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Eight Sports Capital adquiere 24,99% de Enic en Tottenham

El Tottenham vive días agitados lejos del césped. Eight Sports Capital Limited ha firmado un acuerdo de compraventa para adquirir un 24,99% de Enic Sports and Developments Holdings Limited, la empresa matriz del club londinense, según adelantó Telegraph. No es un movimiento cualquiera: supone una reducción drástica de la participación ligada a la familia de Daniel Levy.

La operación se articula a través de Walburg Holdings Limited y Larkin Ltd, sociedades que, en conjunto, poseen exactamente ese 24,99% del capital ordinario emitido por Enic. Ambas están, en última instancia, en manos de fideicomisos creados en beneficio de los hijos de Levy. Una vez completada la transacción, el presidente de los Spurs conservaría apenas un 4,89% de Enic. De ser una figura con un peso accionarial notable, pasará a sostener solo una pequeña participación residual.

Eight Sports Capital hizo oficial el movimiento con un comunicado contundente: anunciaba la firma del acuerdo para adquirir ese 24,99% de Enic, la casa matriz del Tottenham Hotspur Football Club. Un mensaje claro al mercado: el grupo irrumpe con una porción significativa del pastel, aunque sin tocar los resortes del poder formal en el consejo.

La sorpresa, sin embargo, pareció instalarse al otro lado de la mesa. Desde Enic reaccionaron con un mensaje que destila desconcierto. Un portavoz aseguró que ni Enic ni el propio Tottenham Hotspur tenían constancia de ninguna venta por parte del Family Trust de Daniel Levy de su participación minoritaria en la matriz del club. Un desmarque público que revela hasta qué punto el anuncio pilló desprevenidos a los actuales gestores.

Ese mismo portavoz remarcó que el consejo y el equipo ejecutivo del Tottenham siguen “plenamente centrados” en cumplir los compromisos adquiridos con la afición al final de la temporada. Una forma de bajar el ruido: el mensaje es que, pese a la agitación en los despachos, el día a día deportivo no se desvía de la hoja de ruta marcada.

Del lado comprador, el tono fue diametralmente opuesto. Eight Sports Capital habló de satisfacción por haber firmado un acuerdo que le otorga “una participación significativa” en Enic y expresó su deseo de trabajar con accionistas, directivos, empleados, jugadores y aficionados para apoyar el crecimiento y el éxito continuado del Tottenham Hotspur. Ambición declarada, aunque sin silla ni voto en el órgano de mando.

Porque ahí está una de las claves del movimiento: pese al impacto simbólico de ver reducida la presencia de la órbita Levy, el control del club no cambia de manos. La familia Lewis sigue siendo el accionista de referencia y la participación que adquiere Eight Sports no lleva aparejados derechos de voto a nivel de consejo ni representación en el comité ejecutivo. Poder económico, sí; poder político, no.

El diseño de la operación tampoco es casual. El 24,99% no es solo una cifra llamativa: se queda justo por debajo del umbral del 25% que activaría el exigente Owners’ and Directors’ Test de la Premier League. Una línea roja que el grupo inversor ha evitado cruzar, al menos por ahora, para no desencadenar un proceso de escrutinio más profundo por parte de la liga.

Eight Sports Capital está liderada por su director ejecutivo, Brooklyn Earick, y cuenta con el respaldo de Triller, una empresa tecnológica estadounidense propiedad del empresario hongkonés Ng Wing-fai y del taiwanés Richard Tsai. No se trata de un actor improvisado: el grupo ya había mostrado interés en el Tottenham con aproximaciones previas no solicitadas. Esta vez, su entrada en escena llega con un porcentaje claro, un comunicado oficial y un tablero que se reordena.

Mientras las fichas se mueven en los despachos, el club intenta mantener el foco en el césped. La planificación deportiva sigue su curso con la vista puesta en reforzar la plantilla antes del nuevo curso. El Tottenham ya ha asegurado la llegada de Andy Robertson a coste cero, un golpe de mercado que refuerza la banda izquierda y lanza un mensaje competitivo a la liga.

La búsqueda de solidez atrás no se detiene ahí. El interés en Marcos Senesi, Jan Paul van Hecke y Savinho refleja una estrategia clara: apuntalar la línea defensiva y dotar al equipo de más recursos en la retaguardia. Nombres distintos, perfiles complementarios, una misma idea: que el ruido corporativo no distraiga de la necesidad de elevar el nivel del once.

En paralelo, la familia Lewis se prepara para reafirmar públicamente su compromiso con el club mientras se asientan las consecuencias del traspaso de este paquete accionarial. El Tottenham se asoma a una nueva etapa con un accionariado más fragmentado, un presidente con menos peso en la matriz y un nuevo inversor decidido a ganar influencia, aunque de momento sea sin asiento en el puente de mando.

La pregunta ya no es si el club cambiará de manos, sino cuánto tiempo podrá mantenerse este delicado equilibrio entre el poder formal de los Lewis, la figura todavía central de Levy en la operativa diaria y la ambición emergente de Eight Sports. El futuro del Tottenham, una vez más, se juega tanto en los despachos como en el área rival.