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Diego Forlán asume la transición celeste en Uruguay

Uruguay cambia de página. Tras la salida del técnico argentino, que no logró estar a la altura de las expectativas, la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) se aferra a una de sus grandes leyendas para recomponer el rumbo y recuperar el orgullo perdido. El nombre elegido no admite discusión sentimental: Diego Forlán.

Ignacio Alonso, presidente de la AUF, ya trazó el plan. No es un simple regreso simbólico al Complejo Celeste. Es un proyecto de poder, doble función y examen permanente.

Un doble rol con sabor a prueba mayor

La idea es clara: Forlán tomará las riendas de la selección Sub-20 en el próximo ciclo mundialista, con el Mundial de la categoría en Azerbaiyán y Uzbekistán como gran vitrina, y al mismo tiempo será el seleccionador interino de la absoluta hasta marzo de 2027.

Un pie en el futuro, otro en el presente inmediato.

La AUF ya agendó una reunión entre Forlán y el Consejo Ejecutivo para cerrar los detalles del acuerdo. El contrato, en su letra chica, habla de Sub-20 y de interinato. En su lectura política, habla de algo mucho más grande: un banco de pruebas para ver si el ídolo está listo para asumir el mando total de la Celeste.

Alonso lo dejó entrever sin rodeos. Se contrata a un entrenador de la Sub-20 que, además, dirigirá los partidos de la mayor. Después, el juego, los resultados y las sensaciones dirán si ese “interino” se convierte en el próximo seleccionador definitivo.

La apuesta por la experiencia global de un ídolo

El presidente no esconde su entusiasmo por volver a tener a Forlán en el corazón del proyecto. En declaraciones al programa Polideportivo, de Teledoce, subrayó el valor de su recorrido internacional y su peso específico dentro del fútbol uruguayo.

“Tenemos la oportunidad de incorporarlo, en este caso, a la Selección Sub-20. Tener a Diego dentro del complejo, con la experiencia que tiene, habiendo jugado en los mejores equipos del mundo, expuesto a todo tipo de metodologías, con la suya propia, siendo jugador de selección y con experiencia como entrenador de Primera División… creo que era una gran oportunidad. Él está entusiasmado”, explicó Alonso.

No se trata solo del nombre. Se trata de lo que representa. Forlán fue el faro de la Uruguay que deslumbró en el Mundial 2010, la que se metió entre los cuatro mejores del planeta, y también pieza clave en la conquista de la Copa America 2011. Ese peso histórico ahora se traslada al banco de suplentes.

Un puente entre generaciones

La decisión de darle la Sub-20 y, al mismo tiempo, la selección mayor responde a una lógica de continuidad. Forlán estará en contacto directo con los jóvenes que buscan su lugar y con los consagrados que ya conocen lo que significa vestir la Celeste en la élite. Un solo discurso, una misma línea de trabajo, un puente entre generaciones.

La AUF quiere aprovechar su mirada global, pulida en Europa y en los mejores escenarios, pero también su conocimiento íntimo del vestuario uruguayo. Ya dirigió en su país a Peñarol y Atenas, y ahora se enfrenta a un desafío de otra dimensión: moldear el futuro sin descuidar el presente.

Mientras tanto, el nombre de Marcelo Broli sigue sobre la mesa. El técnico que llevó a la Sub-20 al título mundial en 2023 no ha desaparecido del radar. Sin embargo, hoy el viento sopla hacia Forlán. Alonso lo admitió con franqueza: se contrata a un entrenador juvenil que, a la vez, conducirá a la mayor. Luego, las evaluaciones marcarán el camino.

El espejo de Scaloni y una pregunta abierta

En Montevideo, las comparaciones se disparan solas. Muchos ven en este movimiento un paralelismo con el caso de Lionel Scaloni en Argentina. También él comenzó como solución de emergencia tras un mal Mundial, también arrancó desde el trabajo con juveniles, en torneos como L’Alcudia, antes de ganarse la confianza del vestuario y de la federación. El resto es historia: un Mundial y dos Copa America.

La AUF no lo dice abiertamente, pero la hoja de ruta se parece. Un ídolo respetado, una etapa de transición, un laboratorio de ideas y resultados. Si la apuesta sale bien, Uruguay podría encontrar en Forlán a su propio Scaloni. Si no, habrá sido un experimento controlado, con margen para rectificar.

Por ahora, el balón está en los pies del exdelantero de Atlético de Madrid. Tiene un vestuario por reconquistar, una generación Sub-20 por impulsar y un país entero que espera, otra vez, que su número 10 vuelva a marcar el camino. La cuestión ya no es solo si Forlán está listo para Uruguay.

La pregunta es si Uruguay está listo para que Diego Forlán sea, de verdad, el nuevo dueño del proyecto celeste.

Diego Forlán asume la transición celeste en Uruguay