El enigma de Cele en la pretemporada de Chiefs
En plena ilusión por una nueva era bajo el mando de Fernando Da Cruz, Kaizer Chiefs ha abierto la gira de pretemporada en España con una ausencia que pesa más que muchas de las maletas: Cele se ha quedado en casa. Y no por decisión propia.
El centrocampista de 28 años, que había participado con normalidad en toda la preparación de cara a la campaña 2026/27, no apareció en la lista final de convocados para el viaje. Según la información difundida por la radiotelevisión pública, el jugador se enteró de su exclusión apenas instantes antes de la salida de la expedición, cuando aún daba por hecho que formaría parte del grupo.
Para entender el impacto de este giro, hay que recordar el contexto. Cele regresó a la Premier Soccer League en enero del año pasado, después de desarrollar gran parte de su carrera en el extranjero. Su llegada a Chiefs fue presentada como un fichaje de peso, casi de declaración de intenciones: el club lo había seguido durante varias ventanas de mercado hasta lograr cerrar su incorporación. Naturena celebró entonces lo que se interpretó como un golpe sobre la mesa.
Hoy, el escenario es muy distinto.
Un divorcio delicado en el horizonte
Detrás de la decisión deportiva late un conflicto contractual que el club intenta manejar con guantes de seda. Cele aún tiene dos años de contrato por delante, pero ya se están manteniendo conversaciones para alcanzar un posible acuerdo de rescisión anticipada que permita a ambas partes separarse sin llegar al final del vínculo.
Se trata de negociaciones sensibles, con muchos matices y sin margen para filtraciones interesadas. Lo que sí está claro es que el jugador no está dispuesto a marcharse a cualquier precio. Si no se alcanza una fórmula que considere justa, está preparado para quedarse en Naturena y cumplir su contrato hasta el último día, aunque eso signifique convivir con una situación incómoda en el corto plazo.
Mientras tanto, Chiefs mueve fichas en paralelo. El club estudia alternativas que vayan desde una cesión hasta un traspaso definitivo. Pero cualquier operación deberá satisfacer a todos los implicados: el jugador, la directiva y el eventual club comprador. Nada se cerrará si uno de los lados siente que pierde demasiado en la ecuación.
Un futuro en suspenso
El resultado es una especie de limbo. La gira avanza, Da Cruz imprime su sello al grupo y el nuevo proyecto toma forma lejos de casa, mientras el futuro de Cele permanece en pausa. El mercado aún ofrece tiempo y margen de maniobra, y se esperan nuevas rondas de conversaciones a medida que avance la ventana de fichajes.
Si no aparece una solución que contente a todos, el desenlace será tan frío como claro: Cele seguirá siendo jugador de Chiefs, entrenará en Naturena y evaluará con calma qué puertas se le abren antes del inicio de la nueva temporada.
La incógnita ya no es solo dónde jugará. La verdadera pregunta es si el club y el futbolista encontrarán un punto de encuentro a tiempo o si esta ausencia en España será recordada como el primer capítulo visible de una ruptura anunciada.






