Nick Woltemade y su futuro en el Newcastle United
Nick Woltemade ya luce de blanco y negro lejos de Tyneside. Pero el delantero alemán sigue muy presente en la mente de Matthias Jaissle. El técnico de Newcastle United no lo esconde: su plan con Woltemade solo entra en pausa, no se detiene.
El atacante completó esta semana su cesión a Juventus, un salto a otro gigante europeo que el propio entrenador avaló. Jaissle habló con su compatriota antes del movimiento y le dejó claro que tenía “los dedos cruzados” por él, convencido de que “merece estar jugando y rindiendo bien”.
“Valoro muchísimo a Nick como jugador por su calidad en el campo, pero también lo aprecio como persona y por su calidad fuera del campo”, explicó Jaissle, subrayando la relación cercana que han construido. “Siempre tuvimos buenas conversaciones, muy honestas. Él quería asumir otro reto en una liga top y también en un club top”.
La decisión, por tanto, no rompe el vínculo. Solo lo desplaza de escenario. “Lo vamos a seguir, lo vamos a observar muy de cerca. Tengo mucha curiosidad por cómo le irá y soy muy optimista: va a brillar allí”, insistió el técnico. “Va a marcar muchos goles, seguro. Sigue siendo nuestro jugador, así que estaremos en contacto permanente”.
Sale Woltemade, entra Matias Fernandez-Pardo
Mientras Woltemade hacía las maletas rumbo a Turín, Newcastle cerraba por fin una de sus grandes obsesiones de mercado. En el mismo día de cierre, Matias Fernandez-Pardo completó su traspaso desde Lille por 51,4 millones de libras, una operación que apunta directamente al corazón del proyecto de Jaissle.
La apuesta no es solo económica. Es futbolística. El entrenador ve en el rápido y versátil Fernandez-Pardo el perfil ideal para acelerar su idea de juego, un delantero capaz de atacar espacios, cambiar de posición y permitir ajustes tácticos según el rival.
Su llegada le da a Jaissle algo que no siempre tuvo: margen para variar el dibujo sin perder amenaza arriba. La velocidad del nuevo fichaje encaja con el plan de presión, transiciones y ritmo alto que el alemán quiere consolidar en la Premier League.
Hay, eso sí, un matiz importante: el ritmo competitivo. El atacante de 21 años lleva tiempo sin completar los 90 minutos de un partido. Adaptarse al nivel físico y a la intensidad constante de la liga inglesa puede exigir paciencia.
Jaissle no se asusta. Al contrario, su discurso destila convicción. “Lo hemos seguido durante mucho tiempo”, reconoció. “Yo ya lo hacía antes de llegar a Newcastle porque es un jugador extraordinario. Para su edad, tiene muchísimo potencial y estoy deseando ayudarle a que lo explote”.
La historia del último día de mercado en Newcastle se escribe, así, con dos delanteros y un mismo hilo conductor: uno se marcha a probarse en Juventus, otro aterriza para encender St James’ Park. Jaissle, en medio, mira a ambos y traza su futuro: uno para el ahora, otro para crecer lejos… pero siempre con la vista puesta en volver.





