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Mourinho revela su decisión: aceptó el United y volvió al Chelsea

Durante años fue solo un rumor que circulaba en susurros por los pasillos de Old Trafford. Ahora tiene nombre, fecha y confesión directa. José Mourinho ha admitido que llegó a aceptar suceder a Sir Alex Ferguson en el Manchester United antes de dar marcha atrás y regresar al Chelsea.

El técnico portugués lo desvela en una nueva serie documental de Netflix sobre su carrera. Y lo hace con una frase que reescribe aquel verano de 2013: «Cuando dejé el Real Madrid, firmé para ir al Manchester United después de Sir Alex».

El sucesor que nunca fue

Ferguson se marchó en 2013 tras 26 años en el banquillo del United, una era que dejó 13 títulos de Premier League y una sombra gigantesca sobre cualquier heredero. Su recomendación fue clara: el entonces entrenador del Everton, David Moyes, debía ser su sucesor.

La etiqueta llegó rápido. “The Chosen One”. El elegido. La pancarta colgada en el Stretford End se convirtió en símbolo de una apuesta de club y de una herencia casi imposible.

Pero detrás de esa decisión había otra historia. Una que ahora confirman sus dos protagonistas.

Sir Alex lo detalla en el documental: Mourinho fue «ofrecido el trabajo». El escocés relata que se sentó con él, le explicó la situación y que, a todos los efectos, el portugués aceptó. «En cuanto a mí, lo estaba aceptando. Y luego, en cuestión de horas, cambió», cuenta Ferguson.

Algo se rompió en ese breve lapso. O, mejor dicho, algo tiró de Mourinho con más fuerza desde Londres.

La llamada que lo cambió todo

Lo que cambió fue el Chelsea. O, más exactamente, la promesa de Mourinho al club con el que había conquistado la Premier League en 2005 y 2006, abriendo una nueva era en Stamford Bridge.

Ferguson recuerda el momento clave: «Una noche, me llamó y estaba llorando. Me dijo: “Alex, no puedo aceptarlo. He dado mi palabra al Chelsea y no voy a romper mi palabra”». El escocés admite que entendió la razón, pero no esconde su decepción.

Mourinho, por su parte, habla de orgullo y de emoción mezcladas. Reconoce que se sintió «muy halagado» por la oferta de reemplazar a Ferguson porque el Manchester United «tiene un atractivo increíble». Pero coloca por encima algo más visceral.

«Una cosa es el amor por el fútbol, otra cosa es el amor por un determinado club», explica. Para él, ese vínculo pesa más que cualquier proyecto. «Creo que esto es más poderoso que el amor por el fútbol y, fundamentalmente, después del Real Madrid necesitaba sentir que soy querido».

Ahí está el eje de su decisión. No fue una cuestión de títulos potenciales ni de tamaño del club. Fue una cuestión de piel.

Un “no” dramático… sin arrepentimiento

Mourinho no maquilla lo que supuso renunciar a ser el heredero directo de Ferguson. «Perder la oportunidad de ser el entrenador que sucediera a Sir Alex Ferguson fue dramático», admite. Pero añade un matiz que cierra la herida: «No me arrepiento porque fue una decisión que tomé con el corazón».

El portugués eligió volver a Stamford Bridge en 2013. En su segunda etapa con el Chelsea conquistó su tercer título de Premier League y la League Cup, confirmando que su regreso no era solo sentimental.

Mientras tanto, en Old Trafford, la historia tomó un rumbo mucho más áspero. Moyes, el hombre de “The Chosen One”, no sobrevivió ni una temporada completa. Fue destituido tras solo 10 meses en el cargo, símbolo de un relevo traumático para un club que llevaba casi tres décadas mirando al mismo banquillo.

La segunda oportunidad en Old Trafford

El destino, sin embargo, no cerró la puerta del todo. En 2016, tras el paso de Louis van Gaal, el United volvió a llamar a Mourinho. Esta vez, sí, el portugués aceptó y tomó el mando en Old Trafford.

Su etapa duró dos años y medio. Ganó la League Cup y la Europa League, dos títulos que dieron algo de brillo a un ciclo irregular, antes de ser despedido en diciembre de 2018 tras una mala racha de resultados.

La confesión de Mourinho ilumina con otra luz aquellos años de transición post-Ferguson. El United pudo tener al técnico que muchos veían como el heredero natural del escocés en el momento exacto del relevo. Lo tuvo cerca, atado, prácticamente dentro. Pero una llamada, una promesa y un viejo amor con el Chelsea movieron el tablero.

El resto ya es historia. Y deja una pregunta colgando sobre Old Trafford: ¿cómo habría cambiado la última década del club si aquel “sí” de Mourinho nunca se hubiera convertido en un “no”?