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Romeo Beckham multado por conducir distraído con el móvil

Romeo Beckham, hijo de Sir David Beckham, ha vuelto a situar el apellido familiar en los titulares, esta vez lejos de los terrenos de juego. El joven de 23 años fue condenado por un tribunal de Westminster tras ser sorprendido manipulando su teléfono móvil al volante de un Porsche 911 Carrera en pleno centro de Londres.

La escena se produjo el 16 de septiembre del año pasado, poco antes de las 11.20 de la mañana, en Victoria Street, Westminster. Semáforo en rojo, tráfico detenido y un coche deportivo que llamaba la atención por sí solo. Según el testimonio del agente Pc Luke Short, lo que vio al acercarse al vehículo no dejaba lugar a dudas.

El policía declaró que Romeo tenía la cabeza inclinada hacia abajo y miraba un teléfono móvil que sostenía a la altura de su regazo, cerca de la base del volante. Es decir, ambas manos ocupadas en la pantalla y no en el control del coche. A su lado, en el asiento del acompañante, una mujer también pendiente de su propio móvil… y un perro sobre sus piernas, sin ningún tipo de sujeción.

Ese detalle no es menor. El animal, descrito en los documentos judiciales como “no sujeto”, suponía un riesgo añadido. El propio agente explicó que decidió dar al conductor “unas palabras de consejo” sobre la carga insegura, en referencia al perro. El Código de Circulación británico, en su norma 57, es claro: los perros deben ir “debidamente sujetos” dentro del vehículo. No hacerlo puede derivar en acusaciones de conducción sin el control adecuado o conducción negligente.

El caso acabó en los tribunales después de que Romeo Beckham no respondiera a la oferta inicial de la policía: pagar una multa y asistir a un curso de concienciación para conductores, una vía para evitar un proceso penal. Al no haber respuesta, el asunto siguió su curso.

En la vista celebrada el pasado jueves en el tribunal de magistrados de Westminster, Beckham fue declarado culpable de “conducir sin estar en posición de tener el control adecuado del vehículo”. La sanción: 440 libras de multa y tres puntos en el carné de conducir. El magistrado Phillip Jordan añadió además 130 libras en costas judiciales y un recargo para víctimas de 176 libras.

El apellido Beckham vuelve así a aparecer ligado a una infracción de tráfico. Hace casi siete años, su padre, el exfutbolista del Manchester United y de la selección inglesa, fue inhabilitado para conducir durante seis meses por utilizar también el teléfono móvil al volante en una zona de tráfico lento en el West End londinense. En aquel momento, David Beckham admitió ante el tribunal que echaría de menos llevar a sus hijos al colegio durante el tiempo de la sanción. Entre esos niños estaba Romeo, entonces de 16 años.

Ahora es el propio Romeo quien afronta las consecuencias de una distracción al volante, en un episodio que mezcla juventud, un coche de alta gama, el móvil y una imagen pública siempre bajo el foco. El incidente, curiosamente, se produjo pocos días después de que el joven Beckham luciera en un evento de la New York Fashion Week un nuevo corte de pelo rubio platino, detalle que subraya el contraste entre el glamour de la pasarela y la frialdad de una sala de vistas en Westminster.

Más allá del apellido y del coche, el caso deja una advertencia nítida: en una gran ciudad y con cualquier vehículo, un segundo mirando al móvil puede salir muy caro. Y no solo en libras.