Curtis Jones se une al Inter por 30 millones: fin de una era en Liverpool
El ciclo de Curtis Jones en Liverpool ha terminado. Dieciséis años después de entrar en la academia con nueve años, el centrocampista inglés pone rumbo a Italia: Inter ha cerrado su fichaje por 30 millones de libras (35 millones de euros).
El acuerdo incluye 25,7 millones fijos y 4,28 millones en variables. Además, el club de Anfield se guarda una cláusula del 10% sobre una futura venta. Un adiós con cálculo financiero y mucho peso emocional.
Un adiós que Iraola no quería… pero asume
Andoni Iraola había dejado claro internamente que quería seguir contando con Jones. No ha podido ser. El técnico vasco, sin embargo, no tardó en señalar al que puede ser el heredero inmediato en la rotación: Trey Nyoni, 19 años, uno de los nombres que más ha brillado en la pretemporada.
El contexto de mercado explica parte de la decisión. La gran prioridad de Liverpool en esta ventana pasa por reforzar las bandas. El club ya ha visto rechazadas dos ofertas por Yankuba Minteh de Brighton, la última valorada en 60 millones. También persigue a Bradley Barcola, extremo de Paris Saint-Germain, tasado por los campeones de Europa en 145 millones. Cifras que obligan a generar recursos.
Mientras tanto, Cody Gakpo sigue en el radar de Spurs, pero la postura en Anfield es firme: a día de hoy no quieren venderle.
Fin de una era ‘red’
La marcha de Jones cierra una relación de 16 años con Liverpool. Desde que debutó con el primer equipo en la temporada 2018/19, el mediocampista ha disputado 228 partidos y ha marcado 22 goles.
Su palmarés en Anfield habla por él: dos títulos de Premier League, dos Carabao Cups, un Mundial de Clubes y una FA Cup, además de una final de Champions perdida en 2022. No se va un canterano cualquiera, se marcha un futbolista que ha estado presente en casi toda la era moderna ganadora del club.
Con este traspaso, Jones se convierte en el tercer internacional inglés que aterriza en Inter en este mercado, tras las llegadas de John Stones y Djed Spence al equipo dirigido por Cristian Chivu. El club lombardo no solo refuerza su plantilla: lanza un mensaje de ambición.
El rompecabezas del centro del campo de Liverpool
La salida de Jones obliga a Iraola a redibujar su sala de máquinas. Bajo el mando de Arne Slot, el inglés disputó 49 encuentros la pasada campaña, 34 de ellos en una Premier que acabó en un fallido intento de defensa del título. Compartió minutos con Dominik Szoboszlai, Alexis Mac Allister y Ryan Gravenberch, y llegó a ocupar el lateral derecho de forma ocasional.
Ese escenario cambia. Iraola ha dejado claro que Florian Wirtz actuará como mediapunta puro, en su posición favorita de ‘10’, dentro de un 4-2-3-1. Esto comprime la competencia: Szoboszlai, Mac Allister y Gravenberch se jugarán dos puestos por delante de la defensa.
El técnico también cuenta con Wataru Endo y con Nyoni, cuya irrupción ha llamado poderosamente la atención en verano. Y queda una carta evidente sobre la mesa: el club puede reinvertir parte de los 30 millones obtenidos por Jones en un sustituto directo, si el mercado ofrece la oportunidad adecuada.
Una despedida desde el corazón
Jones se marchó con una carta abierta que resume el peso de estos 16 años. Habló de llegar como un niño con un sueño y de irse como un hombre con familia propia. Recordó títulos, debuts, momentos imborrables y el nacimiento de su hija en plena etapa en Liverpool, algo que, según él, une aún más al club con la historia de los suyos.
Agradeció a la academia, a todos los entrenadores, a los trabajadores en la sombra —desde fisios hasta el personal de seguridad— y, por supuesto, a sus compañeros de vestuario. Subrayó que ha jugado con “futbolistas increíbles” y que se lleva amistades para toda la vida. Reservó un agradecimiento especial a la afición, a la que prometió seguir perteneciendo: “Siempre seré uno de vosotros”.
Y cerró mirando hacia adelante: nuevo reto, nuevo capítulo, misma convicción de que Liverpool será siempre una parte enorme de su vida. Se va habiendo cumplido el sueño que tenía de niño. Ahora, la pregunta es otra: ¿quién recogerá su testigo en Anfield cuando la temporada apriete de verdad?






