Marcus Rashford podría regresar a Old Trafford bajo la mirada de Michael Carrick
La historia entre Marcus Rashford y el Manchester United quizá no haya escrito su último capítulo. A dos años vista, con el Mundial de 2026 como telón de fondo, el escenario de un regreso impactante empieza a tomar forma en los despachos de Old Trafford.
Según informa The Sun, Michael Carrick, actual entrenador del United, ha mantenido “contacto regular” con el delantero de 28 años en las últimas semanas. No se trata de una simple llamada de cortesía: el técnico habría dejado claro al jugador que vería con buenos ojos su vuelta al club donde se formó y se convirtió en estrella.
Barcelona se aparta del camino
El giro en el futuro de Rashford llega tras un movimiento clave en el mercado. El fichaje millonario de Anthony Gordon por el Barcelona ha sido interpretado como una señal inequívoca: el club azulgrana se aleja de la opción de quedarse en propiedad con el inglés este verano.
La situación contractual es clara. El 15 de junio expiraba la cláusula de 26 millones de libras que permitía al Barcelona firmar a Rashford de manera definitiva. Sin ese mecanismo, y sin un nuevo acuerdo a la vista, el camino hacia una permanencia a largo plazo en el Camp Nou se complica de forma evidente.
Rashford viene de una temporada notable en España: 14 goles y 14 asistencias en 49 partidos con el Barça. Rendimiento hay. Pero la apuesta culé por Gordon cambia las prioridades y deja al inglés en un limbo deportivo que vuelve a apuntar hacia Manchester.
Un vestuario dispuesto a perdonar
En Old Trafford, la figura de Rashford sigue pesando. Y no solo en las gradas. De acuerdo con la misma información, miembros del grupo de liderazgo del United también han sido sondeados sobre un posible regreso. La respuesta interna es significativa: el vestuario, en términos generales, vería con buenos ojos su vuelta.
No es un detalle menor. Rashford no juega con el United desde diciembre de 2024. Su salida se produjo tras un sonado desencuentro con el entonces entrenador Ruben Amorim, que derivó en cesiones a Aston Villa y Barcelona. Aquella ruptura dejó cicatrices visibles en el club y en el propio jugador.
Aun así, el vínculo contractual nunca se rompió. Rashford sigue perteneciendo al United hasta junio de 2028. Y el club, precisamente este verano, busca un extremo zurdo para reforzar la plantilla. La ecuación es tentadora: una necesidad táctica y un talento de casa que, en teoría, podría cubrirla.
Carrick contra la línea dura del club
El gran obstáculo no está en el banquillo, sino en los despachos. Jason Wilcox, director de fútbol, y Omar Berrada, CEO del club, habrían respaldado en su momento la postura firme de Amorim respecto al comportamiento de Rashford en Old Trafford. Esa línea dura no ha desaparecido.
Carrick, por tanto, no solo tendría que recuperar al jugador en el plano futbolístico y emocional. También debería convencer a la cúpula de que vale la pena reabrir una puerta que el club parecía haber cerrado por principios. No es una batalla sencilla.
Se apunta a que Rashford podría arrepentirse de cómo gestionó sus problemas bajo las órdenes de Amorim. Ese matiz importa. Un cambio de actitud, sumado a la autoridad moral de Carrick como ex capitán y figura respetada en el club, puede modificar la percepción interna y rebajar resistencias.
Un futbolista que todavía puede cambiar partidos
Los números de Rashford con el United hablan por sí solos: 138 goles y 79 asistencias en 426 partidos. Es una hoja de servicio de jugador franquicia. Un futbolista que, en su mejor versión, inclina partidos y temporadas.
En Barcelona ha demostrado que sigue siendo decisivo en la élite. Su última campaña, con 28 participaciones de gol entre tantos y asistencias, confirma que el talento no se ha evaporado. La cuestión ya no es si tiene nivel, sino si el United está dispuesto a reescribir la relación.
Para un equipo que busca reforzar su banda izquierda y que necesita recuperar peso ofensivo, la idea de volver a contar con un Rashford comprometido resulta demasiado atractiva como para descartarla sin debatirla a fondo.
Carrick ya ha movido ficha. El vestuario, según se desprende, no pondría pegas. Falta por ver si la dirección deportiva está dispuesta a matizar su postura y permitir que uno de los hijos pródigos del club vuelva a vestirse de rojo.
Si Rashford vuelve a Old Trafford tras el Mundial de 2026, no será solo un fichaje más. Será una prueba de hasta dónde está dispuesto el Manchester United a perdonar para recuperar al jugador que, durante años, encarnó el futuro del club.






