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José Mourinho destaca a Arda Güler y calma sobre Diomande

José Mourinho sale reforzado de la goleada: elogios para Arda Güler y calma con Diomande

El 4-1 de Real Madrid ante Rayo Vallecano dejó algo más que tres puntos y una goleada. Dejó a un José Mourinho satisfecho, directo, sin rastro de nervios ante la abundancia de talento que se le acumula en el banquillo.

El técnico portugués aprovechó el triunfo para subrayar el impacto de Arda Güler, que volvió a agitar el partido desde la suplencia: “Arda marca una gran diferencia cuando está en el campo. Tiene una influencia muy positiva en el juego del equipo. Cuando entró, marcó toda la diferencia en cuanto a la estabilidad de nuestro juego”.

Mourinho, no obstante, quiso dejar claro que el brillo del turco no abre ningún debate sencillo en la alineación. Al contrario, lo complica. “Estoy 100% seguro de que, si Diomande no hubiera sido titular hoy, la primera pregunta habría sido: ‘¿Por qué no juega Diomande?’. No hay nada más que calidad en el banquillo. Los cambios en el once se harán partido a partido”.

Un partido de “45 minutos”

El entrenador no maquilló la lectura del encuentro. Para él, el duelo quedó sentenciado al descanso. “Definiría el partido como un encuentro de 45 minutos. En 45 minutos se acabó. Sabía que el equipo no tenía la fuerza física y mental para jugar la segunda parte como lo hizo la primera”.

Mourinho utilizó un ejemplo muy concreto para explicar el bajón: “La imagen que lo resume todo es cómo jugó Bellingham los últimos 10 minutos. Prácticamente todos cometieron errores en la salida, sufrimos para presionar y en los remates a puerta… Yo ya lo sabía. Me lo esperaba así”.

No son palabras de alarma, sino de control. El portugués se muestra cómodo con el punto del proyecto: “Estoy contento porque llevamos juntos tres meses, aunque en realidad solo podemos contar desde que estuvimos todos. Lo que estamos haciendo tiene muchas cosas positivas. Vamos paso a paso, siempre intentando mejorar”.

Diomande, sin prisas y sin presión

Con Yan Diomande, la conversación gira inevitablemente hacia la presión por darle minutos. Mourinho la desactiva de raíz. “Soy un poco demasiado mayor como para sentir la presión”, soltó, con una mezcla de ironía y autoridad.

Luego entró al detalle del joven atacante: “En el fútbol puedes tener plantillas distintas; a veces tienes que rezar para que nadie se lesione, otras veces tienes muchas opciones. Él seguirá mejorando poco a poco. No lleva mucho tiempo en el máximo nivel y tiene mucho que aprender tácticamente. Pero tiene un potencial increíble. En el uno contra uno, con sus pases, su disparo… Nos da un montón de opciones”.

Las posiciones también se multiplican para el jugador: “Puede jugar donde lo hace Vini, en la derecha; Arda también puede jugar ahí, o donde juega Bellingham. Ahora mismo, quiero ayudarle a desarrollarse”.

Mourinho no promete titularidades, promete formación. Y eso, en este Real Madrid, vale tanto como un puesto fijo.

Vinícius, al borde de su pico físico

El técnico también se detuvo en Vinícius, al que ve en un punto físico casi perfecto: “Físicamente, está en mejor forma que nunca. Está a un milímetro de alcanzar su máxima velocidad. Su capacidad para sostener el esfuerzo es inmensa. Es un proceso que está asimilando”.

En lo mental, el diagnóstico es igual de contundente: “Está muy fuerte mentalmente; conoce Madrid mejor que nadie. Juega con un gran sentido de la responsabilidad, la de representar a Real Madrid y a la selección brasileña. Está tranquilo. Los goles llegarán”.

Un mensaje claro: no hay ansiedad con el brasileño, solo confianza en que la curva de rendimiento terminará en la portería rival.

Un último cambio sin romanticismo

El tramo final del partido también dejó una decisión que explicó con total franqueza: la última sustitución, con el 3-1 en el marcador y pocos minutos por jugar. “Simple. Quiero ganar, y quiero ganar por el mayor número de goles posible. Cuando vas 3-1 arriba con cinco minutos por jugar, y Rayo tiene un lateral muy poderoso capaz de crear peligro… En ese momento, sentí que lo mejor era cerrar la puerta”.

Nada de concesiones estéticas: “Para mí, el tiempo de los regates bonitos y de marcar goles se había acabado”.

El guion, sin embargo, le dio algo más: “Luego marcamos el cuarto, aún mejor”.

Un Madrid que golea, un banquillo que rebosa talento, un técnico que se siente dueño del tempo del proyecto. La pregunta ya no es si tiene piezas suficientes, sino cómo de alto puede llegar este equipo cuando esas piezas encajen del todo.