Barça fija precio de 65 millones para Ferran Torres: PSG se mueve
El futuro de Ferran Torres ya tiene cifra y escenario. Barcelona ha fijado un precio de salida mínimo de 65 millones de euros mientras Paris Saint-Germain se prepara para sentarse a negociar por el delantero español, que ya ha dado el paso clave: comunicar su voluntad de marcharse.
La operación ha cogido velocidad en cuestión de días. El atacante, de 26 años, tiene un acuerdo cerrado con PSG y ahora el balón está en el tejado de los clubes. El interés parisino ha pasado de simple sondeo a amenaza real para la delantera azulgrana.
65 millones como punto de partida, no como destino
La postura inicial del Barcelona es clara: no se hablará de venta si la propuesta no arranca en esos 65 millones. No es una cifra aleatoria. En el club consideran que el mercado, disparado especialmente en el precio de los delanteros, respalda esa tasación.
A eso se suma el rendimiento reciente del internacional español. Su actuación en el último Mundial, coronada con el gol decisivo para España en la final, ha elevado su cotización y ha reforzado la idea interna de que no puede salir por debajo de lo que marca la nueva realidad del mercado.
Pero en los despachos del Camp Nou nadie se engaña: esos 65 millones son un ancla, una posición de fuerza para iniciar la negociación, no una cantidad que esperen que PSG acepte de inmediato. En París, de hecho, no contemplan pagar la totalidad de esa cifra, aunque asumen que deberán acercarse con una propuesta potente si quieren abrir un diálogo serio.
De la resistencia a la apertura
Hace unas semanas, en Barcelona se resistían a la idea de perder a Ferran antes de asegurar la llegada de otro nueve. Ese freno se ha ido levantando a medida que el interés de PSG se ha consolidado y ha pasado a ser una oportunidad económica de primer nivel.
El club ya no solo ve una posible salida, sino una operación estratégica: una venta fuerte que permita cuadrar números, liberar masa salarial y, con ello, activar otros movimientos antes del cierre de mercado. La ecuación es sencilla: un traspaso alto por un jugador amortizado en gran parte deja margen para maniobrar.
El punto de encuentro: 55 millones
Ahí aparece la cifra que puede destrabar el caso. El valor actual de Ferran Torres se sitúa en torno a los 55 millones de euros. Ese número encaja demasiado bien como para ignorarlo: es lo que Barcelona pagó a Manchester City cuando lo fichó. Recuperar esa inversión, con buena parte del coste ya amortizado contablemente, significaría una operación financieramente muy favorable para los azulgrana.
Para PSG, esos 55 millones son un objetivo alcanzable a través de una fórmula mixta: una parte fija y un paquete de variables que permita a ambas partes salvar el relato. El Barça, defendiendo que mantiene su exigencia inicial. El club francés, presentando el acuerdo como una inversión ajustada al valor de mercado.
Todo apunta a que ese punto medio puede convertirse en la base del acuerdo, si nadie se levanta de la mesa antes de tiempo.
Deco y Campos, una relación que acelera
En este tablero, los nombres de Deco y Luis Campos pesan tanto como las cifras. El director deportivo del Barcelona y su homólogo en PSG mantienen una buena relación profesional, un detalle que puede recortar plazos y evitar bloqueos innecesarios.
Ambos saben lo que hay en juego. Para el Barça, la posibilidad de cerrar una venta importante sin entrar en una guerra de desgaste. Para PSG, la opción de incorporar a un delantero en plena madurez competitiva, con experiencia al máximo nivel y rendimiento reciente contrastado.
El siguiente movimiento ya está definido: PSG deberá plasmar su postura en una oferta formal. Entonces llegará el momento de la verdad para Barcelona, obligado a decidir hasta dónde está dispuesto a rebajar su exigencia inicial de 65 millones.
El mercado ha hablado. Falta por ver si el Barça escucha o aprieta un poco más antes de dejar marchar a Ferran Torres.






