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Carrick bajo la lupa: ¿interino o superentrenador?

Michael Carrick dirige en Old Trafford con un foco enorme sobre su figura. Y el último en subir la temperatura ha sido Jamie Carragher, que en su columna en The Telegraph ha firmado un veredicto demoledor sobre el nombramiento permanente del técnico del Manchester United.

Carrick heredó el banquillo tras el despido de Ruben Amorim la pasada temporada. Respondió bien al reto: 11 victorias en 16 partidos, suficiente para ganarse un contrato de dos años y la sensación de que el club había encontrado una solución razonable sin acudir al mercado de entrenadores. Pero razonable no significa incontestable. Y ahí entra Carragher.

“Parece un interino con otro nombre”

El exdefensa del Liverpool no se anduvo con rodeos al describir la percepción que, según él, domina fuera de la burbuja de Old Trafford. En su análisis, sostiene que la mayoría de aficionados del United entiende y comparte la decisión de mantener a Carrick, y desea que sea la solución a largo plazo que devuelva al club a la pelea por la Premier League y la Champions League. El resto del mundo, en cambio, lo duda.

Para Carragher, la etiqueta es clara: Carrick sigue siendo visto como un interino “en todo menos en el nombre”, alguien a quien se le han entregado las llaves de Old Trafford hasta que un “superentrenador” llegue en el verano de 2027. Una percepción que, a su juicio, será difícil de desterrar, por mucho que el propio Carrick no lo contemple así.

El comentarista traza un paralelismo directo con la etapa de Ole Gunnar Solskjaer. Otro mito del club que pasó de revulsivo temporal a apuesta estable… hasta el despido. Carragher va más allá: sin su condición de leyendas del United, ni Solskjaer ni Carrick habrían estado jamás en la terna para uno de los banquillos más codiciados del planeta.

La credencial: ser un mito del United

Carragher describe a Carrick como una figura vista, fuera de Old Trafford, exactamente igual que Solskjaer cuando fue confirmado en el cargo. La gran credencial para acceder al puesto de interino, sostiene, no fue un currículum brillante como entrenador, sino su condición de gran figura del club. Cuando el rendimiento inicial acompañó, la decisión de darles el puesto a largo plazo fue, a la vez, lógica y emocional.

Pero ahí se detiene la indulgencia. El excentral subraya que, si se juzga únicamente el historial como técnicos, ni Solskjaer ni Carrick habrían recibido una llamada de otro club de la élite inglesa o europea. Sin ese vínculo sentimental, nadie se habría planteado seriamente ofrecerles un contrato permanente.

140 millones y un arranque que enciende las alarmas

La directiva del United sí ha respaldado a Carrick en el mercado. Este verano se aprobaron alrededor de 140 millones de libras en fichajes para armar un equipo competitivo en todas las competiciones. Llegaron, entre otros, Youri Tielemans, Carlos Baleba y Andrey Santos para reforzar un centro del campo que debía ser el corazón del nuevo proyecto.

El golpe de realidad llegó en la primera jornada de liga: derrota 2-0 ante el recién ascendido Hull City. Un resultado que encendió las alarmas en la grada y en los medios, y que colocó a Carrick bajo presión inmediata pese al crédito ganado la temporada pasada.

El equipo ha logrado, en parte, contener el daño. Victoria sufrida ante Ipswich Town, empate frustrante frente a Everton. Pequeños pasos para estabilizar el rumbo, pero lejos de la autoridad que se espera de un aspirante a títulos. Esa irregularidad alimenta la tesis de Carragher y de quienes ven a Carrick un escalón por debajo de los grandes nombres del banquillo europeo.

Un respiro en Europa… y el derbi en el horizonte

En medio de las dudas domésticas, la Champions League ofreció un respiro. El United abrió su campaña continental con una victoria convincente ante Sabah FK, debutante azerbaiyano en la competición. Un partido que dejó destellos del potencial que esconde la plantilla cuando las piezas encajan.

Pero el examen real no llega entre semana. Llega este fin de semana.

El Manchester derby se presenta como una prueba de fuego para la autoridad de Carrick. Un tropiezo ante el vecino no solo dolería en la tabla y en el orgullo; reforzaría el relato de que el técnico está por debajo de esa categoría de “superentrenadores” a la que Carragher alude, esos técnicos que parecen marcar la pauta en la élite.

Con 2027 dibujado como horizonte y fecha simbólica para un posible relevo, cada partido en Old Trafford se lee ya en clave de futuro. Cada victoria se interpreta como un argumento para que Carrick derribe prejuicios. Cada tropiezo, como un recordatorio de que, para muchos fuera del club, sigue siendo el interino que nunca dejó de serlo.