Eintracht Frankfurt respalda a Markus Krösche en medio de rumores
En Frankfurt, el ruido es ensordecedor. Pero al menos en un punto, el mensaje desde la cúpula es nítido: Markus Krösche no se va este verano.
Según informó la revista especializada kicker tras numerosas conversaciones de fondo con miembros de la alta dirección, ni el propio director deportivo ni el club están trabajando en una separación inmediata. Al contrario: el consejo de supervisión de la SGE le concede, según el medio, “pleno respaldo”.
Una posición que choca frontalmente con la imagen que había dibujado días antes Bild. El tabloide aseguraba que en la reunión del consejo de supervisión del 2 de septiembre se debatiría cómo adelantar el final de la etapa de Krösche en el club. Esa versión ha sido desmentida de forma tajante.
El presidente de Eintracht y jefe del consejo de supervisión, Mathias Beck, frenó la especulación con un mensaje claro. La cita del miércoles, explicó, es una reunión ordinaria, planificada desde hace tiempo, en la que se revisarán todos los temas del verano, también los deportivos. Sobre los rumores en torno a Krösche, se negó a alimentar el fuego: recordó que el director deportivo tiene contrato vigente hasta 2028, que hace apenas dos meses reiteró públicamente su compromiso con Eintracht Frankfurt y que, junto a su equipo, está en la recta final del mercado. “No hay motivo para especular sobre el futuro de Markus Krösche”, declaró Beck a kicker.
“Bombas fétidas” y vanidades en la trastienda
Dentro del club, las filtraciones han causado perplejidad. Kicker describe una “sorpresa permanente” en las oficinas ante los rumores de ruptura. Nada de campaña escenificada, sino algo mucho más turbio: “bombas fétidas” lanzadas para “agitar el clima”, alimentadas por las “vanidades” de determinadas personas. El origen de la información de Bild am Sonntag sigue siendo “misterioso”, pero el episodio deja una duda incómoda: ¿todos en Eintracht empujan realmente en la misma dirección?
Lothar Matthäus apuntó en la misma dirección en Sky90. El exinternacional alemán sospecha de un juego sucio interno: “Aquí se está jugando algo entre bastidores contra Markus Krösche porque quizá algunos le tienen envidia”, deslizó en el programa.
Lo que sí desmiente kicker es la versión de una ruptura abierta entre Krösche, máximo responsable de un mercado de fichajes tan agitado como irregular, y el técnico Adi Hütter. El austríaco no está precisamente encantado con que decisiones clave se hayan tomado tan cerca del inicio de la temporada, pero no hay rastro de un gran choque personal. Al fin y al cabo, Hütter ha recibido dos de sus peticiones: el guardameta Noah Atubolu y el central Lilian Brassier.
Mercado revuelto y millones en juego
Mientras la política interna arde, el mercado sigue exigiendo respuestas. Incluso después de la primera jornada, en la que Eintracht dejó escapar un 3-1 en casa del Union Berlin y regresó a Frankfurt solo con un punto, el club todavía puede vivir días muy agitados hasta el cierre de la ventana.
El nombre de Arnau Kalimuendo sigue en la agenda. El delantero, que ya brilló cedido en la segunda mitad de la pasada temporada con seis goles en 19 partidos, podría regresar de nuevo a préstamo, según informa kicker.
Las posibles ventas dibujan un escenario de hasta más de 60 millones de euros en ingresos. Hugo Larsson podría marcharse a la Premier League por una cifra de hasta 25 millones. El centrocampista estuvo recientemente en Londres, con permiso del club, para negociar con dos equipos, uno de ellos Crystal Palace.
Jean-Matteo Bahoya estaba destinado a aportar casi 20 millones con su traspaso al Hull City. Pero, según Sport1, fue el propio jugador quien frenó la operación.
Y aún podría producirse una venta inesperada en las últimas horas del mercado. Distintas informaciones coinciden en que Al-Ittihad pretende a Ritsu Doan, y un traspaso al fútbol saudí por unos 18 millones se considera ahora incluso probable.
En medio de este laberinto de entradas y salidas irrumpieron los informes sobre una posible marcha de Krösche. Todo, pocas semanas después de que el director deportivo rechazara el asalto del AC Milan. En junio, el club italiano intentó seducirle con un contrato de cuatro años y un paquete económico de unos 40 millones de euros. Krösche dijo no, tanto al reto como a la oferta personalísima.
La apuesta por Riera, la primera gran sombra
Hasta la pasada temporada, la posición de Krösche en Frankfurt parecía blindada. Su reputación se había construido sobre una cadena de grandes ventas y decisiones acertadas. Pero las primeras grietas serias aparecieron con un nombre propio: Albert Riera.
Tras el despido de Dino Toppmöller, fue el propio Krösche quien empujó con más fuerza la llegada del técnico. La apuesta se desplomó con estrépito. Riera fracasó de forma rotunda, se enemistó con parte de la afición y del vestuario y acabó fuera tras solo 14 partidos y un decepcionante octavo puesto en la Bundesliga.
El precio deportivo es evidente: Eintracht se queda esta temporada sin competición europea por primera vez desde la llegada de Krösche en 2021. Un golpe duro en un club que había hecho de Europa su escaparate y su seña de identidad reciente.
El director deportivo, sin embargo, ha optado por el perfil bajo ante el último vendaval mediático. Tras el partido en Berlín, se negó a alimentar los rumores sobre su futuro. “Hablamos de fútbol”, respondió, escueto, poco después del pitido final. Incluso cuando le insistieron, pidió “dejarlo ahí”.
La batalla, por ahora, se libra en los despachos y en los pasillos. El respaldo del consejo es firme, pero el mercado no espera. Y en un club donde las “bombas fétidas” ya han empezado a explotar, la próxima decisión de Krösche en este cierre de ventana puede marcar no solo la plantilla, sino también su propia autoridad en Frankfurt.





