Xabi Alonso inicia su etapa en Chelsea con un emocionante 6-4
Xabi Alonso arranca con locura goleadora y mira a los veteranos para dar equilibrio al Chelsea
El primer partido de Xabi Alonso al mando del Chelsea fue cualquier cosa menos un amistoso rutinario: 6-4 ante Western Sydney Wanderers, un marcador de videojuego en el Accor Stadium que dejó goles, desajustes y un mensaje claro del técnico: hace falta “equilibrio de verdad” en la plantilla.
En medio del ruido, surgió otro foco: el mercado. Alonso rehuyó confirmar el interés del club por dos veteranos de la Premier League, Danny Welbeck (35 años, Brighton) y Jordan Henderson (36, Brentford), pero sí dejó entrever el giro estratégico del proyecto.
“Desde hoy hasta el último día del mercado habrá muchos vínculos, muchos rumores, y comentarlos todos sería una tarea complicada”, advirtió el entrenador. “Pero seguro que necesitamos un equilibrio adecuado: en cualidades, en posiciones, en balance. Queremos una plantilla completa y queremos hacer un buen equipo”.
Un amistoso con sabor a examen
El Chelsea salió con un once joven, casi experimental. Liam Delap y Tosin Adarabioyo eran las caras más curtidas de un equipo que mezclaba promesas de la academia y jugadores a prueba. El ambiente, eso sí, fue de gran cita en Sydney Olympic Park, con el público entregado a un duelo sin defensas.
El partido arrancó con una señal de futuro. Minuto 6: Ryan Kavuma-McQueen rompe líneas con un pase quirúrgico y Dastan Satpayev, delantero kazajo de 17 años que aún ni siquiera ha firmado oficialmente con el club y actúa como invitado en la pretemporada, revienta el balón en el primer palo. Presentación en sociedad.
El problema para Alonso apareció al otro lado del campo. La zaga del Chelsea sufrió a balón parado y en el juego aéreo. Brandon Borrello y Anthony Pantazopoulos ganaron con demasiada facilidad los duelos en los córners, y este último culminó una de esas acciones en el segundo palo para castigar la fragilidad defensiva londinense. El recién llegado entrenador de jugadas a balón parado, Austin MacPhee, tiene trabajo por delante.
Los Wanderers, también en plena preparación, olieron sangre. Aydan Hammond adelantó a los australianos y encendió al estadio. La respuesta llegó desde el talento portugués: Dário Essugo firmó un gran remate para el 2-2 antes del descanso. Partido roto, ritmo alto, y la sensación de que cada ataque podía acabar en la red.
João Pedro cambia el guion
El segundo tiempo no rebajó el caos. Landon Emenalo, lateral izquierdo con vocación ofensiva, vio cómo un despeje suyo rebotaba y caía en los pies de Dylan Scicluna, que no perdonó para devolver la ventaja a los locales: 3-2. El Chelsea seguía concediendo demasiado atrás y Alonso decidió que era el momento de tirar de artillería.
Minuto 63. Salen las estrellas. Entran, entre otros, Cole Palmer y João Pedro. El brasileño, que se quedó fuera de la lista de Carlo Ancelotti para el último Mundial, necesitó muy poco para recordar por qué es una de las grandes armas ofensivas del equipo.
Primero, fuerza y pausa: João Pedro aguanta varias entradas en la frontal del área, levanta la cabeza y sirve atrás para Jamie Gittens, que empata desde el área pequeña. 3-3 y sensación de que el Chelsea empezaba a imponer jerarquía.
Pero el partido aún guardaba otro giro. Un error en salida de balón de Estêvão Willian, que perdió la pelota al borde de su propia área, permitió a Awan Lual colarse entre líneas y batir a Robert Sánchez por debajo de las piernas. 4-3. Tercer golpe australiano. Tercer aviso para una defensa azul desordenada y blanda.
Ahí se acabó la resistencia local. El Chelsea, herido, se volcó y João Pedro decidió que el amistoso sería su escenario. Dos definiciones llenas de calma en cinco minutos voltearon el marcador. Después, un balón suelto en un córner, un rechace, y el brasileño que se lanza al suelo para empujar su tercer tanto de la noche. Hat-trick en nueve minutos, partido sentenciado y una actuación que encaja con sus 20 goles de la pasada temporada, su primera en el club tras llegar desde Brighton por 60 millones de libras.
Alonso no escatimó elogios a la ambición de su delantero: “Muy hambriento. João está realmente, realmente decidido a hacer una gran temporada. Después de un gran año pasado, cuando marcó muchos goles, quiere seguir marcando más y más”.
Delap, en el foco contrario
Mientras João Pedro se marchaba con el balón del partido, otro nombre quedaba señalado por contraste. Liam Delap, de 23 años y con su futuro ligado a constantes rumores de salida, volvió a vivir una noche frustrante. Tuvo dos ocasiones claras, se movió, lo intentó, pero el gol se le negó otra vez.
Alonso, al menos de puertas afuera, se mostró satisfecho con su actitud desde el regreso de las vacaciones: “Le veo de buen humor, con buen deseo de conseguir la forma física adecuada, el fútbol adecuado, sentirse bien y lo está haciendo muy bien”. El rendimiento, sin embargo, sigue lejos de la contundencia que exige la competencia en la delantera del Chelsea.
Juventud, errores y una idea
Entre tanto, varios jóvenes dejaron destellos. Satpayev, más allá del gol, mostró desparpajo. Emenalo sumó metros y presencia ofensiva desde el lateral. Essugo se movió con personalidad en la medular. La materia prima está ahí. El problema es el mismo que Alonso subrayó sin decir nombres: falta encaje, falta equilibrio.
El contexto de mercado lo explica. El interés por perfiles como Welbeck y Henderson encaja en un cambio de rumbo: menos apuesta exclusiva por talento joven atado a contratos larguísimos, más peso para futbolistas con oficio, con Premier en las piernas, capaces de sostener partidos como el de Sydney cuando el ritmo se dispara y los errores se multiplican.
El Chelsea terminó arrollando a un rival que acabó último en su liga doméstica la pasada temporada, pero necesitó cuatro remontadas parciales y una exhibición individual para imponerse. Entre los diez goles, la noche dejó una conclusión clara: el espectáculo está garantizado; la solidez, todavía no.
Alonso ya ha visto de cerca las virtudes y las grietas de su nuevo equipo. Ahora la cuestión es si la experiencia que busca en el mercado será suficiente para convertir este caos brillante de pretemporada en un bloque fiable cuando llegue la hora de la verdad.






