Celtic: La necesidad de un centro del campo fuerte
El Celtic se asoma a un fichaje ilusionante en banda, pero la verdadera obra pendiente está en el corazón del equipo. El nombre que enciende las conversaciones es Haissem Hassan. El problema que las apaga, una y otra vez, es el centro del campo.
Hassan, a un paso… y un ataque que empieza a intimidar
Según varios informes, el internacional egipcio y mundialista Haissem Hassan está a un paso de convertirse en nuevo jugador del Celtic. Hasta que no aparezca con la camiseta en Celtic Park nadie lo dará por cerrado, pero el movimiento está muy avanzado y encaja con la línea marcada en este mercado.
Si se confirma, Hassan se sumará a Kasper Hogh y Camilo Duran como tercera incorporación del verano. Tres fichajes, tres perfiles ofensivos, tres señales claras: el club quiere dinamita arriba. Hogh ya ha dejado destellos de su capacidad para atacar el área. Duran ofrece movilidad y agresividad en los últimos metros. Hassan, por características, puede añadir desborde y gol desde banda.
El frente de ataque, por nombres y variantes, empieza a tener otra cara. No se puede decir lo mismo del centro del campo.
Un centro del campo en cuadro
La planificación mira ahora a la zona donde se deciden los partidos grandes. Y ahí el Celtic se está quedando corto. Muy corto.
Arne Engels saldrá este verano. Reo Hatate también apunta a una marcha segura. Paulo Bernardo ya se ha ido. Tres salidas que dejan un vacío evidente en la sala de máquinas. Sobre el papel, solo quedan Callum McGregor, Benjamin Nygren, Luke McCowan y Alex Oxlade-Chamberlain como opciones claras en la medular.
No es solo una cuestión de cantidad. Es, sobre todo, de perfil.
McGregor ha sido el metrónomo del Celtic durante años, pero ya no está en su pico físico. Oxlade-Chamberlain arrastra el mismo problema: experiencia y calidad, sí; piernas para sostener un ida y vuelta constante, ya no tanto. Nygren y McCowan se encuentran en plenitud de edad, pero ninguno destaca precisamente por su velocidad o su capacidad para romper líneas una y otra vez.
Faltan piernas. Falta energía. Falta alguien que pueda sostener el ritmo moderno de un centro del campo top.
La vieja herida del Celtic
No es una novedad. El déficit físico y de intensidad en la medular lleva tiempo siendo el talón de Aquiles del Celtic. Se ha visto en la liga, pero se ha sufrido con crudeza en Europa, donde cada pérdida de balón mal protegida se convierte en transición en contra, y cada transición en contra parece una montaña para un equipo que no corre igual que su rival.
El equipo ha pagado caro ese agujero. En noches continentales, cuando el partido se parte y los rivales cambian de ritmo, el Celtic no ha tenido respuestas suficientes en el centro. Ni la agresividad para recuperar arriba, ni las piernas para cerrar atrás.
Por eso la prioridad no puede maquillarse con nombres ilusionantes en ataque. El club necesita, como mínimo, un par de centrocampistas con recorrido, agresividad y presencia. Futbolistas capaces de abarcar metros, de sostener la presión alta y de ofrecer una salida limpia cuando el equipo sufre.
Defensa estable, ataque reforzado… y un vacío en el medio
La foto de la plantilla, línea por línea, es clara.
Detrás, el equipo no está mal armado. Hace falta un guardameta y un lateral izquierdo suplente, con Greg Taylor apuntando a seguir siendo la referencia en esa banda, pero la estructura defensiva no es el gran problema.
Arriba, las llegadas de Kasper Hogh y Camilo Duran ya han elevado el nivel competitivo. Si a ellos se suma Haissem Hassan, el Celtic dispondrá de variantes para atacar por dentro, por fuera, al espacio y al pie. Gol, movilidad, juego aéreo, desborde: el abanico se abre.
Y justo por eso el contraste con el centro del campo resulta tan evidente. El equipo se ha armado por delante y se sostiene razonablemente bien por detrás, pero la zona donde se conectan ambas líneas se ve frágil, vulnerable, a punto de quedarse desguarnecida si se consuman las salidas previstas.
La verdadera prioridad del mercado
Con el ataque reforzado y la defensa a la espera de dos retoques específicos, el gran deber del verano es uno solo: reconstruir el centro del campo del Celtic.
Hacen falta cuerpos. Hacen falta perfiles distintos a los que ya están. Hacen falta jugadores que devuelvan al equipo la energía que ha perdido con el paso de los años y las marchas recientes. Porque sin un motor fiable en la medular, ni Haissem Hassan ni ningún otro fichaje ofensivo podrá explotar de verdad.
El Celtic se mueve en el mercado. La pregunta es sencilla y, al mismo tiempo, decisiva: ¿llegarán a tiempo los refuerzos adecuados para que el equipo vuelva a mandar donde más importa, en el corazón del juego?






