Estados Unidos: dudas defensivas y destellos en el estreno mundialista
La selección de Estados Unidos abrió su andadura mundialista con un partido que dejó más preguntas que respuestas, sobre todo en su estructura defensiva. Turquía castigó cada titubeo y obligó a los de Mauricio Pochettino a vivir al filo, sostenidos por chispazos individuales más que por un bloque sólido. Estas son las calificaciones jugador por jugador.
Matt Turner (4)
Titular inesperado, noche ingrata. Encajó los tres disparos que Turquía envió entre los tres palos y no logró ese gran momento que reabra el debate con Matt Freese. Tuvo un par de intervenciones valientes saliendo como líbero lejos del área, leyó bien algún balón largo y evitó sustos mayores, pero para un portero que pelea por la titularidad mundialista, el balance es demasiado pobre. Forma ya parte del reducido grupo de guardametas estadounidenses con más de un Mundial como titular, aunque esta vez la estadística no trae consuelo.
Joe Scally (5)
Lateral más conservador que alternativas como Sergiño Dest o Alex Freeman, se notó. Scally se vio superado por el ritmo del encuentro en varias fases. En el segundo gol de Turquía quedó descolocado dos veces en la misma jugada, abriendo un carril que el rival no perdonó. Cuando se animó a subir, sus centros rara vez encontraron zona de peligro. Correcto en la intención, corto en la ejecución.
Mark McKenzie (5)
La zaga central nunca terminó de imponerse, y McKenzie fue el primero en sufrirlo. Turquía lo superó con demasiada facilidad en la acción del 0-1 y, cuando intentó saltarse líneas con desplazamientos largos, falló más de la cuenta en la precisión. Llegó a celebrar un gol de oportunista en un córner, pero el banderín levantado por fuera de juego cortó de raíz cualquier intento de redención. A su favor, canalizó bien muchas salidas hacia el centro del campo, aunque el peso de la progresión recayó más en los laterales que en los centrales.
Miles Robinson (5)
Los primeros minutos lo retrataron nervioso, incómodo, como si el balón quemara cada vez que se acercaba a su zona. Con el paso del tiempo se asentó, ganó duelos y ajustó mejor las distancias. Aun así, lideró al equipo en “fases perdidas”, según los datos de Futi, tanto por pases imprecisos como por dudas con la pelota en los pies. No se escondió, pero en un Mundial eso no basta: hace falta mandar.
Auston Trusty (7)
Sigue sin parecer un encaje natural como carrilero o lateral, pero cuando el juego se detiene y la pelota vuela al área, se siente en casa. Ahí apareció para cabecear el gol que abría el marcador, un remate potente desde el córner que premió su agresividad en el área rival. Durante el juego abierto ofreció líneas de pase, ayudó a la circulación y se multiplicó en los retornos para tapar la banda derecha turca. Su noche, muy seria, terminó con mala cara: tuvo que marcharse con lo que aparenta ser una lesión en el tobillo izquierdo. De pieza fiable a preocupación inmediata.
Sebastian Berhalter (8)
El mediocentro que entró por su golpeo a balón parado y salió del campo como el jugador más influyente del equipo. En defensa sufrió en algunas coberturas, detalles que no se verán en los resúmenes, pero con la pelota fue otra historia. Sirvió el córner del gol de Trusty con la precisión que lo ha llevado a esta lista, y su propio tanto fue todavía mejor: un disparo desde la frontal, otro más para una colección que empieza a ser marca de la casa. Además, fue con diferencia el pasador más progresivo de Estados Unidos, el que se atrevió a romper líneas cuando el resto prefería la seguridad lateral. Su nota sobresale en una tarde de grises.
Weston McKennie (7)
Sin Cristian Roldan, alguien tenía que asumir la responsabilidad en el centro del campo. McKennie lo hizo con el brazalete en el brazo y un despliegue algo más contenido de lo habitual, pero efectivo. No se vio en todas partes como en sus mejores noches, aunque mantuvo vivo el pulso competitivo del equipo cuando el partido se enredó. Animó, ordenó, se ofreció. Probó suerte varias veces desde media distancia, aunque solo una de sus finalizaciones encontró portería. No brilló, pero sostuvo.
Gio Reyna (5)
El talento está, pero el ritmo de competición se nota. Reyna ya no está acostumbrado a jugar mucho más de media hora y el desgaste apareció pronto. Se movió con inteligencia entre líneas, se ofreció como apoyo constante, dio siempre una salida limpia al poseedor… pero eligió casi siempre recircular antes que filtrar el pase que rompe defensas. Aun así, firmó el segundo mayor número de pases que terminaron en entradas al área, solo por detrás de Berhalter. Dejó detalles, faltó colmillo.
Tim Weah (5)
Otra vez a pie cambiado bajo Pochettino, esta vez por la izquierda, amparado en la teoría del “ojo dominante” que tanto le gusta al técnico. La práctica contó otra cosa: demasiados pases errados, controles sucios y regates que morían en el primer rival. Un jugador de su experiencia con la selección debe ofrecer más cuando se le exige desequilibrio individual. Trabajó, bajó a ayudar, pero casi nunca consiguió inclinar el campo a su favor.
Brenden Aaronson (5)
Debut como titular en un Mundial y un guion conocido: intensidad máxima, chispa, pero poca recompensa. Aaronson corrió, presionó, estiró al equipo hacia la derecha y generó espacios para sus compañeros. Sin embargo, cuando le llegó la ocasión clara, frente a la portería vacía, falló el remate que habría cambiado su noche. Su energía es un activo, su falta de eficacia, una losa.
Ricardo Pepi (5)
Su trabajo sin balón fue notable, su impacto con balón, mínimo. Pepi se dedicó a arrastrar a los centrales turcos hacia zonas más profundas, a abrir huecos para la segunda línea, a fijar y molestar. En el área, donde se miden los nueves, casi no apareció. Tocó poco la pelota en zona de remate y su único disparo se marchó desviado. Los aficionados de Fulham, pendientes de un supuesto fichaje de 35 millones, esperaban un golpe de autoridad. Tendrán que seguir esperando.
Estados Unidos sale del estreno con la sensación de haber mostrado chispazos aislados más que una estructura convincente. La pegada de Berhalter y la fiabilidad de Trusty sostuvieron el relato, pero las dudas en la zaga y la falta de filo de sus hombres de ataque abren un interrogante inevitable: ¿será suficiente este nivel cuando lleguen rivales de mayor jerarquía?






