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De Zerbi protege a Porro y Udogie en el Tottenham

El Tottenham Hotspur Stadium recibió a sus aficionados con una sacudida antes incluso de que rodara el balón: las alineaciones oficiales confirmaban que ni Pedro Porro ni Destiny Udogie estaban en la lista para enfrentarse al Everton. Ni en el once. Ni siquiera en el banquillo. Un vacío llamativo en los laterales que encendió las primeras conversaciones en la grada.

De Zerbi no arriesga con sus laterales

La ausencia no llegó del todo por sorpresa dentro del vestuario. En la rueda de prensa del viernes, Roberto De Zerbi ya había avisado de que caminaba sobre una línea fina con ambos defensores. El técnico italiano fue claro al hablar de los problemas musculares que arrastraban.

«Porro sintió un pequeño problema muscular, tenemos que ver mañana si está disponible o no, pero en este momento no quiero correr ningún riesgo. Lo mismo con Udogie», explicó. Un mensaje directo: no habrá héroes de septiembre que se pierdan la temporada de marzo.

De Zerbi detalló el contexto de ese desgaste. En el caso de Porro, el kilometraje reciente pesa. «Porro y Udogie son jugadores similares porque uno, Pedro, jugó un Mundial, un Mundial largo y ya sabíamos que después del Mundial podría ser una gestión difícil para él», apuntó el entrenador, subrayando la carga competitiva acumulada por el lateral.

Con Udogie, el escenario es igual de delicado. Su historial reciente en el norte de Londres obliga a andar con cuidado. El internacional italiano ha pasado demasiadas horas en la sala de tratamiento y el club no quiere repetir el vía crucis del curso pasado. «Para Udogie, la temporada pasada sufrió muchas lesiones, jugó 60 minutos en Nottingham y tenemos que gestionar también a Destiny de la mejor manera posible», añadió De Zerbi.

El mensaje es claro: el plan no es exprimir, sino proteger.

Matheus Fernandes, fe ciega en el proyecto

En medio del golpe que supone perder a dos titulares en los costados, la voz que se alza en el vestuario es la de Matheus Fernandes. El fichaje veraniego, incorporado por 85 millones de libras tras su etapa sobresaliente en West Ham, se niega a dramatizar por el arranque sin victorias.

El centrocampista portugués ve un techo mucho más alto en este Tottenham y lo liga directamente a la figura de De Zerbi, clave en su decisión de aterrizar en el norte de Londres pese al interés de Manchester United.

«Creo que puedo ser un jugador mucho mejor de lo que fui la temporada pasada», aseguró. «Si miras la plantilla, es un gran equipo con grandes jugadores, jugadores importantes, jugadores con experiencia, jugadores con mucha calidad. Así que, cuando juegas con mejores jugadores, creo que juegas mejor. Así que creo que puedo ser mucho mejor».

Es el tipo de discurso que el técnico quiere escuchar cuando la tabla aún no refleja el potencial del grupo.

Archie Gray y Robertson, al foco

Sin Porro ni Udogie, los focos se desplazaron de inmediato hacia Archie Gray y Andy Robertson. Dos perfiles distintos, dos retos muy concretos.

Gray, adolescente, versátil, fichaje mediático desde Leeds United, se encontró de golpe con una prueba de madurez: lidiar con los extremos físicos del Everton y, al mismo tiempo, ofrecer salida limpia desde atrás. Ha jugado en varias posiciones desde su llegada, pero este escenario exigía temple, lectura y carácter en un solo paquete.

En el otro costado, Robertson aportaba lo que siempre ha definido su carrera en la Premier League: oficio, colmillo competitivo y una zancada que no se negocia. Le tocó replicar los movimientos interiores y las rupturas por fuera que suelen llevar la firma de Udogie en el último tercio del campo. No es un papel sencillo, sí un encargo para un lateral que ha vivido muchas noches de máxima tensión.

El plan de De Zerbi quedó claro desde el primer vistazo a la hoja de alineaciones: proteger a sus laterales titulares hoy para no perderlos mañana, confiar en la jerarquía de Robertson y en la osadía de Gray, y sostener la fe en un proyecto que Matheus Fernandes resume en una frase: rodeado de mejores jugadores, solo queda la obligación de estar a la altura. La temporada dirá si este tipo de decisiones conservadoras terminan marcando la diferencia en la pelea grande.