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Erling Haaland rompe récord goleador en el derbi de Manchester

Erling Haaland no solo jugó el derbi de Manchester. Lo persiguió. Lo tenía marcado en rojo, con un objetivo muy concreto: romper el récord goleador histórico del clásico.

Lo consiguió en el 199º enfrentamiento entre Manchester United y Manchester City, con un gol que valía mucho más que tres puntos. Minuto 60, City con diez hombres, Old Trafford en tensión. Y ahí apareció, otra vez, el noruego.

Con ese tanto, Haaland alcanzó los nueve goles en solo ocho partidos de liga contra los ‘Red Devils’, superando las ocho dianas que compartían hasta ahora dos tótems del derbi: Wayne Rooney por parte del United y Sergio Agüero por el City. Un registro que el propio delantero llevaba tiempo rumiando.

“Sabía de este récord antes, lo leí, así que se me metió en la cabeza”, admitió después del encuentro. “Estoy súper orgulloso de eso. Es algo que me hace muy, muy feliz porque todos sabemos lo especial que es este partido”.

Un gol de instinto, potencia y nervios de acero

El tanto que le dio el récord y la victoria a los de Enzo Maresca resumió a la perfección el catálogo de virtudes de Haaland: físico dominante, lectura del área y una frialdad quirúrgica. Tras varios minutos de asedio del City, el noruego encontró el hueco justo en la zona caliente, se desmarcó y conectó un remate instintivo que dejó sin respuesta a la defensa del United.

El estadio se congeló. Tres minutos de espera, revisión del VAR, respiración contenida. Cuando el árbitro confirmó el gol, Old Trafford se quedó mudo. El número nueve, no.

Para Haaland, nada de fórmulas mágicas ni grandes teorías sobre el remate. Lo suyo, dice, nace del instinto.

“Es puro instinto, de lo que siento que es lo correcto”, explicó. “Al final no hay solución de esto o de aquello. Cómo definir, cómo hacer esto, cómo hacer lo otro. Se trata de intentar meter el balón en la red y chutar lo suficientemente bien para que el portero no pueda pararlo. Eso es en lo que intento pensar”.

Un vínculo encendido con la grada del City

Detrás de los números, Haaland se detuvo en algo que no aparece en las estadísticas: la conexión emocional con la afición del City desde que llegó procedente de Borussia Dortmund. El derbi, para ellos, no es un partido más. Y él lo ha asumido como tal desde el primer día.

Disfruta del ruido, de la tensión, del choque de mundos entre las dos mitades de la ciudad. Se alimenta de esa fricción que se palpa en cada choque con el United, desde aquella impactante primera aparición en el Etihad frente a los ‘Red Devils’.

“Desde que llegué a Manchester, ellos me dan un poco, yo les doy un poco”, relató. “Pero cuando llega el momento, se trata de tener un poco de ‘banter’, disfrutar del amor por el juego y luchar por tu equipo. Creo que este partido, desde que tuve mi debut en el Etihad contra Manchester United, siempre ha sido especial”.

Récords a los 26… y la sensación de que viene más

Con 26 años y una colección de marcas goleadoras que muchos firmarían al retirarse, cualquiera podría pensar que Haaland ha tocado techo. Él no. Ni se acerca a verlo así.

Insiste en que su juego todavía tiene margen de crecimiento. Que su papel no se limita a empujar balones, sino a ser el jugador decisivo que guíe al City hacia más títulos esta temporada.

Preguntado por sus objetivos personales, el noruego fue claro, sin necesidad de adornos: “Por supuesto que los tengo, pero para mí se trata de seguir desarrollándome. Todavía tengo 26 años, todavía puedo mejorar partes de mi juego. Tengo que ser el jugador decisivo, así que se trata de ofrecer lo que puedo hacer por Manchester City, ese es mi principal objetivo y tomarlo partido a partido. Es una temporada larga, solo intentar disfrutarla”.

Disfrutarla, dice. Si este es su concepto de disfrute, la pregunta es cuánto más puede soportar la Premier League cuando vuelva el próximo derbi.