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Liverpool busca más que extremos en el mercado

El verano en Liverpool se ha hecho eterno. Llegaron pronto Jeremy Jacquet y Victor Muñoz, dos operaciones rápidas que parecían marcar el ritmo de la ventana. Hace apenas un par de semanas se sumó Ronald Araújo, cedido desde Barcelona, para apuntalar la zaga. Pero la sensación es que falta algo. O, mejor dicho, falta mucho.

Ahora el foco se ha desplazado al frente de ataque. El club ha alcanzado un acuerdo de 120 millones de libras con Paris Saint-Germain por Bradley Barcola, un movimiento de enorme peso que apunta directamente al once titular. No ha sido el único intento: las ofertas por Yankuba Minteh e Ismaila Sarr han terminado rechazadas en los últimos días, un recordatorio de que el mercado no se deja dominar tan fácilmente, ni siquiera por un gigante como Liverpool.

Mientras tanto, la zona que más chirrió la temporada pasada sigue sin solución. El centro del campo, epicentro del derrumbe en la defensa del título, continúa sin refuerzos. Peor aún: se ha debilitado. La salida de Curtis Jones rumbo a Inter de Milán por 30 millones de libras ha dejado un hueco evidente en una línea ya de por sí corta de recursos.

Ese vacío volvió a quedar al desnudo en el 2-2 ante Newcastle United en la primera jornada. Un partido abierto, frenético, que expuso de nuevo las costuras de un mediocampo incapaz de controlar los tiempos ni de proteger a la defensa en los momentos clave. La herida sigue abierta y el calendario no espera.

Un mensaje claro desde el banquillo

Con solo cinco días por delante antes de que se cierre la ventana, Andoni Iraola ha puesto voz a la inquietud de la grada. En la rueda de prensa previa al duelo frente a Nottingham Forest, el técnico fue directo cuando le preguntaron si el club podría reforzarse en los próximos días.

“Hay ciertas cosas que podemos hacer, pero es verdad que necesitamos jugadores en las bandas”, admitió. No se quedó ahí. “Estoy seguro de que, si podemos mejorar otras zonas, lo haremos, pero no sé cómo va a acabar el mercado. Tengo que tener paciencia, igual que vosotros”.

El entrenador no escondió el desgaste que provoca vivir pendiente de cada movimiento de mercado: “Es muy incómodo para mí porque estás lidiando con incertidumbres todo el tiempo. En cuatro o cinco días sabremos lo que tenemos y entonces podremos hacer planes de verdad”.

Sus palabras dibujan el escenario con crudeza. Liverpool ha invertido, se ha movido pronto en algunas posiciones y ha apostado fuerte por Barcola, pero el propio Iraola reconoce que el equipo necesita algo más que extremos. El desequilibrio de la plantilla es evidente: potencia por fuera, dudas por dentro.

La pelota, ahora, en el despacho

El mensaje ya está lanzado. Iraola ha dejado clara su lectura del equipo y sus carencias. A partir de aquí, todo pasa por los despachos. La responsabilidad recae sobre la cúpula del club y, en particular, sobre el director deportivo Richard Hughes, encargado de transformar las urgencias del entrenador en fichajes concretos.

Quedan pocos días, la presión aprieta y el calendario no perdona. Liverpool ya ha visto cómo un centro del campo frágil le costaba una defensa de título desastrosa. La pregunta es obvia: ¿permitirá el club que la misma grieta vuelva a marcar su temporada?