Celtic y su malestar por el estreno en lunes de la Scottish Premiership
Celtic arrancará la defensa de su título de la Scottish Premiership en un escenario que no le gusta nada: un lunes por la noche. No por capricho televisivo, sino por un cóctel poco habitual en el calendario futbolístico escocés: los Commonwealth Games y dos conciertos masivos de Calvin Harris.
El campeón escocés había presionado con insistencia. El club asegura que realizó “repeated representations” ante la SPFL y Police Scotland para garantizar un estreno liguero en fin de semana, acorde al peso del partido y a las necesidades de sus aficionados. La respuesta fue tajante: no había alternativa. El debut frente a Dundee se jugará el lunes 3 de agosto, a las 19:30 BST.
Un barrio colapsado antes de que ruede el balón
El problema no está en el césped, sino en todo lo que lo rodea. Ese mismo fin de semana, los Commonwealth Games llevarán pruebas de ciclismo al Sir Chris Hoy Arena, pegado a Celtic Park, durante los días 1 y 2 de agosto. En paralelo, Calvin Harris llenará Hampden con dos conciertos de gran aforo en esas mismas fechas.
Glasgow se convertirá en un embudo logístico. Tráfico, seguridad, accesos, transporte público. Demasiadas capas a la vez en una misma zona. Desde los organismos competentes se ha transmitido al club que, con ese nivel de saturación, colocar el partido en sábado o domingo era inviable.
Celtic no comparte el criterio. En su comunicado, el club subraya que “sentimos firmemente que se debería haber facilitado un horario de fin de semana en interés de ambos equipos, de ambas aficiones y del propio estatus del encuentro”. No es solo una cuestión de costumbre: el campeón defiende que un partido de esta dimensión merece escapar de un lunes laboral.
Un guiño a la afición… con sabor a concesión mínima
Ante el escenario impuesto, el club ha buscado al menos un pequeño margen de maniobra. Celtic explica que ha negociado adelantar el horario del lunes para suavizar el impacto sobre sus seguidores, especialmente los que viajan desde Irlanda. El 19:30 BST no es ideal, pero, a ojos del club, es menos lesivo que un arranque todavía más tardío en un día laborable.
Para muchos aficionados, el cambio supone reorganizar viajes, alojamientos y horarios de trabajo. El ambiente de estreno de temporada, tradicionalmente asociado a un sábado o domingo de fútbol, quedará desplazado a un lunes con prisas, colas y compromisos al día siguiente. El campeón siente que su fiesta de inicio de campaña ha sido empujada a la banda.
Un inicio de liga hecho para la televisión
Mientras Celtic protesta, el resto del arranque liguero se acomoda a una parrilla televisiva muy cargada. Los seis partidos de la primera jornada se emitirán en directo, con un calendario estirado desde el viernes hasta el propio lunes.
La temporada 2026-27 se abrirá el viernes 31 de julio, con Dundee United recibiendo a Rangers a las 20:00. Un choque de alto voltaje para encender la liga desde el primer día, en horario claramente pensado para la audiencia televisiva.
El sábado también llega con cartel atractivo. Hearts, subcampeón la temporada pasada, visitará a Aberdeen a las 17:30, después de que Falkirk y St Mirren abran la jornada sabatina a las 15:00. Un menú escalonado, partido a partido, pantalla a pantalla.
En ese contexto, el Celtic-Dundee del lunes cierra la serie de estrenos. Deportivamente, el campeón tendrá el foco casi en exclusiva. Pero el club no se consuela con eso. La sensación es otra: que, en una ciudad tomada por el ciclismo y por Calvin Harris, el vigente campeón ha tenido que hacer hueco donde quedaba espacio, no donde merecía. Y la temporada, antes incluso de que ruede el balón, ya arranca con fricción entre los despachos y el campeón.






