Donald Trump enfrenta abucheos y momentos incómodos en la final del Mundial 2026
Durante la Copa Mundial de la FIFA 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue imposible de pasar por alto, pero su aparición en la final entre España y Argentina el domingo no salió como esperaba.
Fue abucheado en varias ocasiones, tuvo que ser retirado con cierta incomodidad del escenario durante la celebración española y se vio obligado a entregar el trofeo a un equipo de un país al que criticó públicamente pocos días atrás. La jornada fue más humillante que de triunfo para Trump.
Abucheos constantes en el estadio
Trump tal vez esperaba una recepción cálida, pero el público mostró otra cosa. El primer abucheo se escuchó cuando se proyectó su imagen en la pantalla gigante durante el himno nacional estadounidense. Aunque la interpretación del himno fue respetada, la reacción hacia Trump fue negativa.
Después del partido, al acercarse al escenario para la ceremonia de premiación, fue recibido nuevamente con abucheos intensos por parte de los aficionados tanto españoles como argentinos, según varios videos compartidos desde las gradas.
Una ceremonia de entrega de trofeo incómoda
Se había anunciado que Trump entregaría el trofeo del Mundial tras la final, lo que generó recuerdos incómodos del año anterior, cuando se entrometió en la celebración del Chelsea tras ganar el Mundial de Clubes y no quiso apartarse mientras el equipo levantaba el trofeo.
Este domingo volvió a ocurrir algo similar. Tras entregar el trofeo a España y felicitar a algunos jugadores, Trump permaneció junto al equipo en el podio, sin querer retirarse para dejar espacio a la celebración. Incluso el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, intentó discretamente sacarlo de allí, pero Trump permaneció sonriente y firme.
Un comentarista australiano llegó a decir en vivo que probablemente editarían ese momento para eliminar a Trump de la grabación.
Comentarios previos tensos sobre España
A pesar de la sonrisa de Trump al entregar el trofeo y las medallas, el contexto era complicado. Apenas unos días antes, durante una conferencia de prensa con el primer ministro Rutte, Trump había criticado duramente a España, calificándola de "causa perdida" y anunciando que quería cortar todo comercio con ese país.
"España es una causa perdida. No queremos hacer negocios comerciales con España. Quiero cortar eso", dijo Trump el 8 de julio. "Es un socio terrible en la OTAN. No participan, no pagan. No quiero tener nada que ver con España. Corten todo el comercio, incluidas las visitas. No queremos nada que ver."
"No tenemos que comerciar con ellos. No quiero hacer más comercio con ellos. Háganlo inmediatamente. Ni siquiera hablen con ellos. Son desesperanzados. Mala gente."
Obviamente, las críticas de Trump estaban dirigidas a los líderes españoles, no al equipo de fútbol. Aun así, debió ser complicado para él sonreír y entregar un trofeo a un grupo que representaba a un país al que había descalificado tan recientemente.






