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Everton W cierra la temporada con victoria en Goodison Park

Goodison Park amaneció gris, pero el desenlace de la temporada de Everton W tuvo un brillo propio. En la última jornada de la FA WSL 2025, en la “Regular Season - 22”, las locales se impusieron 1-0 a Leicester City WFC, cerrando un curso áspero con una victoria que dice mucho más del carácter que de la clasificación. El 1-0 final, tras un 0-0 al descanso, encaja casi a la perfección con el ADN estadístico de ambos: Everton, octavo con 23 puntos y un balance total de 25 goles a favor y 37 en contra (diferencia de -12), frente a un Leicester colista (12.º) con apenas 9 puntos, 11 goles marcados y 52 encajados (diferencia de -41).

I. El gran cuadro: un duelo entre fragilidades

Siguiendo esta campaña, Everton W ha vivido una liga de contrastes. En total, ha jugado 22 partidos, con 7 victorias, 2 empates y 13 derrotas. En casa, su registro era pobre: 3 triunfos, 0 empates y 8 derrotas, con solo 11 goles a favor y 22 en contra. Un promedio de 1.0 goles a favor y 2.0 en contra en Goodison Park que dibujaba a un equipo incómodo en su propio estadio. Sin embargo, la victoria por 1-0 rompe esa narrativa en la última escena: un partido que, más que brillante, fue terapéutico.

Enfrente, Leicester City WFC llegaba con una losa aún más pesada. En total, 2 victorias, 3 empates y 17 derrotas, con una media general de 0.5 goles a favor y 2.4 en contra. Lejos de casa, el panorama era dramático: 0 victorias, 2 empates y 9 derrotas, solo 3 goles marcados y 32 encajados, para un promedio de 0.3 goles a favor y 2.9 en contra en sus desplazamientos. El 1-0 encajado en Liverpool es casi un resultado “positivo” dentro de ese contexto, pero confirma la tendencia: Leicester viaja, resiste a ratos, pero casi siempre se va de vacío.

II. Vacíos tácticos y disciplina: el filo de los noventa minutos

La alineación de Everton W, dirigida por Scott Phelan, mostró una columna vertebral reconocible: C. Brosnan bajo palos; H. Blundell, R. Mace y Martina Fernández en la línea defensiva; H. Kitagawa completando la estructura atrás; y un núcleo creativo y de trabajo con H. Hayashi, A. Galli y O. Vignola, apoyadas por Y. Momiki, Z. Kramzar y A. Oyedupe Payne. Aunque no se detalla la formación exacta para este partido, la estadística de la temporada apunta a un equipo que se ha movido principalmente entre el 4-4-2 (8 veces), el 4-2-3-1 (3) y el 4-1-4-1 (3). Ese abanico explica la flexibilidad que se vio: líneas compactas, pero con capacidad para sumar centrocampistas por dentro.

En disciplina, Everton W ha vivido al límite sin cruzarlo: en total, sus tarjetas amarillas se concentran sobre todo entre el 61-75’ (21.21%) y el 76-90’ (18.18%), con una clara tendencia a endurecer el juego en el tramo final. No ha visto rojas en toda la campaña, un dato que se sostiene también en este partido. Leicester, por su parte, es un equipo que se descompone tarde: el 28.13% de sus amarillas llega entre el 76-90’, y ha sufrido su única expulsión de la temporada en el tramo 46-60’. Esa mezcla de cansancio y urgencia explica por qué, aunque resistió el 0-0 al descanso, terminó sucumbiendo ante Everton en la segunda mitad.

III. Duelo de élites discretas: cazadoras y escudos

En un encuentro de marcador corto, las figuras no siempre se miden en goles. En Everton W, el foco ofensivo pasa por H. Hayashi, máxima goleadora del equipo en la liga con 4 tantos en total. Centrocampista de 27 años, ha firmado 8 disparos totales, 4 a puerta, y un 86% de precisión en pase (335 pases completados, 3 claves). Su papel ante Leicester fue el de “enganche silencioso”: bajar a recibir, girar rápido y conectar con las bandas, especialmente con O. Vignola y Y. Momiki, para cargar el área donde A. Oyedupe Payne y Z. Kramzar podían atacar los espacios.

El “escudo” de Everton tuvo nombre propio: Martina Fernández y R. Mace. Martina ha disputado 21 partidos como titular esta temporada, con 14 bloqueos y 15 intercepciones; cada balón dividido en su zona fue una invitación a la contundencia. R. Mace, por su parte, mezcla agresividad y lectura: 41 entradas, 18 disparos bloqueados, 19 intercepciones y 6 amarillas totales. En este partido, su función fue doble: cerrar líneas de pase hacia E. van Egmond y S. Tierney, y lanzar la transición con pases limpios (88% de precisión en la temporada, 656 pases totales).

En Leicester City WFC, el termómetro competitivo se llama S. Tierney. Centrocampista de trabajo, ha acumulado 29 entradas, 20 intercepciones y 139 duelos totales, ganando 65. También es la cara de la indisciplina: 7 amarillas y un protagonismo constante en choques físicos. Frente a Everton, su misión fue contener a Hayashi y Galli, y proteger a una zaga que ha sufrido 52 goles en total. El 1-0 final indica que, aunque el bloque resistió mejor que en otros desplazamientos, la capacidad de Leicester para transformar esfuerzo en ocasiones sigue siendo mínima: 11 goles en 22 partidos, con 8 choques fuera de casa sin marcar.

IV. Pronóstico estadístico y lectura táctica del 1-0

Si proyectamos el partido desde los números, el guion era claro: un Everton W que, en total, promedia 1.1 goles a favor y 1.7 en contra, frente a un Leicester que solo alcanza 0.5 tantos a favor por partido y encaja 2.4. En Goodison Park, el promedio local de 1.0 goles a favor y el promedio visitante de 2.9 en contra en sus viajes apuntaban a un escenario de dominio territorial de Everton y un Leicester replegado, apostando por la supervivencia más que por la iniciativa.

La victoria por 1-0 encaja con una lectura de xG hipotética favorable a Everton: más volumen, más presencia en campo rival, pero sin desbordar en el marcador. El hecho de que Everton solo haya fallado en marcar en 5 partidos en total y que Leicester haya terminado 11 encuentros sin anotar refuerza la idea de un choque donde el margen de error visitante era mínimo. Sin penaltis fallados por parte de Everton en toda la campaña (1 convertido de 1 en total), la amenaza a balón parado también condicionó el repliegue de Leicester.

En clave de futuro, el cierre con triunfo no maquilla la irregularidad de Everton W, pero sí deja una base reconocible: un bloque que, cuando junta a Hayashi, Mace y Martina Fernández, gana solidez en el “engine room” y equilibrio entre la presión y la salida limpia. Para Leicester City WFC, la derrota confirma una temporada de supervivencia fallida: demasiada carga defensiva para un equipo que, en sus viajes, apenas genera peligro real. El 1-0 en Goodison Park no es solo un marcador; es el resumen perfecto de dos campañas que han vivido casi siempre en el filo, pero con muy distinto margen de maniobra.

Everton W cierra la temporada con victoria en Goodison Park