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Mundial 2022: Inglaterra, Noruega y el camino hacia cuartos

La tarjeta roja de Jarell Quansah ante México no solo cambió aquel partido. Ahora pesa sobre el futuro inmediato de Inglaterra: dos partidos de sanción y una pieza menos en una defensa que venía creciendo. A eso se suman las dudas físicas de Marc Guehi, Declan Rice y Reece James antes del cruce de cuartos del sábado contra Noruega. Golpe duro en la pizarra de Thomas Tuchel.

El triunfo ante México, sin embargo, fue una declaración de poder. Ganar en el Azteca, a un anfitrión que no conocía la derrota mundialista allí, no es rutina. Jude Bellingham y Harry Kane mantuvieron su altísimo nivel, pero la historia del partido se escribió atrás: un Jordan Pickford imperial, la entrada de Dan Burn para sostener el muro y un bloque que resistió con 10 hombres tras la expulsión de Quansah antes de la hora. Inglaterra defendió su ventaja con carácter.

Ahora el reto tiene nombre y apellido: Erling Haaland. Tuchel por fin puede centrar su trabajo en cómo encadenar al delantero más temible del momento en un cruce que, si se lo hubiesen ofrecido al inicio del torneo, Inglaterra habría firmado sin dudar.

Noruega, el rugido de Haaland y la mano de Nyland

Noruega sube un peldaño en la jerarquía y lo hace con argumentos contundentes. Frente a Brasil demostró que tener al que probablemente es el delantero más letal del planeta te coloca automáticamente en la mesa de los grandes. El doblete de Haaland no solo tumbó a la pentacampeona: metió al país escandinavo en sus primeros cuartos de final de un Mundial.

Detrás de esa historia hay otra menos ruidosa, pero igual de decisiva. Orjan Nyland está jugando el torneo de su vida. Paradas imposibles, presencia, seguridad. Y por delante, Martin Odegaard marca el compás: pausa cuando hace falta, aceleración cuando huele sangre. Noruega se siente cómoda con el balón, pero no rehúye el choque físico con nadie.

En cuartos, Manchester City’s Haaland y Arsenal’s Odegaard se cruzarán con caras conocidas al mirar enfrente: Inglaterra espera. No será un reencuentro amistoso.

Bélgica despierta tarde… pero a tiempo para retar a España

Bélgica parecía vieja, lenta, gastada. Sus partidos ante Egipto e Irán alimentaron el discurso de quienes daban por cerrada la era de esta generación. Y de pronto, estalló. Un 5-1 a Nueva Zelanda para cerrar la fase de grupos, un regreso improbable ante Senegal en dieciseisavos y un triunfo de autoridad ante Estados Unidos para meterse en cuartos.

Llegan lanzados, con inercia ganadora, y con una pregunta flotando en el aire: ¿les alcanzará para tumbar a España? El desafío es mayúsculo y la noticia de la grave lesión de Amadou Onana —rotura del ligamento cruzado anterior— recorta opciones en el corazón del medio campo. Menos piernas, menos músculo, menos recorrido.

Pero Bélgica, contra pronóstico, sigue en pie. Y ya ha demostrado que no entiende de pronósticos.

Suiza rompe su techo y mira a Argentina sin complejos

Suiza volvió a hacer lo de siempre… hasta que dejó de hacerlo. Mundial tras Mundial alcanzaba las eliminatorias y caía en octavos. Esta vez, frente a Colombia, sobrevivió a un partido áspero, se sostuvo en su solidez y ganó su primera tanda de penaltis en la Copa del Mundo. Resultado: primer pase a cuartos desde 1954, cuando fue anfitriona.

Lo logró sin Johan Manzambi, su jugador más determinante en este torneo: tres goles, dos asistencias antes de lesionarse. Sin él, la creatividad se resintió: solo dos disparos a puerta en todo el encuentro. Pero el bloque aguantó. Cerró líneas, defendió bajo y se agarró al resultado.

Ahora se asoma Argentina. El escenario es intimidante, la historia también. Pero después de casi 70 años sin pisar unos cuartos, esta Suiza tiene motivos para creerse capaz de volver a incomodar a un gigante.

Marruecos, sin semifinales pero con continuidad histórica

Marruecos no repitió la gesta de 2022, cuando alcanzó las semifinales, pero volvió a dejar huella: primera selección africana en enlazar dos presencias consecutivas en cuartos de final de un Mundial. No es un detalle menor.

Superó un grupo asequible, arrancando con un empate ante Brasil que reforzó su confianza, eliminó a Países Bajos en los penaltis y despidió con frialdad a la coanfitriona Canadá con un 3-0 clínico pese a lanzar solo cinco veces a puerta. Ante Francia, en cambio, se quedó corto. El plan no funcionó, la versión fue discreta y la ausencia de Ismael Saibari en punta se notó como un vacío imposible de rellenar.

Se marchan con la sensación de haber cumplido, quizá sin deslumbrar como en Qatar, pero sosteniendo un listón que ahora es mucho más alto que antes.

Paraguay, el techo tras el golpe a Alemania

Paraguay vivió uno de los días más grandes de su historia reciente al eliminar a Alemania en los dieciseisavos. Aquello fue un terremoto futbolístico. Repetir la hazaña ante Francia ya era otra cosa.

Contra el equipo de Didier Deschamps apenas pudieron morder. Casi no generaron peligro real, aunque se mostraron rocosos y tozudos, un aviso de lo que quizá selecciones con más talento puedan hacerle a Francia más adelante. Para un equipo que había sido arrollado 4-1 por Estados Unidos en su estreno, el balance final resulta notable.

No alcanzó para más, pero el Mundial deja a Paraguay con una nueva referencia de lo que puede llegar a ser.

México, la noche en que el Azteca dejó de ser invencible

México llegó al partido contra Inglaterra sin haber encajado un solo gol en el torneo. Se fue del Mundial con el Azteca profanado por primera vez en una Copa del Mundo tras 10 partidos invicto. Duele más porque el contexto parecía ideal: expulsión de Quansah antes de la hora, empuje de la grada, dominio territorial.

El doblete relámpago de Jude Bellingham rompió un muro que hasta entonces parecía sólido. Desde ahí, México se volcó a centros y más centros, una lluvia de balones laterales sin filo suficiente para derribar a una defensa inglesa bien plantada. Faltó calidad en el último tercio.

Queda un nombre propio: Julian Quinones. Cuatro goles en cinco partidos, el futbolista que mejor simboliza lo que este equipo pudo ser y no fue.

Colombia, brillante en la ruta, bloqueada en la frontera

Colombia se marchó con la sensación de haber tenido el billete en la mano. Ante Suiza dispuso de las mejores ocasiones en el tiempo reglamentario, pero se estrelló una y otra vez contra un muro que no cedió. En los penaltis, la crueldad habitual: fuera en octavos.

La herida duele más por lo que podía venir después. Un eventual cruce de cuartos ante Argentina, la oportunidad de revancha tras la final perdida de Copa América hace dos años. Antes, el recorrido había sido notable: superioridad clara sobre Portugal en un 0-0 que les dio el liderato del Grupo K, victoria ante Ghana en dieciseisavos y la sensación de equipo armado para ir más lejos.

No lo hizo. Y ese “lo que pudo ser” acompañará a esta generación durante un tiempo.

Estados Unidos, realidad fría tras el espejismo

Estados Unidos llegó a los cruces con viento a favor, respaldado por una buena fase de grupos y un sólido triunfo ante Bosnia and Herzegovina en la ronda de 32. Todo se desinfló contra Bélgica. Derrota clara, sin matices, que prolonga una racha estéril ante grandes selecciones europeas.

La presencia de Folarin Balogun, envuelta en polémica, no cambió nada. Estuvo en el campo, pero el equipo no apareció. El rendimiento fue muy inferior a lo mostrado días antes y deja una conclusión incómoda: aún falta un peldaño competitivo para discutir de verdad con la élite.

En un Mundial en casa, la caída tuvo un eco mayor del que habrían imaginado.

Egipto, a un suspiro de tumbar al campeón

Egipto llegó con la etiqueta de eterno subestimado y salió del torneo habiendo cambiado la narrativa. Logró su primera victoria mundialista ante Nueva Zelanda, avanzó por primera vez a una ronda de 32 superando a Australia en los penaltis y rozó la proeza mayor: eliminar a la vigente campeona Argentina.

Mandó en el marcador durante buena parte del duelo, castigando al contraataque, y se desplomó en los minutos finales. Con 2-0 a favor, la gestión del partido fue su gran pecado: faltó cerrar espacios, enfriar el ritmo, quemar segundos. El castigo fue brutal.

Se van con el corazón roto, pero también con la certeza de haber firmado el mejor Mundial de su historia.

Canadá, entre el hito y la duda

Canadá hizo historia: primer punto en un Mundial, primer pase a octavos. Y, sin embargo, la sensación final es ambigua. En la derrota 3-0 ante Marruecos desperdició una cascada de ocasiones en la primera parte antes de ser castigada sin piedad.

Su grupo fue benévolo y sus únicas victorias llegaron ante Qatar y Sudáfrica. Para un país que lleva años invirtiendo en infraestructura, formación y proyecto de selección, la pregunta es inevitable: ¿es suficiente este paso adelante?

Quizá el triunfo más importante no esté en este torneo, sino en la posibilidad de ver a Canadá asentada de forma habitual en la élite mundialista.

Cabo Verde, el cuento de verano que rozó la épica

Cabo Verde se ganó un lugar en la memoria colectiva. Empató 0-0 con España, campeona de Europa, y se coló en octavos como segunda de grupo, por delante de Uruguay, tras tres empates que parecían el techo de su aventura. No lo era.

Contra Argentina, en la fase de eliminación, ofreció su mejor versión. Dos veces fue por detrás en el marcador, dos veces se levantó ante Messi y los campeones del mundo. Vozinha se consagró como una de las grandes apariciones del torneo con ocho paradas, incluida una mano decisiva en un mano a mano ante Messi. Roberto “Pico” Lopes volvió a mandar desde la zaga.

El momento icónico lo firmó el lateral Sidny Lopes Cabral, con un disparo curvado desde un ángulo imposible que ya compite seriamente a gol del torneo. Cabo Verde se marcha, pero deja una huella que tardará en borrarse.

Brasil, otra generación que se queda a medias

Brasil vuelve a casa con una sensación repetida: decepción. La selección más laureada de la historia enlazará 28 años sin levantar la Copa del Mundo cuando llegue la próxima edición, su sequía más larga.

Ni siquiera la presencia de Carlo Ancelotti en el banquillo evitó una temprana eliminación en octavos. Frente a Noruega, el equipo se mostró plano, pasivo, incapaz de imponer su jerarquía ante un rival al que no ha logrado vencer en cinco enfrentamientos. Neymar apareció tarde, marcó de penalti y dejó más titulares por sus palabras al portero noruego y su choque con Odegaard que por su fútbol. Al final, lágrimas al sonar el pitido final.

Brasil se mira al espejo y no le gusta lo que ve.

Portugal y el último capítulo mundialista de Ronaldo

Portugal reunió talento de sobra, pero solo lo exhibió a pleno rendimiento en el 5-0 ante la debutante Uzbekistán. En octavos, ante España, el equipo de Roberto Martínez se vio atrapado en una especie de letargo, sin intención real, y solo reaccionó cuando el gol en el descuento de los españoles ya había sellado su eliminación.

El torneo quedará marcado por un cierre de era: el último Mundial de Cristiano Ronaldo. Sumó un gol en una sexta edición —récord absoluto— y por fin vio puerta en una fase de eliminación directa, con un penalti ante Croacia. Pero su impacto en juego abierto fue mínimo.

Portugal se marcha con la sensación de que, pese a todos sus nombres, nunca llegó a ser el equipo que prometía sobre el papel.

Países Bajos, del vértigo ofensivo al derrumbe en los penaltis

La fase de grupos de Países Bajos invitaba al optimismo: goleada 5-1 a Suecia, ataque fluido con Cody Gakpo, Brian Brobbey y Crysencio Summerville conectando con facilidad. El liderato del grupo parecía el preludio de algo grande.

El cruce con Marruecos lo cambió todo. Ronald Koeman viró a una línea de cinco atrás para protegerse y el plan funcionó a medias: el rival necesitó un gol tardío para forzar los penaltis. La pregunta queda flotando: ¿por qué abandonar la propuesta que tan bien había funcionado?

En la tanda fallaron tres de cinco lanzamientos. Eliminación prematura, frustración generalizada y dimisión de Koeman. Un proyecto que parecía en ascenso se quedó sin final.

Alemania, otra caída temprana y un ciclo roto

Alemania arrancó el torneo como un tiro: goleada a Curazao, remontada agónica ante Costa de Marfil. El tropiezo 2-1 contra Ecuador, con casi todo el once de gala, encendió las alarmas. En dieciseisavos, Paraguay les dio la estocada.

El gol de Jonathan Tah en la prórroga fue anulado por una supuesta obstrucción al portero. La jugada dejó una sensación amarga, pero la realidad es que Alemania no debería haberse visto en esa situación ante un rival que había sido arrollado 4-1 por Estados Unidos días antes.

Es otro capítulo oscuro en una secuencia que ya preocupa: dos Mundiales seguidos cayendo en fase de grupos tras el título de 2014, y ahora fuera en el primer cruce. Para colmo, llegó la primera derrota en penaltis de su historia mundialista. Julian Nagelsmann ya ha dejado el cargo. El próximo proyecto arranca desde el suelo.

Japón, fútbol valiente y demasiadas lesiones

Japón enamoró en la fase de grupos con un fútbol generoso, sin egos, vertical y atrevido. Tanto que muchos creían que podía complicarle la vida a Brasil en dieciseisavos. Y lo hizo: se adelantó con un gol de Kaishu Sano y mantuvo el pulso hasta el tiempo añadido, cuando la calidad ofensiva brasileña se impuso.

La gran incógnita quedará siempre ligada a las lesiones. Kaoru Mitoma, Takefusa Kubo y Wataru Endo llegaron tocados o cayeron durante el torneo. Con todos ellos sanos, ¿hasta dónde podría haber llegado esta selección?

Senegal, del partido perfecto al derrumbe en seis minutos

Senegal tuvo a Bélgica contra las cuerdas. Mandaba 2-0 en el minuto 86, con un golazo de Ismaila Sarr —control en el pecho y volea a la escuadra— como símbolo de un equipo que estaba firmando un encuentro casi perfecto. Y se desplomó. Empate belga, penalti en la prórroga transformado por Youri Tielemans y eliminación cruel.

Meses después de perder la corona de la AFCON, el golpe emocional fue devastador. Varios jugadores rompieron a llorar en el césped. Aun así, el torneo deja señales positivas: compitieron de tú a tú con Francia en la fase de grupos, especialmente en una gran primera parte, y demostraron que siguen entre las selecciones africanas más sólidas.

Costa de Marfil, juventud y talento… sin gol

Costa de Marfil se marcha con un mensaje claro: hay base para algo grande, pero falta pegada. Solo perdió contra Alemania en la fase de grupos y contra Noruega en dieciseisavos. Venció a Ecuador y Curazao y se posicionó como uno de los mejores equipos “del segundo escalón”, todavía lejos de los candidatos al título.

Llevó la plantilla más joven del torneo. Amad brilló con un gol decisivo ante Ecuador y una acción individual fantástica frente a Noruega. Yan Diomande dejó destellos que pueden convertirle en protagonista del próximo mercado de fichajes.

El problema fue otro: ningún delantero centro vio puerta. El peso del gol recayó casi por completo en Amad y Diomande. Sin un nueve fiable, el techo se vuelve más bajo.

Croacia, el posible último baile de Modric

Croacia, subcampeona en 2018 y tercera en 2022, se detuvo esta vez en dieciseisavos. Portugal la dejó fuera con un gol tardío. Antes había terminado segunda en el Grupo L tras Inglaterra, castigada por un 4-2 en el debut ante el equipo de Tuchel y reenganchada con triunfos frente a Panamá y Ghana.

Ahora todas las miradas apuntan a Luka Modric. A sus 40 años, el ganador del Balón de Oro 2018 podría haber jugado su último partido con la selección. No hay reemplazo a la vista para una figura que ha marcado una era entera.

Suecia, de tocar fondo a competir con dignidad

Hace apenas unos meses, Suecia cerraba su grupo de clasificación al Mundial en última posición, por detrás de Kosovo, Eslovenia y Suiza, sin ganar un solo partido. El giro desde la llegada de Graham Potter ha sido notable.

Superó a Ucrania y Polonia en la repesca, abrió el torneo con un 5-1 a Túnez y empató con Japón. La derrota ante Francia en dieciseisavos entra en el capítulo de lo asumible. Con jugadores como Alexander Isak, Viktor Gyokeres y Anthony Elanga, el potencial está ahí. Falta continuidad.

Ecuador, defensa firme, ataque apagado

Ecuador construyó su Mundial desde la solidez. Solo dos goles a favor en cuatro partidos, ninguno ante Curazao, describen el otro lado de la moneda. Su gran noche fue el 2-1 a Alemania, un resultado que quedará en su historia.

En las eliminatorias, México le recordó lo que significa la eficacia. Sin Enner Valencia en su mejor versión a los 36 años y con sus grandes figuras —Moises Caicedo, William Pacho, Piero Hincapie— orientadas al aspecto defensivo, el equipo se quedó corto arriba. La expulsión de Hincapie en el tiempo añadido por una confrontación en la que se tapó la boca puso la guinda amarga a su torneo.

Ghana, mucho más que el puesto 73 del ranking

Ghana llegó como la segunda selección con peor ranking FIFA del torneo, solo por delante de Curazao. El papel decía una cosa, el césped otra. Venció a Panamá en su debut, empató 0-0 con Inglaterra en un partido en el que pudo tener un penalti tardío y terminó cayendo ante una Colombia superior en dieciseisavos.

La ausencia de Mohammed Kudus, lesionado, restó chispa ofensiva. Aun así, el Mundial deja una plataforma sobre la que construir tras años de irregularidad. Ghana volvió a parecer una selección con futuro.

Austria, regreso mundialista con techo claro

Austria regresó a un Mundial por primera vez desde 1998 y logró pasar la fase de grupos en un final dramático ante Argelia. En la ronda de 32, España la expuso con claridad.

El equipo de Ralf Rangnick demostró tener gol —marcó tres tantos en dos partidos de la fase inicial—, pero cuando se midió a rivales de más jerarquía, como Argentina y la propia España, no encontró ni solidez atrás ni filo arriba. El salto competitivo sigue pendiente.

Australia, orgullo intacto y un plan reconocible

Australia firmó una de las primeras grandes sorpresas del torneo con su 2-0 a Turquía. Desde ahí se ganó la etiqueta de equipo incómodo: ordenado, solidario, dispuesto a sufrir y salir disparado al contraataque.

Le faltó precisión en el último toque en los partidos posteriores, aunque tuvo arrestos para igualar un encuentro que perdía ante Egipto. Terminó cayendo en los penaltis frente a ese mismo rival en dieciseisavos. Dos Mundiales seguidos alcanzando la fase de eliminación y una identidad clara. No es un mal punto de partida.

Argelia, entre el relevo generacional y la sensación de atraso

Argelia no encontró respuestas ante Suiza en su duelo de dieciseisavos. Apenas generó ocasiones claras y se despidió sin dejar un gran partido para el recuerdo.

La nota positiva fue el despertar goleador de Riyad Mahrez, que a los 35 años por fin vio puerta en un Mundial. También la aparición de Anis Hadj Moussa, extremo de 24 años del Feyenoord, como posible heredero de protagonismo. El problema es de tiempos: muchas de sus figuras ya han pasado su pico y, en este torneo, la selección quedó un escalón por detrás de potencias africanas como Senegal, Costa de Marfil o Marruecos.

RD Congo, primera vez en octavos y una gran impresión

RD Congo, en su segundo Mundial —el primero fue en 1974 como Zaire—, dio un salto histórico al meterse en octavos como uno de los mejores terceros. Empató con Portugal, venció a Uzbekistán y se ganó el derecho a medirse a Inglaterra.

Ante el equipo de Tuchel empezó sin complejos: gol de Brian Cipenga y un Lionel Mpasi que apuntaba a unirse al club de porteros revelación junto a Vozinha y Eloy Room. Al final, Inglaterra encontró la manera de batirle y remontar, pero RD Congo se marchó dejando una imagen muy positiva.

Bosnia y Herzegovina, un paso más en su historia

Bosnia y Herzegovina firmó su primer pase a una fase de eliminación como nación independiente gracias a una victoria ante Qatar y un empate contra Canadá. La derrota ante Estados Unidos cortó el viaje.

Su gran recuerdo, sin embargo, viene de antes del torneo: el triunfo sobre Italia en la repesca europea que les dio el billete mundialista. Un hito que cambia su mapa futbolístico.

Sudáfrica, a segundos de forzar la prórroga

Pocas selecciones se marchan del Mundial con un sabor tan agridulce como Sudáfrica. Tras perder en su debut ante México, casi nadie imaginaba que saldría del grupo. Lo hizo, por primera vez en su historia, y eso ya es motivo de orgullo.

Pero la eliminación llegó en el tiempo añadido ante los coanfitriones. A un suspiro de forzar la prórroga, quizá los penaltis, quizá algo más. Hugo Broos se va como el técnico de más edad en dirigir un partido de eliminación en un Mundial. Su equipo le dejó una última noche de valentía.

Irán, invicto… y fuera

Irán estuvo a centímetros de seguir vivo. Ante Egipto marcó un gol en el descuento que habría significado la clasificación, pero el VAR lo anuló por un fuera de juego milimétrico. En la misma prolongación, un disparo al larguero selló la frustración.

La victoria les habría dado el pase directo. En su lugar, tuvieron que esperar combinaciones ajenas, aferrados a sus tres puntos y diferencia de goles neutra. Durante unos minutos, el tanto de Argelia en su último partido les metía en octavos; el empate de Austria en el último suspiro los dejó fuera.

Todo ello en un contexto extremo: en conflicto militar con uno de los coanfitriones, Estados Unidos, y sometidos al vaivén de vuelos relámpago de entrada y salida del país antes de que la medida se cancelara. Se marchan sin haber perdido un solo encuentro. Y con una herida que tardará en cerrar.

Nueva Zelanda, el destello de Elijah Just

Nueva Zelanda regresa a casa sin puntos, pero con dos recuerdos claros: los tres goles de Elijah Just, su gran irrupción, y los detalles de Chris Wood en el estreno frente a Irán. A partir de ahí, la realidad fue más dura. Egipto y Bélgica les pasaron por encima.

En su primer Mundial desde 2010, dejaron también un protagonista inesperado en Tim Payne, convertido en fenómeno viral. El próximo objetivo está claro: alcanzar por fin una fase de eliminación.

Turquía, del hype a la decepción

Turquía llegaba como candidata a superar a Australia y Paraguay. Se fue del torneo con un partido de margen, eliminada antes de la última jornada. El 2-0 encajado ante Australia en el debut marcó su destino.

El 3-2 ante Estados Unidos en el cierre maquilló algo las cifras, con sus primeros goles y una victoria tardía, pero ya sin consecuencias. Para una generación que despertaba expectativas, el Mundial fue un baño de realidad.

Uruguay, autodestrucción en directo

Uruguay se complicó la vida desde el principio. Solo dos puntos ante Arabia Saudí y Cabo Verde les obligaron a jugarse la clasificación frente a España. Nunca parecieron en condiciones de ganar ese partido.

Lo más llamativo fue la forma de caer: un error grave del portero y una expulsión terminaron de hundir el equipo de Marcelo Bielsa. En la previa, había terminado la clasificación sudamericana empatado a puntos con Brasil y Colombia. En el Mundial, no se pareció a esa versión ni por un momento.

Arabia Saudí, menos que antes pero difícil de tumbar

Arabia Saudí no pudo repetir las buenas sensaciones de 2018 y 2022, cuando al menos logró una victoria en la fase de grupos. Esta vez se quedó sin triunfos, pero tampoco fue un rival sencillo: sumó dos empates y vendió cara su eliminación.

Con el crecimiento de su liga doméstica y el Mundial de 2034 en el horizonte, el país confía en que estos pasos atrás sean solo una pausa antes de un nuevo salto adelante.

Corea del Sur, un paso atrás y un capitán desdibujado

Corea del Sur arrancó bien, con un 2-1 ante República Checa, y se desplomó después. Perdió sin marcar contra México y Sudáfrica, quedó con tres puntos y una diferencia de goles negativa que no le alcanzó para ser uno de los mejores terceros. Es un retroceso respecto a 2022, cuando avanzó por delante de Uruguay y Ghana.

Son Heung-min, capitán y estrella, nunca encontró su sitio. Terminó en el banquillo en el último encuentro. Una imagen potente del momento que vive la selección.

Escocia, regreso esperado y caída amarga

Escocia llevaba 28 años sin pisar un Mundial. El regreso se celebró como un triunfo en sí mismo, pero el torneo la devolvió pronto a la realidad. Sumó tres puntos ante Haití, pero el 3-0 encajado frente a Brasil la dejó con una diferencia de goles de -3 que resultó letal en la carrera por ser uno de los mejores terceros.

La eliminación se confirmó por resultados ajenos. Steve Clarke dimitió tras siete años en el cargo. El sueño duró poco, pero al menos devolvió a Escocia al mapa mundialista.

Curazao, el pequeño que se levantó tras un 7-1

Curazao, la nación más pequeña del torneo, se estrenó con un golpe durísimo: 7-1 contra Alemania. Podía haber sido el inicio de una pesadilla, pero el equipo reaccionó. Empató con Ecuador gracias a una actuación colosal de Eloy Room y celebró su primer gol mundialista con el tanto de Livano Comenencia.

La derrota ante Costa de Marfil selló su eliminación. Aun así, se marchó con la cabeza alta tras haber ofrecido una imagen mucho más competitiva de lo que sugería su debut.

República Checa, del carácter en la repesca a la nada

La República Checa llegó cargada de mérito tras eliminar a la República de Irlanda y Dinamarca en los play-offs europeos. En el Mundial, esa versión aguerrida no apareció.

Necesitaba ganar a México en la última jornada y terminó goleada 3-0. Solo sumó un punto, ante Sudáfrica, y cerró su participación como colista del Grupo A. Un torneo para olvidar.

Uzbekistán, estreno doloroso pero histórico

Uzbekistán se marchó sin puntos en su primer Mundial, pero dejó momentos de resistencia. Se adelantó contra RD Congo y le plantó cara a Colombia durante tramos del partido. Luego llegó el choque contra Portugal y la otra cara de la historia: Cristiano Ronaldo marcando en su sexto Mundial, en la goleada 5-0.

Ni siquiera la presencia de Fabio Cannavaro en el banquillo logró ordenar una defensa que encajó 11 goles en tres partidos. Demasiado frágil para sostenerse en este nivel.

Panamá, sin gol pero más dura de lo que parece

Panamá fue el único equipo del torneo que no marcó un gol. Lo intentó, sobre todo contra Inglaterra, pero se quedó a cero también en ese último partido (2-0). Aun así, su papel fue más digno de lo que dice la estadística.

Perdió solo por un gol ante Ghana y Croacia, muy lejos de aquel debut en 2018 en el que recibió 11 tantos. Si consigue añadir algo de amenaza ofensiva, la base competitiva ya está construida.

Jordania, debut con goles y sin freno atrás

Jordania se estrenó en un Mundial con tres derrotas, eliminada incluso antes de su último encuentro. Al menos marcó en todos sus partidos, incluido el que cerró su aventura ante Argentina.

El problema estuvo en el otro área. No logró contener a sus rivales como sí hicieron otras selecciones debutantes apoyadas en grandes actuaciones de sus porteros. Le faltó una figura así para sostenerse.

Haití, libertad sin premio

Haití llegó a su primer Mundial desde 1974 y se encontró con un grupo durísimo, con Marruecos y Brasil como gigantes inamovibles. Ya eliminada, jugó con desparpajo ante los marroquíes y se despidió con un 4-2 que dejó un gol inolvidable de Wilson Isidor.

El deseo para la próxima vez es sencillo: un sorteo menos cruel y la oportunidad de competir con algo más de margen.

Qatar, del punto ilusionante al derrumbe

Qatar empezó con un empate prometedor ante Suiza. Parecía un primer paso para olvidar el fiasco de 2022. Lo que vino después fue peor: un 6-0 encajado contra Canadá con dos expulsiones y una derrota 3-1 ante Bosnia y Herzegovina que certificó su eliminación.

Julen Lopetegui no logró construir sobre aquella primera actuación. El equipo se fue del torneo como uno de los más flojos de la fase de grupos.

Irak, entre gigantes y sin margen de error

Irak regresó a un Mundial por primera vez desde 1986 y se encontró con un grupo despiadado: Haaland por un lado, Mbappé por el otro. Apenas pudo competir.

El gran momento llegó con el gol de su capitán Aymen Hussein ante Noruega, marcado días después de haber sido retenido varias horas para interrogatorio por las autoridades migratorias de Estados Unidos. La posibilidad de seguir vivo pasaba por ganar a Senegal. Recibieron un gol a los cuatro minutos, sufrieron una expulsión poco después y terminaron con un 5-0 que cerró su aventura.

Túnez, un torneo para borrar

Túnez vivió un Mundial para el olvido. El 5-1 encajado ante Suecia en el debut le costó el puesto a Sabri Lamouchi. La llegada de Herve Renard no cambió el rumbo: derrotas contundentes ante Japón y Países Bajos.

Cerró el torneo con una diferencia de goles de -10, solo superada en negativo por Irak. Sin señales claras de reconstrucción, el futuro inmediato se antoja exigente.

El Mundial deja historias de gloria, caídas sonoras y equipos que han ganado algo más que partidos: identidad, respeto, esperanza. Los que siguen en pie ya saben que, a estas alturas, no hay margen para el error. Y los que se marchan empiezan hoy mismo a preparar la próxima oportunidad.