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Aston Villa: De la euforia europea al vértigo de la tabla

Tyrone Mings lo dijo todo sin abrir la boca. Tirado en el césped de Villa Park, al pitido final, el central resumió el estado de ánimo de un Aston Villa que se ha complicado la vida mucho antes de lo previsto.

Tres derrotas en las primeras cuatro jornadas. Un verano de reconstrucción que ya se mira con sospecha. Y un 2-1 en casa ante Nottingham Forest que deja a Unai Emery con más preguntas que respuestas.

De la euforia europea al vértigo de la tabla

Hace apenas unos meses, Villa celebraba una cuarta plaza en la Premier League y un título histórico de Europa League. Hoy, aquel mayo parece un recuerdo lejano, casi ajeno.

El dato es demoledor: si Coventry gana a Brighton el domingo, el equipo de Emery será colista. Es la cuarta vez que el club arranca una temporada de máxima categoría sin ganar ninguno de sus cuatro primeros partidos, tras 1992-93, 1997-98 y 2025-26. La película se parece demasiado al inicio del curso pasado, pero esta vez el guion no trae alivio, sino inquietud.

Al menos se rompió la sequía: 372 minutos sin marcar en la Premier League quedaron atrás. Pero el gol no arregló nada. Solo maquilló por momentos un problema mayor.

Forest golpea y no perdona

El triunfo de Forest tiene nombre propio: Igor Jesus. Su gol en el minuto 88, anticipándose a Aaron Wan-Bissaka, dio a Oliver Glasner su primera victoria como técnico del club y prolongó una racha muy particular: ocho partidos sin perder ante equipos de Emery.

Para Forest, fue algo más que tres puntos. Fue el primer triunfo en Villa Park desde 1994. Y llegó con justicia.

Nada más empezar la segunda parte, Liam Delap silenció el estadio. Apenas 45 segundos tras el descanso y el delantero ya había castigado a una defensa local desbordada. Delap, que incluso vio anulado otro tanto, fue un tormento constante. Los números lo confirman: 22 disparos y 32 toques de Forest dentro del área del Villa.

Villa se sostuvo a ratos por inercia. Y por un destello brasileño.

Alysson enciende la esperanza… que se apaga al final

Con el partido inclinado hacia los visitantes, apareció Alysson. El brasileño, recién llegado al fútbol inglés, se estrenó con un cabezazo preciso a centro de John McGinn, un empate que iba contra la lógica del juego.

Ese 1-1, en otras épocas recientes, habría sido el preludio del típico arreón de Villa en casa. El famoso empuje final en Villa Park, tantas veces mortal para el rival.

Esta vez no. No hubo asedio. No hubo épica.

Emery movió el banquillo buscando soluciones. Nicolas Jackson, amonestado pronto, se quedó en la caseta al descanso por miedo a una expulsión. Entró Tammy Abraham, al que el técnico quiso vender este verano. Más tarde debutaron Johan Manzambi e Ibrahim Mbaye, fichajes por un total de 98 millones de libras, sin impacto real en el juego. Alysson sí cambió el marcador. El resto, apenas el dibujo.

Alejandro Garnacho volvió a quedarse sin minutos, cedido por Chelsea y todavía lejos de convencer a Emery.

Lesiones, expulsiones que no llegan y un final a la deriva

La tarde se torció aún más por detrás. Pau Torres tuvo que ser sustituido en la primera parte, dejando la zaga todavía más corta, mientras Taylor Harwood-Bellis ni siquiera entraba en la convocatoria pese a su fichaje de 30 millones.

Lo peor llegó en el tramo final. Ian Maatsen, lateral zurdo, se marchó lesionado en el tobillo tras una entrada de James McAtee. Emery ya había agotado los cambios. Villa terminó con diez.

El técnico no escondió su enfado con la acción, aunque evitó usarla como coartada.

“Cuando empatamos, el partido podía cambiar, pero acabamos con Ian Maatsen lesionado y con 10 jugadores. Concedimos muchas ocasiones en los últimos minutos y ellos marcaron el segundo gol y lo merecieron”, admitió.

Después, apuntó al VAR: para él, la entrada de McAtee era roja clara. “Después de verlo en la televisión, creo que el VAR debería llamar al árbitro porque es una entrada por detrás, y para mí debería ser tarjeta roja”, dijo, recordando que en Brighton aceptaron sin queja la expulsión de Joao Gomes por doble amarilla.

Emery insistió: jugar 10 contra 10 habría cambiado el escenario. Pero no se escondió.

“No es una excusa por cómo jugamos la segunda parte. Jugamos muy, muy mal, y eso es nuestro trabajo y nuestra responsabilidad, o mi responsabilidad”.

La lesión de Maatsen preocupa. En el club temen que el problema de tobillo le deje fuera durante un tiempo considerable, lo que adelantaría el protagonismo del recién llegado Matteo Ruggeri, quizá antes de lo que Emery deseaba.

Villa Park deja de ser un fortín

Lo que antes era un campo temido se ha ido desmoronando poco a poco. Hace un año, Villa no perdía en casa en liga desde hacía 12 meses. Todo empezó a resquebrajarse cuando el Crystal Palace de Glasner se llevó un 0-3 el pasado agosto. Desde entonces, el aura se ha ido diluyendo.

Cuatro derrotas en los últimos 15 partidos de Premier en Villa Park la temporada pasada, varias remontadas a última hora para salvar puntos ante Leeds o tumbar a Brighton y Sunderland, y una eliminación en la FA Cup ante Newcastle por 3-1 que dejó al descubierto las grietas.

Este curso, el patrón se mantiene: derrota por 1-0 ante el campeón Arsenal en el estreno liguero en casa y ahora este 2-1 frente a Forest. Entre medias, Glasner ya había vuelto a ganar aquí con un 2-1 en la Carabao Cup al frente de Crystal Palace.

Hay matices que explican parte del desplome. Plantilla renovada tras varias salidas clave. La remodelación de la North Stand, que ha reducido el aforo y ha dejado un fondo sin aficionados. Menos ruido. Menos presión. Menos miedo para el rival.

Pero el descenso en el rendimiento ya no es un simple detalle de contexto. Es una alarma.

Unai Emery, de las soluciones a las dudas

El calendario no da tregua. El miércoles, visita a Coventry en la Carabao Cup. Después, viaje a Londres para enfrentarse a Tottenham. Taylor Harwood-Bellis espera por fin su oportunidad en el CBS Arena, obligado por las bajas y por la fragilidad defensiva mostrada ante Forest.

Emery, que durante su etapa en Birmingham ha sido el hombre de las respuestas, se encuentra ahora buscando explicaciones.

“Quiero ver el partido otra vez y entender por qué perdimos nuestra forma”, reconoció, todavía incrédulo por la incapacidad de su equipo para controlar el encuentro tras el empate.

Villa supo ganar en casa cuando más importaba el curso pasado: goleó a Forest en la semifinal de la Europa League camino del título y le hizo cuatro a Liverpool para sellar plaza de Champions. Ese Villa Park parecía inexpugnable.

Hoy, el mismo estadio mira al equipo con inquietud. La cuestión ya no es solo cuándo volverá a ganar Aston Villa en casa. La cuestión es si será capaz de recuperar a tiempo la versión que le convirtió en uno de los equipos más temidos de la Premier League.