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Álvaro Cortés: El relevo definitivo tras la salida de Araujo

La inminente marcha de Ronald Araujo al Liverpool ha sacudido los cimientos de la defensa del FC Barcelona. Pero, al mismo tiempo, ha acelerado una decisión que en los despachos del club ya venía madurando desde hace meses: la promoción definitiva de Álvaro Cortés.

En el club ya no hablan de él como “un proyecto”. Hablan de un relevo. Directo. De capitán a canterano.

De La Masia al hueco que deja el capitán

Según SPORT, en el Barça tienen claro que el central de La Masia está llamado a ocupar el espacio que deja Araujo, en un contexto en el que las opciones de fichar un nuevo defensa se han ido desvaneciendo con el paso de las semanas.

Cortés, de 21 años, no ha llegado hasta aquí por accidente. Ha ido escalando peldaño a peldaño en las categorías inferiores hasta que la pasada temporada dio el salto que cambia carreras: Hansi Flick le dio el debut con el primer equipo. No solo entró desde el banquillo. Fue titular. Y lo hizo en una zona delicada del tablero: central zurdo, una pieza clave en la estructura defensiva azulgrana.

Ese detalle no pasó desapercibido en la ciudad deportiva. Tampoco en los despachos.

Flick y Deco, plenamente convencidos

Hansi Flick y Deco coinciden en algo poco habitual en un club sometido a tanta presión: Álvaro Cortés les convence. Mucho.

El plan inicial ya contemplaba que el defensa se quedara este curso a las órdenes del primer equipo, trabajando a diario con los mejores y sumando minutos cuando el guion lo permitiera. La salida de Araujo no ha cambiado ese plan. Lo ha reforzado.

Con un central menos en la rotación, el camino hacia un rol importante se despeja. Tanto, que en el Barça han tomado una decisión de calado: no fichar un sustituto directo para Araujo. El mensaje es nítido. Confianza en la cantera. Confianza en Cortés.

En este escenario, el club ha descartado ir a por nombres como Cristian Romero o Aymeric Laporte. La apuesta está dentro.

Una defensa con nuevas jerarquías

Flick mira su línea de atrás y no ve un vacío, sino un nuevo reparto de papeles. Pau Cubarsí se mantiene como piedra angular del eje defensivo. Gerard Martín ofrece soluciones también en el perfil izquierdo. Andreas Christensen aporta experiencia y poso.

Y ahí aparece Cortés, ganando peso en la libreta del entrenador.

Alrededor de ese núcleo, el técnico alemán sabe que tiene más recursos: Eric Garcia, Jules Koundé e incluso Rodri, con experiencia en tareas defensivas, pueden actuar como red de seguridad cuando la temporada apriete.

No es una defensa improvisada. Es una defensa redefinida.

Un central hecho a medida para el plan de Flick

La fe del Barça en Álvaro Cortés va mucho más allá de su físico. Sus casi 1,90 metros le dan presencia en el juego aéreo y le permiten imponerse en duelos cuerpo a cuerpo, pero lo que realmente le distingue es su lectura del juego.

Le gusta defender alto, vivir cerca del mediocampo, arriesgar. Es agresivo al salir a cortar líneas de pase y tiene la zancada para corregir a la espalda de la defensa. Justo lo que exige el modelo de Flick, que pide centrales valientes, capaces de sostener muchos metros a sus espaldas.

Con balón, suma todavía más argumentos. Cortés es zurdo natural, algo que el Barça siempre ha valorado en la salida desde atrás. No solo despeja: inicia. Rompe líneas, cambia de orientación, da el primer pase que activa al equipo.

Cubarsí seguirá siendo el gran referente de la zaga. Martín puede ocupar ese mismo perfil izquierdo cuando sea necesario. Pero Cortés ofrece un matiz distinto: altura, anticipación, salida limpia y personalidad para mandar desde el fondo. Un perfil que encaja tanto en la idea del entrenador como en la realidad económica del club, que no está para grandes inversiones en defensa.

Mercado abierto, pero prioridad interna

Eso no significa que en el Barça den por cerrado el mercado en clave defensiva de forma definitiva. En los despachos siguen analizando el equilibrio global de la plantilla y no descartan que, si el curso se tuerce o surgen oportunidades, pueda aparecer la necesidad de incorporar otro central fiable.

Hoy, la fotografía es otra. La salida de Araujo, que en otro contexto habría generado urgencias y cheques, se ha convertido en un acelerador de proyecto interno. Cortés deja de ser “el central del futuro” para convertirse en una pieza del presente.

Ahora le toca a él. El hueco es enorme, el escaparate todavía más. La pregunta ya no es si está preparado para llegar, sino cuánto tardará en demostrar que puede quedarse.