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Carrick apunta alto: Manchester United listo para todos los trofeos

En Old Trafford ya no se habla de transición. Michael Carrick ha decidido saltarse el discurso prudente y apuntar directamente a la cumbre: su Manchester United, asegura, está preparado para competir “por cada trofeo disponible” en la temporada 2026-27. Nada de reconstrucciones silenciosas. Ambición a cara descubierta.

El excentrocampista de la selección inglesa, que tomó el mando tras la salida de Ruben Amorim, ha pasado de bombero de urgencia a arquitecto principal del nuevo proyecto. Primero estabilizó el vestuario. Ahora se le exige algo mucho más grande: devolver al club a la cima del fútbol mundial.

En el anuario oficial del club, Carrick se dirigió a la afición con un mensaje directo, casi desafiante: saben que tienen lo necesario para ganar a los mejores de la liga. El siguiente paso, escribió, es sostener ese nivel durante toda una campaña de Premier League mientras compiten “por cada trofeo” que se ponga a tiro. Subraya que cuenta con “un grupo fantástico de jugadores”, convencido de que reúnen talento, compromiso y determinación para triunfar en el club. Y, sobre todo, que se nota cuánto disfrutan estando ahí y cuánto desean ganar. De esa mezcla, insiste, nace la sensación de que algo serio se está construyendo.

El giro que sostiene ese optimismo no es un relato, es una tabla de clasificación. Carrick aterrizó en enero con el equipo sexto. Cerró el curso en un cómodo tercer puesto y devolvió al United a la élite europea. Durante sus 17 partidos de Premier al frente del banquillo, ningún otro club de la liga ganó más encuentros: 12 victorias que cambiaron el tono de la temporada y el ruido alrededor del equipo.

Esa racha le valió un contrato de dos años como entrenador permanente. Mirando atrás, Carrick recuerda sus primeros días de regreso al club: junto a su cuerpo técnico se sentó con los jugadores para recordarles el tamaño del escudo que llevan en el pecho, la oportunidad que supone representar a Manchester United y la obligación de abrazar el reto. La respuesta del vestuario, dice, superó lo que esperaba. Se declara “orgulloso” del progreso del grupo en esos meses finales.

La euforia, sin embargo, no es unánime. Una de las voces más respetadas del club, Wayne Rooney, prefiere poner un pie en el freno. Reconoce que el ambiente ha cambiado, que el equipo transmite otra energía, pero advierte de los riesgos de hablar ya de un pulso directo por la Premier con Manchester City y Arsenal. Para Rooney, un paso realista en esta próxima campaña sería asegurar de nuevo el top cuatro y añadir un título doméstico a las vitrinas. “Todos queremos que ganen la liga, pero hay que ser realistas… Va a ser muy difícil”, ha señalado, marcando el listón en la mejora sostenida más que en el salto definitivo.

Carrick escucha, pero no rebaja el discurso. Habla de “una enorme responsabilidad” de ganar y de ofrecer un fútbol atractivo. Insiste en que eso “nunca cambia” en el United y que el club debe aspirar siempre a los trofeos más grandes. Admite que hay escalones que subir, pero sostiene que el equipo está en un buen punto para empezar a hacerlo.

Para que esas palabras no se queden en humo, el verano se presenta agitado en los despachos de Old Trafford. Con la salida ya confirmada de Casemiro, el centro del campo se ha convertido en prioridad absoluta. El club trabaja para cerrar la llegada de Ederson desde Atalanta, una operación que parecía tambalearse pero que vuelve a estar bien encaminada. Y no será la única. La planificación apunta a una plantilla más profunda, capaz de aguantar un calendario cargado de Premier, copas y Champions League.

En la lista de posibles refuerzos para la medular figuran nombres de peso y perfiles distintos: Aurelien Tchouaméni, de Real Madrid; Alex Scott, de Bournemouth; y Andrey Santos, de Chelsea, han sido vinculados al club como objetivos que se estudian para reforzar la zona ancha. Carrick quiere tener cuanto antes el bloque definido, con la vista puesta en el regreso de las noches de Champions a un Old Trafford que lleva demasiado tiempo esperando una nueva gran cita liguera.

Porque el objetivo no se esconde: romper una sequía en la Premier que se alarga desde 2013. Carrick lo dejó claro al cerrar su mensaje a los aficionados: no puede esperar para liderar al grupo la próxima temporada y vivir de nuevo esas noches europeas especiales en el Teatro de los Sueños. El técnico asegura que el equipo está “listo para dar un paso más” y ofrecer “más de esos grandes momentos que definen al United.”

La pregunta ya no es si el club ha salido del bache. La pregunta es si esta vez la promesa de resurrección se convertirá, por fin, en títulos.