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Derek McInnes regresa a Ibrox como nuevo entrenador de Rangers

Derek McInnes ya está de vuelta en casa. Rangers ha hecho oficial la contratación del técnico escocés, que firma por tres años y asume por fin el banquillo del club en el que jugó más de 150 partidos entre 1995 y 2000. Esta vez no llega como centrocampista de contención, sino como el hombre elegido para enderezar el rumbo de un gigante que no admite excusas.

El contexto no puede ser más claro: McInnes aterriza en Ibrox con más de 800 partidos dirigidos y tras una temporada sobresaliente al frente de Hearts, donde se llevó un triplete de premios que pesa mucho en Escocia: PFA Scotland, SPFL y SFWA al mejor entrenador del año. No es una apuesta romántica. Es una apuesta con currículum.

Un cuerpo técnico a su medida y relevo en el banquillo

Rangers también ha confirmado que Alan Archibald, Paul Sheerin y Craig Clark formarán parte de su equipo de trabajo. Nombres que hablan de un proyecto pensado, no improvisado, y que acompañarán a McInnes en un vestuario donde la exigencia se mide en títulos, no en intenciones.

El escocés sustituye a Philippe Rohl, cuya salida se había anunciado a comienzos de semana. El técnico alemán ya ha encontrado destino y continuará su carrera en la Bundesliga austríaca con Red Bull Salzburg. Ibrox cierra una etapa y abre otra sin tiempo para la nostalgia.

El hincha que se sienta en el sillón más caliente

McInnes no es un desconocido para el fútbol escocés. Antes de este regreso, dejó su sello en St Johnstone, Bristol City, Aberdeen, Kilmarnock y Hearts. A sus 54 años, sabe perfectamente dónde se mete y qué significa dirigir a Rangers en cualquier circunstancia, y más en esta.

“Es un verdadero honor convertirme en el entrenador de Rangers Football Club”, afirmó en su presentación. No es una frase vacía en su caso. Él mismo recordó que creció como aficionado de Rangers y que está convencido de que este es “el momento adecuado” para asumir un cargo tan prestigioso, apoyado en la estructura actual del club y en el liderazgo de Andrew Cavenagh, el consejo y Jim.

Las palabras van en línea con el desafío: “Las exigencias aquí son claras, y nuestros aficionados, con razón, tienen grandes expectativas. Depende de mí, de mi cuerpo técnico y de mis jugadores estar a la altura de esas expectativas y hacer que este club rinda como debe”. Sin rodeos. Sin escudos.

Trabajo inmediato y confianza desde la cúpula

McInnes no se esconde ante lo que viene: “Hay mucho trabajo duro por delante, pero las preparaciones ya han comenzado. Tengo muchas ganas de conocer a la plantilla actual en las próximas semanas y de dar la bienvenida a algunas caras nuevas”. El mensaje es directo: el verano no será de transición, será de construcción.

Desde el palco, el respaldo es total. El presidente Andrew Cavenagh subrayó la convicción del club con este movimiento: “Estoy encantado de dar la bienvenida a Derek a Rangers. Es alguien a quien siempre hemos valorado muy alto y creemos que es exactamente lo que este club necesita en este momento”.

Cavenagh remarcó dos claves: la experiencia escocesa de McInnes y su vínculo con el propio Rangers. “Su profundo conocimiento del fútbol escocés y de Rangers es importante para nosotros. Sabe cómo ganar en esta liga y llega tras una temporada extremadamente fuerte con Hearts”.

El mensaje es inequívoco. Rangers no solo ficha a un entrenador en forma. Recupera a uno de los suyos para el puesto más expuesto del país. Ahora la pregunta ya no es si Derek McInnes está preparado para Ibrox, sino si la plantilla y el resto de la liga están preparados para la versión de Rangers que pretende construir.