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El rompecabezas de Tuchel: Bellingham y Rice en el centro del campo

Thomas Tuchel salió de la victoria por 0-2 ante Panamá con el marcador controlado, la clasificación encarrilada… y un dolor de cabeza considerable. No por un problema, sino por un lujo: Jude Bellingham brilló en un rol más retrasado y ahora el seleccionador debe decidir cómo encajar a sus mejores centrocampistas cuando llegue el cruce de octavos ante DR Congo.

Paul Merson lo ve claro en una cosa y muy nublado en otra. Para el exinternacional inglés, el partido de Bellingham en esa posición fue sobresaliente, pero el sitio “pertenece” a Declan Rice. Y si Rice está disponible, Rice juega.

Ahí empieza el dilema.

Bellingham, desatado desde atrás

Ante Panamá, Bellingham formó junto a Elliot Anderson y firmó un partido total: un gol, una asistencia y presencia constante en todas las zonas calientes del campo. Se movió con libertad, llegó desde segunda línea y fue prácticamente imposible de marcar cuando arrancaba desde más atrás.

Ese matiz es clave para Merson. En su opinión, ese Bellingham que llega desde la base del juego es mucho más difícil de neutralizar que el mediapunta encajonado entre líneas. Morgan Rogers, en el rol de ‘10’, apenas tocó la pelota. Algo parecido le ocurrió al propio Bellingham ante Ghana, bloqueado por un rival replegado muy bajo.

La zona del ‘10’ se convierte en un embudo. Pocas recepciones limpias, poco espacio, demasiadas piernas alrededor. Desde una posición más retrasada, en cambio, el internacional inglés puede elegir cuándo y cómo romper líneas, sorprender, aparecer al espacio.

Tuchel lo vio. Merson también. Y ahí surge la pregunta que condiciona todo: si Rice vuelve al once, ¿dónde colocas a Bellingham?

Rice es indiscutible… ¿y ahora qué?

Para Merson, no hay debate en una parte del tablero: “Rice juega”. Sin matices. Frente a rivales de mayor entidad que Panamá, Inglaterra necesitará su capacidad de sostener al equipo, de proteger a la defensa y de dar equilibrio cuando el partido se rompa.

La cuestión es qué tipo de pareja puede formar con Bellingham y qué sacrificio implica. Si Jude mantiene ese rol más retrasado, Anderson perdería el sitio. Si Bellingham vuelve a la mediapunta, Inglaterra se expone de nuevo al problema de siempre: cómo alimentar al ‘10’ cuando el rival se encierra con diez hombres por detrás del balón, como se espera que haga DR Congo.

Merson insiste en el mismo punto: Inglaterra debe resolver cómo hacer llegar el balón a sus interiores y mediapuntas, ya sean ‘8’ o ‘10’. Ante Ghana, Bellingham se ofreció una y otra vez, pero sus compañeros no se atrevieron —o no supieron— encontrarle en zonas comprometidas.

El exjugador recurre a un ejemplo mayúsculo para explicar la idea: Lionel Messi. Argentina le da el balón siempre que puede, incluso rodeado de rivales. Con Bellingham, Inglaterra debe construir esa misma confianza. Pasársela aunque haya tráfico, porque él no se esconde.

El problema es que, si vuelve a la mediapunta, DR Congo le esperará en un bloque bajo, con pocos espacios y muchas ayudas defensivas. No será sencillo que reciba limpio. Y si permanece atrás, habrá que decidir quién asume la creación más adelantada.

Extremos atascados, Saka imprescindible

El rompecabezas no se limita al centro del campo. En banda, las sensaciones tampoco son plenas. Merson no se muerde la lengua: los extremos de Inglaterra han estado, hasta ahora, “de seis sobre diez”.

Ante Panamá, Marcus Rashford tocó mucho balón en la primera parte, pero generó poco. Muchos pedían su titularidad por delante de Anthony Gordon, pero el partido dejó poco argumento a su favor en términos de productividad real.

Bukayo Saka, por su parte, parece algo justo físicamente. Merson intuye que puede arrastrar alguna molestia, aunque no hay confirmación. Aun así, lo considera innegociable: en los grandes partidos, Saka tiene que estar. Su presencia, su capacidad para fijar defensas y su amenaza constante son demasiado importantes para un equipo que no puede permitirse depender solo de Harry Kane.

Porque esa es otra de las claves que destaca el excentrocampista: Inglaterra no vive de un único héroe. Kane ha marcado, la defensa respondió ante Ghana, Bellingham tomó el protagonismo frente a Panamá. El reparto de responsabilidades gusta a Merson. Lo ve como una señal sana en un torneo largo.

Si los extremos elevan su nivel de ese “seis” a un “ocho”, Inglaterra puede transformarse. Un desborde más, un centro mejor, una jugada individual en el momento justo… y el equipo de Tuchel puede encontrar a sus auténticos desatascadores en las bandas a medida que avancen las eliminatorias.

Un Mundial abierto y una Inglaterra en siete sobre diez

Merson no es complaciente. Cree que Inglaterra “tendrá que mejorar”. No se enciende y se apaga el nivel competitivo “como un grifo”. Hay que construirlo, partido a partido. Él sitúa el rendimiento de la fase de grupos en un “siete sobre diez”: correcto, suficiente, pero no definitivo.

Las victorias ante Croacia, Ghana y Panamá cumplieron el expediente. Nada más. Los dos últimos duelos, de hecho, los califica como “toques de realidad”. Señales de que, aunque el resultado acompañe, hay aspectos que no terminan de encajar.

El contexto del torneo, eso sí, invita a la ambición. Francia impresiona en ataque, España mantiene su identidad, Colombia le ha gustado especialmente por ritmo y energía. Pero Merson ve un Mundial muy abierto, con muchas selecciones capaces de hacer daño en un buen día.

En ese escenario, Inglaterra no parte ni como favorita indiscutible ni como invitada de piedra. Está en ese grupo de candidatos que necesitan un punto más de claridad, de valentía con balón, de precisión en las áreas.

Y ahí, el puzle que Tuchel debe resolver en el centro del campo puede marcar la diferencia. ¿Rice y Bellingham juntos desde atrás? ¿Jude más cerca del área, aunque sufra para recibir? ¿Anderson fuera del once para liberar al talento principal? ¿Un ‘10’ más clásico pese a los problemas para conectarlo?

La respuesta empezará a dibujarse ante DR Congo, en un cruce en el que ya no hay red de seguridad. Mientras Inglaterra siga viva, como recuerda Merson, tendrá una opción real de levantar el trofeo. La cuestión es si Tuchel encontrará a tiempo la combinación exacta de piezas para que ese “siete sobre diez” se convierta, cuando llegue la hora de la verdad, en algo mucho más cercano a la perfección.

El rompecabezas de Tuchel: Bellingham y Rice en el centro del campo