Cristiano Ronaldo y su último baile en la AFC Champions League
Cristiano Ronaldo se asoma a lo que podría ser su última gran cruzada continental. A sus espaldas, cinco títulos europeos y el apodo de “Mr. Champions League”. Por delante, una misión pendiente: conquistar por fin la 2026-27 AFC Champions League Elite con Al-Nassr antes de bajar el telón de una carrera legendaria.
Último baile en Asia
Será su tercera participación en el torneo con el club saudí. Dos intentos, dos golpes duros.
En la campaña 2023-24, su primera completa en la competición asiática, Ronaldo firmó números de superestrella: seis goles y dos asistencias en nueve partidos. Parecía encaminado a otra noche grande, pero Al Ain lo frenó en seco. Eliminación en cuartos de final, en los penaltis, ante el que acabaría siendo el campeón. Un mazazo.
La temporada siguiente, el portugués elevó aún más el listón: ocho goles en ocho encuentros. Rendimiento implacable. Esta vez el muro se llamó Kawasaki Frontale. El conjunto japonés cortó el sueño en semifinales con un 3-2 que todavía escuece en Riad.
Ahora, con la sensación de cuenta atrás en el aire y el propio Ronaldo dejando entrever que esta campaña podría ser la última como profesional en activo, cada noche continental se carga de un dramatismo especial. No hay margen para guardarse nada.
Postecoglou dosifica antes del gran estreno
Antes de lanzarse de nuevo a la conquista de Asia, Al-Nassr tiene una escala obligatoria: la jornada 7 de la Saudi Pro League ante Al-Khaleej, este sábado. Un partido que, en cualquier otra circunstancia, sería de rutina. Esta vez, no.
El técnico Ange Postecoglou planea rotaciones importantes y un control estricto de los minutos de sus grandes figuras. La prioridad es clara: llegar con las piernas frescas y la plantilla en el mejor estado posible al debut continental del martes 15 de septiembre frente a Al Ain.
El mensaje interno es evidente. La liga puede esperar unas horas. La Champions de Asia, no.
La incógnita Coman
En ese tablero táctico hay una pieza clave: Kingsley Coman. El extremo francés sufrió un problema en los isquiotibiales en el reciente duelo ante Al-Ittihad. El susto fue mayúsculo, pero las pruebas médicas rebajaron la alarma: la resonancia magnética confirmó un desgarro leve.
Según el medio saudí Arriyadiyah, el cuerpo médico de Al-Nassr confía en poder darle el visto bueno a tiempo para el partido contra Al Ain. De momento, Coman sigue su protocolo de recuperación en la ciudad deportiva y ya está descartado para el choque liguero del sábado.
Su inicio de temporada ha sido frustrante: seis partidos, ni un gol ni una asistencia. Las cifras engañan. Su capacidad para encarar en el uno contra uno, fijar defensores y alimentar a Ronaldo sigue siendo un recurso esencial en el plan ofensivo de Postecoglou. Un Coman sano, abierto en banda, estirando el campo, cambia la cara del equipo.
Por eso en el club nadie quiere arriesgarlo ante Al-Khaleej. El objetivo es tenerlo listo, aunque sea al límite, para el reencuentro con Al Ain.
La urgencia de un gigante
Al-Nassr conoce bien al rival que inaugura su aventura asiática. Conoce también el dolor de caer ante él. De ahí que el contexto sea casi perfecto para un relato de redención: Ronaldo buscando su primer gran título en Asia, Coman apurando plazos para llegar, Postecoglou blindando a sus estrellas en la liga para golpear con todo en la Champions.
El portugués no es de mensajes velados. Su trayectoria lo resume: donde hay un trofeo, hay una obsesión. Ya levantó Europa cinco veces. La cuenta pendiente está ahora en el otro extremo del mapa futbolístico.
Si esta temporada es realmente su última como profesional, cada noche de Champions en Asia se convierte en una cita con la historia. Y si Coman logra subirse al tren a tiempo, Al-Nassr tendrá, por fin, las dos alas listas para acompañar el último gran vuelo de Ronaldo.






