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Arsenal y su interés por Rashford ante la posible salida de Martinelli

El mercado se agota, pero en el norte de Londres todavía quedan giros de guion. Arsenal estudia un movimiento de última hora por Marcus Rashford ante la posibilidad real de perder a Gabriel Martinelli rumbo a Al-Hilal por 50 millones de libras… sin tener aún un sustituto atado.

El club londinense valora una operación en formato cesión con Manchester United para incorporar al internacional inglés, que actúa de forma natural en el costado izquierdo, la misma zona que dejaría vacante Martinelli. Con sólo unos días por delante antes del cierre de la ventana, el margen de maniobra es mínimo, pero en el Emirates no descartan un intento final.

La situación sorprende por dentro. Según se apunta, en el propio Arsenal existe “sorpresa interna” ante el escenario de dejar marchar a Martinelli sin haber cerrado antes un relevo claro. Ese vacío es el que abre la puerta al nombre de Rashford, cuya situación en Old Trafford ha dado varias vueltas este verano.

Rashford, de casi salida a pieza recuperada

Al inicio del mercado, Rashford parecía tener un pie fuera del United. Sin embargo, Michael Carrick lo recuperó durante la pretemporada, lo reinsertó en la dinámica del equipo y ha insistido públicamente en que el atacante forma parte de sus planes para esta campaña. El técnico incluso ha asegurado estar “encantado” con el jugador desde su regreso y no descarta utilizarlo este fin de semana ante Ipswich.

Ese giro complica cualquier intento del Arsenal. No es lo mismo negociar por un futbolista descartado en junio que por uno que vuelve a entrar en la rotación a finales de agosto.

Rashford, de 28 años, viene de pasar la temporada anterior cedido en Barcelona. El club catalán tenía una opción de compra fijada en 26 millones de libras, pero decidió no ejecutarla. El delantero todavía tiene dos años más de contrato con Manchester United, un detalle que refuerza la posición del club inglés en cualquier conversación.

Arsenal, entre Rashford y la vía Álvarez

Rashford no es el único nombre sobre la mesa en Londres. El gran objetivo ofensivo del verano ha sido Julián Álvarez, de Atlético de Madrid. Sin embargo, la operación se ha ido enredando con el paso de las semanas.

Mikel Arteta dejó clara su incomodidad cuando le preguntaron por las conversaciones con el argentino. Su respuesta fue tajante: “Don’t go there”. Una frase corta, pero reveladora del desgaste que ha generado una negociación que nunca terminó de despegar.

Según se apunta, Arsenal mantiene un interés firme en el fichaje de Álvarez, pero sólo dará el paso definitivo si percibe un compromiso total por parte del jugador. Nada a medias tintas. O se sube al proyecto sin dudas o el club buscará otras vías.

El problema es que la voluntad del futbolista ha mirado hacia otro lado durante todo el verano. Álvarez ha querido marcharse a Barcelona, pero se ha topado con un muro.

El muro del Atlético y el choque con Barcelona

Álvarez se perderá el partido de este fin de semana con Atlético de Madrid tras ausentarse de los entrenamientos por enfermedad. Mientras tanto, en los despachos del Metropolitano la postura con respecto a Barcelona es inflexible.

El club rojiblanco emitió un comunicado contundente. Su Consejo de Administración expresó de forma unánime su apoyo a la decisión de no negociar el traspaso de Julián Álvarez al FC Barcelona.

En ese texto, Atlético subrayó que está abierto a operaciones dentro del mercado, pero siempre “de manera ética y profesional y con respeto entre clubes”. Y remató el mensaje: el FC Barcelona, a juicio del club madrileño, no ha cumplido con esos estándares. Por eso no ha habido conversaciones… ni las habrá, según la posición oficial, en relación con el futuro de Álvarez.

Ese cierre de puerta a Barcelona mantiene vivo, por pura lógica, el interés de Arsenal. Pero el tiempo corre y las piezas no encajan con facilidad.

Entre un Rashford recuperado por Carrick, un Álvarez que sueña en azulgrana y un Martinelli tentado por Arabia, el final del mercado deja una pregunta clara en el aire: ¿se atreverá Arsenal a jugarse su banda izquierda en el último suspiro?