Zinedine Zidane asume el mando de la selección francesa
Zinedine Zidane ya está donde llevaba años apuntando: en el banquillo de la selección francesa. La Federación Francesa de Fútbol hizo oficial el nombramiento del ex técnico de Real Madrid como nuevo seleccionador, poniendo fin a la larguísima era de Didier Deschamps tras 14 años al frente de *Les Bleus*.
No era un secreto. Era una cuenta atrás.
Deschamps, campeón del mundo en 2018 y finalista en 2022, deja un legado enorme y un vestuario acostumbrado a pelear por todo. Zidane llega para reconstruir, pero también para prolongar una hegemonía que solo se vio frenada en la última Copa del Mundo, con la eliminación en semifinales.
El regreso del genio
Zidane llevaba cinco años fuera de los banquillos desde su salida de Real Madrid en 2021. Cinco años de silencio público, pero no de desinterés. Él mismo lo reconoció en su presentación, en una rueda de prensa especial celebrada este martes por la mañana: esta era la única oferta que realmente esperaba.
“Es una gran fuente de orgullo”, afirmó, al hablar de asumir el cargo de su selección. Lo repitió con énfasis: “No hay nada más grande que la selección francesa”. Para alguien que lo ganó casi todo como jugador con la camiseta azul, la frase no suena a eslogan, sino a biografía.
Zidane agradeció al presidente de la Federación, Philippe Diallo, al comité ejecutivo y al propio organismo por la confianza, y no olvidó a quien le precede: subrayó los 14 años de servicio de Deschamps y su cuerpo técnico. También tuvo un recuerdo para todos los entrenadores que marcaron su carrera. Ambición no le falta: “Tengo grandes ambiciones para la selección francesa”, dejó claro.
Un solo objetivo en mente
Durante su ausencia del banquillo, Zidane rechazó propuestas. Varias. Lo confesó sin rodeos: las descartó porque solo quería dirigir a Francia tras su etapa en Real Madrid.
“Estoy realmente feliz. Estoy listo para el desafío, me motiva”, explicó. Lo tenía claro desde niño, recordó, cuando empezó en las categorías inferiores de la selección hasta alcanzar la absoluta, la cima. “Lo único que me motiva es poder trabajar para este equipo y verlo seguir ganando”, añadió.
La idea se repite como un mantra: “Dirigir Francia es lo único que quería hacer después de mi experiencia en Real Madrid. Rechacé ofertas para ser seleccionador de Francia”. El mensaje es directo: no llega de paso, llega por convicción.
Diallo abre una nueva era
Philippe Diallo, presidente de la Federación, no escondió la dimensión del momento. “Es un momento excepcional. Hacía 14 años que la federación no estaba en posición de nombrar a un nuevo seleccionador”, subrayó.
Antes de mirar hacia Zidane, miró hacia atrás. Diallo pidió que el trabajo de Deschamps se reconozca como merece: “Durante 14 años llevó a la selección francesa a la cima. Restauró la imagen de *Les Bleus* en el campo”. Palabras que cierran una etapa antes de abrir otra, con un símbolo quizá aún mayor en el imaginario del fútbol francés.
El palmarés que respalda el mito
Zidane llega al banquillo con una autoridad que no necesita presentación. Como entrenador, firmó una etapa histórica en Real Madrid: tres Champions League consecutivas, dos títulos de LaLiga, dos Supercopas de Europa y dos Mundiales de Clubes. Un dominio continental pocas veces visto.
Como futbolista, su legado con Francia es igual de pesado: campeón del mundo en 1998, líder indiscutible de aquella generación y ganador del Balón de Oro ese mismo año. No es solo un seleccionador nuevo; es el regreso del jugador que definió una era en el país.
Euro 2028 en el horizonte
Zidane empezará a trabajar con un objetivo claro en el calendario: la Eurocopa 2028, que se disputará en Reino Unido e Irlanda. Francia llegará a esa cita con la exigencia de siempre: competir para ganarla. Nada menos.
La plantilla es joven, talentosa y ya habituada a las grandes noches. La tarea de Zidane será moldearla a su imagen, sin romper lo que funciona, pero imprimiendo su sello competitivo y su lectura de las grandes citas, la misma que le llevó a dominar Europa desde el banquillo del Santiago Bernabéu.
Francia cierra la era Deschamps con respeto y gratitud. Abre la era Zidane con expectación y una pregunta inevitable: ¿puede el héroe de 1998 volver a llevar a *Les Bleus* a la cima del mundo, ahora desde la banda?






