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Everton busca refuerzos mientras el mercado de fichajes se abre

El mercado de fichajes abre oficialmente y en Goodison Park el reloj ya corre, aunque todavía no haya acuerdos cerrados. Everton necesita refuerzos, lo sabe el club, lo sabe Sean Dyche y lo siente una afición que espera algo más que simples rumores. De momento, lo que hay es ruido. Mucho ruido.

El nombre más avanzado, hoy por hoy, es el de Hayden Hackney. La estrella del Middlesbrough, elegido mejor jugador de la temporada en Championship, está dispuesta a dar el salto a la Premier League con la camiseta azul. El futbolista quiere ir a Everton, pero el trato no está ni mucho menos hecho: las conversaciones siguen atascadas en la cifra que convencería a su club de toda la vida para dejarle marchar.

Mientras esa negociación se cocina a fuego lento, el resto es especulación. Y una buena parte de esa especulación pasa por un mismo origen: West Ham United, recién descendido, pero lejos de ser un club en liquidación.

La vía West Ham: oportunidades… y resistencia

La conexión es evidente. David Moyes conoce la casa de los Hammers como pocos y el perfil de varios jugadores encaja justo donde Everton anda más corto. De ahí que casi cada día aparezca un nuevo nombre procedente del London Stadium vinculado a Goodison.

La duda está en el centro del campo. Con el interés firme en Hackney, no está claro si Moyes reactivará su antigua intención de fichar a Tomas Soucek, un veterano al que ya trató de reclutar el verano pasado. En la banda derecha de la defensa, la prioridad es clara, pero los caminos no tanto: el mes pasado se informó de que, pese a la necesidad en ese puesto, Aaron Wan-Bissaka no estaba siendo perseguido en ese momento.

Por la izquierda, el radar apunta a un perfil distinto al de Vitalii Mykolenko. El lateral ucraniano, que acaba de firmar un nuevo contrato por tres años, ofrece seguridad y oficio. El Hadji Malick Diouf, en cambio, se presenta como un lateral de vuelo ofensivo, un contraste que podría cambiar la fisonomía del equipo por ese costado.

Y luego está el viejo deseo de Moyes: Jarrod Bowen. El capitán de West Ham es exactamente el tipo de atacante que cualquier club de Premier querría en su plantilla. El problema es precisamente ese. No faltarán pretendientes y Everton, con recursos limitados, no será el único ni el mejor posicionado.

Algo parecido ocurre con Crysencio Summerville. El extremo, capaz de romper partidos con su velocidad, ha reforzado su cartel con un gran gol para la selección de Ronald Koeman en el estreno mundialista de Países Bajos ante Japón. Un perfil ideal para inyectar ritmo y desborde a las bandas de Everton, pero otra operación compleja en un mercado donde la competencia es feroz.

El eterno rompecabezas del ‘9’

En Goodison Park nadie se engaña: encontrar un delantero centro contrastado es caro y cada verano se vuelve más complicado. El club está dispuesto a explorar el mercado de arietes, pero con una premisa clara: solo se moverá si surge una opción económicamente asumible.

En ese contexto aparece el nombre de Taty Castellanos. Según una información publicada este fin de semana, el argentino de 27 años podría entrar en el radar de Everton si se abre una ventana real de fichaje. Castellanos llegó a West Ham en enero procedente de Lazio y, aunque no pudo evitar el descenso, firmó siete goles en 22 partidos. Números respetables en un equipo en caída libre.

A primera vista, el descenso de los Hammers debería convertir a sus mejores jugadores en objetivos más accesibles. Sin embargo, el escenario en el este de Londres está cambiando rápidamente.

Kretinsky marca el rumbo: no hay liquidación en West Ham

La teoría de la “venta obligada” tras el descenso empieza a tambalearse. El hombre que quiere convertirse en el mayor accionista de West Ham, Daniel Kretinsky, ha lanzado un mensaje directo al mercado: el club no necesita vender por dinero.

El sábado se anunció que Kretinsky ha llegado a un acuerdo con la familia del fallecido David Gold para comprar parte de sus acciones. Si se completa la operación, el propietario de Royal Mail elevará su participación hasta el 43% del capital del club.

En una entrevista exclusiva con The Times, Kretinsky dejó clara su hoja de ruta. Su intención es mantener la base del vestuario para darle a Nuno Espírito Santo la mejor oportunidad posible de regresar a la Premier League a la primera.

Sus palabras no dejan espacio a la interpretación: West Ham tiene “una estrategia muy creíble” y “no necesita vender jugadores por razones financieras”. El único objetivo, subraya, es el ascenso inmediato. Para eso, considera clave convencer a las figuras del plantel de que el proyecto es sólido, está bien financiado y tiene continuidad. Según explica, ya han hablado con todos ellos para trasladarles ese plan.

El mensaje es contundente: los “key players” están dispuestos a esperar, pero quieren pruebas de que el club puede mantener el bloque. Kretinsky asegura que esas garantías existen y que toda la estructura se orienta a un solo destino: volver cuanto antes a la élite.

Un mercado abierto… pero lleno de obstáculos

Para Everton, el panorama es tan atractivo como frustrante. West Ham ofrece justo el tipo de perfiles que podrían acelerar la reconstrucción de Moyes: talento contrastado, experiencia en Premier, jugadores en edad óptima. Pero el nuevo peso accionarial de Kretinsky y su apuesta por el ascenso inmediato levantan un muro donde muchos veían una oportunidad.

En Goodison, el plan pasa ahora por combinar insistencia y paciencia: cerrar el caso Hackney, explorar a fondo el mercado de laterales, vigilar cualquier grieta en la firmeza de West Ham y, si aparece un delantero asumible como Castellanos, estar preparado para golpear rápido.

El mercado apenas acaba de abrirse. Las posiciones ya están claras. Falta saber quién cede primero: el club que necesita reforzarse para no volver a sufrir… o el que ha caído y se niega a desmontar el equipo con el que pretende regresar.