Mercado de fichajes: Athletic y Marsella sin nuevos jugadores
Se cerró la ventana de verano y el mapa del fútbol europeo dejó una imagen insólita: entre los clubes de las cinco grandes ligas, solo dos equipos no incorporaron ni un solo jugador. Nada de compras definitivas, nada de cesiones, nada de opciones ejecutadas. Dos nombres, dos realidades: Olympique de Marseille y Athletic Club.
Ahí se acaban las similitudes.
Athletic, fiel a su idea
En Bilbao, el silencio en el mercado no sorprende. Encaja con una filosofía conocida, casi inamovible: nutrirse de la cantera y de futbolistas de origen o formación vasca. La apuesta por Lezama y por un perfil muy concreto de jugador reduce el margen de maniobra y convierte cada ventana en un ejercicio de continuidad más que de revolución.
No hay fichajes, pero tampoco hay ruptura con nada. Es la misma línea de siempre, una forma de competir que el Athletic ha asumido como seña de identidad. Su “inactividad” es, en realidad, coherencia.
Marsella, el vacío por obligación
En Marsella, en cambio, el mutismo en las llegadas tiene un tono mucho más áspero. No responde a una convicción deportiva, sino a una obligación económica. Las restricciones financieras han estrangulado al club durante todo el verano y han dejado al Olympique sin capacidad real de reforzarse.
El verano marsellés se ha contado por salidas. Y de peso.
- Mason Greenwood se marchó a Fenerbahce.
- Facundo Medina puso rumbo a Leverkusen.
- Quinten Timber firmó por Crystal Palace.
- Gerónimo Rulli se fue a Manchester City.
- Pierre-Emerick Aubameyang encontró nuevo destino en Deportivo de La Coruña.
- Leonardo Balerdi hizo las maletas hacia Roma.
- A esa lista se suman también las despedidas de Bilal Nadir y Hamed Traoré.
Una fuga constante, sin una sola cara nueva que tapara las grietas.
Un gigante francés, con la manta corta
El resultado es un vestuario claramente debilitado, corto de efectivos y sin refuerzos que oxigenen la estructura. Marsella encara la temporada con un reto mayúsculo: competir en Ligue 1 y en Europa con lo que ya tiene dentro de casa.
El cuerpo técnico y el área de planificación deportiva no tienen margen para inventar en el mercado. Tendrán que mirar hacia dentro: tirar de soluciones internas, exprimir al máximo a los jugadores que se han quedado y acelerar la promoción de jóvenes de la cantera.
La exigencia, sin embargo, no se detiene. El calendario aprieta, las competiciones se acumulan y la presión sobre un club de la dimensión del Olympique nunca baja. Sin fichajes, sin red, sin excusas externas.
La pregunta es sencilla y brutal: alcanzará el talento que queda en Marsella para sostener el pulso de una temporada entera, o este verano sin refuerzos marcará un antes y un después en la ambición del club?





