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Robbie Keane: ¿El nuevo entrenador de Celtic en medio de la controversia?

La posible llegada de Robbie Keane al banquillo de Celtic ha encendido un incendio que va mucho más allá del césped. El máximo goleador histórico de Irlanda es el principal candidato para dirigir al campeón escocés, tras mantener conversaciones con el principal accionista del club, Dermot Desmond. Pero su pasado reciente en Maccabi Tel Aviv ha chocado de frente con una parte muy activa y muy ruidosa de la grada.

Un candidato fuerte, una hinchada dividida

Sobre el papel, el perfil deportivo de Keane encaja. Conoce el club: en 2010 firmó una cesión corta pero prolífica, dejó goles y dejó huella. Hoy, con 45 años, llega avalado por un doblete de liga y copa en Israel con Maccabi y una posterior etapa en Ferencvaros.

Sin embargo, en Glasgow el debate no gira en torno a esquemas tácticos ni a su experiencia en los banquillos. Gira en torno a Gaza.

La decisión de Keane de permanecer en Israel después del inicio del conflicto en la Franja generó críticas en Irlanda y, poco a poco, fue convirtiendo a un sector significativo del celtismo en un bloque frontalmente contrario a su figura. Ese rechazo, que llevaba meses latente, ha estallado en cuanto su nombre ha pasado de rumor a seria opción para el banquillo.

Murales, pancartas y un mensaje directo a la directiva

En las inmediaciones del estadio de Celtic han aparecido grafitis y pancartas rechazando de forma explícita la posibilidad de que Keane se convierta en el nuevo técnico. No son gestos aislados.

Un grupo que se presenta como ‘Celtic Fans for the Liberation of Palestine’ difundió un comunicado en el que advertía de que contratar a Keane “sería profundamente divisivo entre la afición”. El mensaje no viajó solo: la cuenta ‘North Curve Celtic’ en X publicó una lista de 67 grupos que respaldan esa postura.

El texto apela directamente a la identidad del club y a la memoria colectiva de la grada: “Los aficionados de Celtic tienen una larga y orgullosa historia de solidaridad con el pueblo palestino”, señala el comunicado, antes de subrayar que la decisión de Keane de dirigir a Maccabi Tel Aviv “durante el genocidio en Gaza es imposible de ignorar”.

El lenguaje es duro, sin matices: dirigir a un club en Israel “mientras, a menos de 40 millas, el mismo país utilizaba armas indiscriminadas de asesinato masivo contra personas indefensas” se califica como “inconcebible”. Y se enlaza directamente con el origen social del club: “Celtic fue fundado por una comunidad marcada por el legado de genocidio, desplazamiento y hambruna. Las raíces de nuestro club se encuentran en la solidaridad con quienes sufrieron injusticia y opresión”.

El cierre del mensaje es una presión abierta sobre el consejo de administración: “Instamos a la directiva de Celtic a escuchar las preocupaciones de los aficionados y reconsiderar este nombramiento”.

Keane, Maccabi y una decisión bajo el microscopio

Keane firmó con Maccabi Tel Aviv en junio de 2023, meses antes de los ataques liderados por Hamas del 7 de octubre y de la posterior ofensiva israelí sobre Gaza. Permaneció toda la temporada, levantó liga y copa, y dimitió en 2024 antes de incorporarse a Ferencvaros.

El propio Keane explicó que una de las razones para no abandonar el proyecto a mitad de curso fue su responsabilidad hacia el cuerpo técnico que llevó con él a Israel. “Tengo un deber de cuidado”, explicó. Puso un ejemplo concreto: su analista, que había pasado 12 años en Middlesbrough, se mudó con su familia para trabajar en Maccabi. Marcharse de forma repentina, decía, habría significado dejarles atrás en una situación de enorme incertidumbre.

Esa justificación no ha calmado a los sectores más movilizados del celtismo, que durante todo el conflicto han llenado las gradas de banderas palestinas y mensajes políticos. Para ellos, la permanencia de Keane en el cargo, más allá de cuándo firmó su contrato, choca frontalmente con esa tradición de solidaridad.

Un título, un interino y una decisión incómoda

Mientras tanto, el equipo vive un momento deportivo alto. Martin O’Neill, de 74 años, tomó las riendas de forma interina y condujo a Celtic al título de la Scottish Premiership en la última jornada, además de levantar la Scottish Cup. El club, sin embargo, no contempla su continuidad a largo plazo y busca un técnico para abrir ciclo.

Ahí entra Keane. Deportivamente, es el candidato fuerte. Institucionalmente, su nombre se ha convertido en un campo minado.

La directiva de Celtic se encuentra ahora en una encrucijada poco habitual: elegir no solo al próximo entrenador, sino también el mensaje que quiere enviar a una afición que no se limita a cantar goles, sino que se reclama heredera de una historia de lucha y solidaridad. La cuestión ya no es si Keane está preparado para dirigir al campeón escocés, sino si el club está dispuesto a asumir el coste de que sea él quien lidere el próximo proyecto.

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