Mundial 2026: Análisis de selecciones favoritas
A tres semanas del inicio del Mundial 2026 en Norteamérica, el tablero ya está trazado. Es el primer torneo de 48 selecciones, un monstruo nuevo para todos, pero con viejos gigantes ocupando el centro del escenario. Algunos llegan en plenitud, otros con dudas, casi todos con heridas recientes que aún escuecen.
Francia: la última batalla de Deschamps
Francia aterriza como número uno del ranking y con una sensación de fin de era. Este será el último torneo de Didier Deschamps al mando, después de más de una década en el banquillo. Lo ha ganado casi todo, ha perdido finales en penaltis, ha sobrevivido a crisis internas y sigue ahí, imperturbable.
Los resultados recientes son un aviso: triunfo 2-1 ante Brasil en marzo y 3-1 frente a Colombia, con dos once iniciales completamente distintos, ambos partidos en suelo estadounidense. Nueve encuentros seguidos sin perder desde junio pasado.
Lo que asusta es el arsenal ofensivo. Ousmane Dembélé, vigente Balón de Oro, Kylian Mbappé, Michael Olise, Rayan Cherki. Velocidad, desequilibrio, gol. Francia ya no depende de una sola estrella: ataca en oleadas. Habrá que frenar no solo a un jugador, sino a una idea de juego agresiva, profunda, casi arrogante.
Deschamps se despide, pero no viene de paseo. Viene a cerrar el ciclo donde más duele a los rivales: en un Mundial.
España: una máquina afinada pendiente de Lamine Yamal
España llega como campeona de Europa y con una racha que impone respeto: no pierde desde que levantó la Euro 2024. El equipo de Luis de la Fuente se comporta como un engranaje preciso, casi sin chirridos. La estructura está clara, las asociaciones también.
El faro, sin embargo, es un adolescente. Lamine Yamal, 18 años, extremo del Barcelona, se ha convertido en el jugador diferencial. Hoy está fuera por una lesión en los isquiotibiales y los informes apuntan a que podría perderse los dos primeros partidos de la fase de grupos. Es un golpe serio.
No es el único contratiempo. Fermin López, también del Barcelona, se queda fuera por una fractura en el pie. Mikel Merino, figura clave con ocho goles en diez partidos con la selección en 2025, no juega desde enero por lesión.
Aun así, La Roja sigue imponiendo respeto. Ahí están Rodri, Balón de Oro 2024, y Pedri, que cuando está sano marca la diferencia en la sala de máquinas. España no llega tan brillante en nombres como otras, pero sí como una idea consolidada. Si Lamine Yamal se suma a tiempo, el techo puede subir un piso más.
Argentina: el campeón que se resiste a soltar la corona
Argentina defiende título. Lionel Scaloni ha construido un grupo que ya sabe lo que es ganar un Mundial (2022) y una Copa América en suelo estadounidense (2024). Esa combinación de memoria y confianza pesa mucho en un torneo corto.
La gran incógnita vuelve a llamarse Lionel Messi. A punto de cumplir 39 años, es difícil imaginar que repita la epopeya de Qatar. Pero el contexto ha cambiado: vive y compite en Estados Unidos, se ha adaptado al país y al ritmo. Sus números en la MLS con Inter Miami este año son elocuentes: 12 goles en 13 partidos. No parece un jugador en retirada, al menos no con el balón en los pies.
La Scaloneta, además, ya no depende solo de él. Lautaro Martínez, Julián Álvarez y Nico Paz —el mediapunta nacido en Tenerife que brilla en Como— amplían el repertorio ofensivo. Argentina dominó la clasificación sudamericana sin sobresaltos.
No es la misma selección que llegó con dudas a Qatar. Es un campeón asentado que viaja a un territorio que ya siente familiar. Y eso, en un Mundial, cuenta como un gol de ventaja.
Inglaterra: nuevo jefe, misma obsesión
Inglaterra cambió de acento en el banquillo, pero no de objetivo. Tras las frustraciones con Gareth Southgate —finales perdidas en las dos últimas Eurocopas, semifinales en el Mundial 2018, cuartos en 2022—, el proyecto pasa ahora a manos de Thomas Tuchel. La misión es sencilla de decir y casi imposible de cumplir: ganar el primer título desde 1966.
La clasificación fue un paseo. Plantilla larga, talento en todas las líneas, variantes tácticas. Sobre el papel, una de las selecciones más completas del torneo. La realidad reciente, en cambio, introduce matices: empate ante Uruguay y derrota frente a Japón en los amistosos de marzo.
Algunos de los nombres llamados a liderar, como Jude Bellingham o Cole Palmer, no han tenido temporadas lineales. Entre lesiones, picos de forma y desgaste, llegan con interrogantes.
La gran certeza se llama Harry Kane. Su temporada con Bayern Munich es descomunal: 58 goles. Un delantero en ese estado convierte cualquier ocasión en amenaza. Si Tuchel logra darle equilibrio al equipo sin apagar la chispa de sus atacantes, Inglaterra dejará de ser solo una promesa recurrente.
Portugal: talento de sobra, incógnita eterna
Portugal nunca ha pasado de semifinales en un Mundial, pero esta generación obliga a mirarla con otros ojos. El centro del campo es una declaración de intenciones: Vitinha, João Neves, Bernardo Silva, Bruno Fernandes. Control, creatividad, llegada.
La figura que lo condiciona todo, sin embargo, sigue siendo la misma. Cristiano Ronaldo disputará su sexto Mundial con 41 años. Su presencia puede inspirar o pesar, según el contexto y el rol que acepte.
El equipo llega como vigente campeón de la UEFA Nations League, aunque su camino en la clasificación no fue perfecto. Cayó en Irlanda en un partido marcado por la expulsión de Ronaldo. En su última prueba, un 2-0 ante Estados Unidos en Atlanta, el capitán no estuvo en el campo.
Portugal tiene argumentos para pelear con cualquiera. Lo que falta por ver es si el peso de la historia —y de su gran mito— impulsa o frena a un grupo que, por calidad, ya no necesita muletas.
Brasil: Ancelotti contra la nostalgia
Brasil viaja a Norteamérica con una mezcla de expectativa y duda. Carlo Ancelotti, un italiano al mando de la selección más emblemática del planeta, es en sí mismo un síntoma: el país del jogo bonito buscó respuestas fuera de casa.
La decisión de incluir a Neymar en la lista lo dice todo sobre el momento actual. A sus 34 años, jugando en Santos y sin vestir la camiseta de la selección desde 2023, vuelve a escena. El liderazgo ofensivo, no obstante, ya pertenece a Vinícius Junior. Él es el rostro de esta nueva tentativa de reconstrucción.
Los datos de los últimos años son duros. Desde el quinto título en 2002, solo una semifinal mundialista, aquella del 7-1 encajado ante Alemania en 2014. En la clasificación sudamericana para este Mundial, Brasil terminó quinto, con seis derrotas en 18 partidos. Un gigante que tropieza demasiado.
Ancelotti lo resume sin adornos: el Mundial no lo ganará un equipo perfecto, porque no existe. Lo ganará el más resistente. Esa palabra —resiliencia— encaja más con la historia reciente de Brasil que cualquier discurso romántico sobre la belleza del juego. Ver si el traje le queda bien a la Canarinha será uno de los grandes relatos del torneo.
Alemania: menos ruido, misma amenaza
Alemania llega al Mundial fuera del foco habitual. Es décima en el ranking, por detrás de Países Bajos, Marruecos y Bélgica. Para una tetracampeona del mundo, el dato es casi un insulto.
Los últimos torneos avalan la desconfianza: eliminaciones en fase de grupos en 2018 y 2022, caída en cuartos de final de la Euro 2024 jugando en casa. Un gigante que ha perdido el hábito de intimidar.
Julian Nagelsmann intenta cambiar el guion con una mezcla de experiencia y nueva ola. Joshua Kimmich aporta jerarquía y orden, Florian Wirtz y Kai Havertz suman talento, movilidad y gol. No es la Alemania de antaño, pero sigue siendo Alemania: competitiva, incómoda, capaz de crecer dentro del torneo.
Quizá no aparezca en la primera línea de apuestas. Quizá nadie la señale como gran favorita. Pero en un Mundial que se jugará a un ritmo frenético, con 48 selecciones y más margen para el caos, subestimar a Alemania puede ser el error más caro del verano.






