo médico maneja con prudencia, lo que limita una de las armas más desequilibrantes del equipo.

Aun así, los números defensivos del verano impresionan: solo tres goles encajados en seis amistosos. Tres porterías a cero seguidas para arrancar —4-0 al Compostela, 0-0 ante el Oviedo, 1-0 al Lugo—, un meritorio 1-1 frente a la Fiorentina y otro 1-0 trabajado contra el Genoa, otra vez con un tanto tardío de Kevin Sánchez. Equipo compacto, serio, con colmillo cuando el partido se abre.

El Madrid de Mourinho, en construcción pero con pólvora

Al otro lado, un Real Madrid que llega con la primera victoria de la era Mourinho en el bolsillo: 2-1 ante Ferencváros en Budapest. Un triunfo que sirvió para limpiar la sensación amarga del duelo anterior, cuando el equipo desperdició un 2-0 frente a la Fiorentina.

El verano blanco está marcado por la gestión de esfuerzos. Kylian Mbappé, Aurelien Tchouaméni, Marc Cucurella e Ibrahim Konaté solo se reincorporaron a los entrenamientos el lunes tras sus vacaciones post Mundial. Jude Bellingham ni siquiera ha entrado aún en dinámica. Militão, Rodrygo, Mendy y Asencio siguen fuera por lesión. Mourinho trabaja con lo que tiene… y con mucho canterano.

Eso se nota atrás. Sin Militão y con una defensa parcheada con nombres de la casa, el equipo ha encajado en sus tres partidos públicos. Piccoli y Kean voltearon el 2-0 inicial ante la Fiorentina; Ferencváros también encontró la forma de marcar en Budapest. La portería a cero parece hoy un objetivo ambicioso.

En ataque, la historia cambia. Endrick, Vinícius Júnior y Arda Güler sostienen el peso creativo y goleador de este Madrid de pretemporada. Endrick ya ha dejado su sello con goles tempraneros, Vinícius amenaza cada vez que encara y Arda Güler aporta pausa y último pase. Mourinho sabe que su equipo aún no está cerrado, pero el talento en los últimos metros le permite competir incluso con un once incompleto.

Alineaciones probables y un duelo con aroma de Liga

Sobre el césped del Abanca-Riazor se espera un Dépor reconocible:

  • Leo Román;
  • Ximo Navarro, Noubi, Bright Ede, Angeliño;
  • Amatucci, Gijselhart;
  • Mario Soriano, Luismi Cruz;
  • Aubameyang y Nsongo Bil.

Enfrente, un Real Madrid que mezcla jerarquía y laboratorio de pruebas:

  • Lunin;
  • Alexander-Arnold, Huijsen, Joan Martínez, Carreras;
  • Valverde, Camavinga, Arda Güler;
  • Bernardo Silva, Vinícius Júnior y Endrick.

Nombres de peso y otros que quieren ganarse un sitio. Partido de escaparate para todos.

Un guion de partido: pocos goles, mucha tensión

Los datos de la pretemporada apuntan en una dirección clara: valor en un partido corto de marcador. Cuatro de los seis amistosos del Dépor han terminado con tres goles o menos. El equipo gallego ha construido su verano desde la solidez, sin volverse loco, y con una producción ofensiva suficiente: ha marcado en cinco de esos seis encuentros, solo se quedó seco en el 0-0 de Oviedo.

El Real Madrid, por su parte, no ha cerrado la puerta en ninguno de sus tres partidos. Siempre ha encajado. Con una zaga en obras y las grandes figuras recién llegadas al entrenamiento, el escenario más lógico es un duelo en el que el Dépor encuentre al menos un gol, empujado por un estadio que vuelve a latir en Primera.

Ahí encaja una lectura muy concreta: tres o menos goles en el Riazor y un Madrid que, pese a sus dudas atrás, acaba imponiendo su pegada. Un 1-2 parece un marcador coherente con lo que han mostrado ambos: Dépor competitivo, Real más profundo y decisivo arriba.

El factor Mourinho: salir fuerte y resistir

Hay otro patrón que se repite en este Madrid de verano: los inicios. El equipo de Mourinho ha llegado al descanso por delante en sus dos últimos amistosos. Ante la Fiorentina, 2-0 en 24 minutos con tantos de Endrick y Alexis Ciria, y 2-1 al intermedio. En Budapest, Mario Rivas marcó en el 41’ y Carlos Espí amplió la renta antes del 2-1 final.

El mensaje es claro: los jugadores más rodados aprietan desde el inicio, conscientes de que las grandes estrellas llegan con cuenta gotas y, en el mejor de los casos, desde el banquillo. Con Mbappé, Tchouaméni, Cucurella y Konaté recién reincorporados, es probable que Mourinho vuelva a exigir una salida intensa a los que hoy sí están a punto físicamente. Golpear pronto, gestionar después.

Dépor, por su parte, ha demostrado paciencia y capacidad para decidir en los minutos finales, como ante Genoa. Si el Madrid se adelanta y el partido se estira en la segunda parte, el Teresa Herrera puede convertirse en un interesante pulso entre la frescura local y la calidad de los cambios blancos.

Un Teresa Herrera que huele a futuro

No es un título oficial. No da puntos. No decide nada… todavía. Pero para el Dépor, este Teresa Herrera marca el regreso a un escenario del que estuvo demasiado tiempo lejos. Para el Real Madrid, es una prueba más en la construcción del proyecto de Mourinho, con la vista puesta en una temporada que le exigirá ganar desde el primer día.

Entre la nostalgia y la expectativa, Riazor se prepara para una noche que puede decir mucho más de lo que el calendario sugiere. ¿Será solo un amistoso veraniego o el primer aviso de lo que viene en la nueva vida de ambos clubes?