Webb se planta: el VAR y el gol anulado a West Ham
El debate llevaba días encendido. El gol de Callum Wilson en el minuto 95 ante Arsenal, el rugido contenido del London Stadium, la esperanza de un punto agónico… y el VAR apagándolo todo con un solo trazo. Ahora, Howard Webb ha salido al frente: para él, la decisión fue impecable.
El tanto del delantero de West Ham, que habría supuesto el 1-1 en el tiempo añadido de la derrota por 1-0 ante Arsenal, fue anulado por una falta de Pablo sobre David Raya. Y Webb, al frente de la PGMOL, no dejó lugar a dobles interpretaciones al analizar la jugada en el programa Match Officials Mic'd Up.
“¿Es falta sobre el portero? Categóricamente, sí”, sentenció. Recordó, además, que el criterio estaba marcado desde hace meses: “Hemos dicho toda la temporada, también en las charlas de pretemporada con los jugadores, que si un portero es impedido por un rival que le agarra o sujeta los brazos y por ello no puede hacer su trabajo, será sancionado”.
El audio del VAR, al desnudo
La publicación del audio entre el árbitro Chris Kavanagh y el VAR Darren England abrió una ventana poco habitual al proceso. Sobre el césped, la primera decisión fue conceder el gol. Desde la sala de vídeo, la alarma saltó casi de inmediato.
En la transcripción, England describe con precisión el punto de ruptura de la jugada: “Su mano está sujetando su brazo hacia abajo. Eso tiene impacto, para mí. El brazo izquierdo está sujetando, cruza el cuerpo. Está por encima de la cabeza y está sujetando el brazo izquierdo de Raya. Eso impide su capacidad de llegar bien al balón”.
Ese matiz, ese agarre sobre el guardameta en el corazón del área pequeña, cambió el desenlace del partido y, quizá, algo más: el estado de ánimo de dos clubes que viven realidades opuestas.
Arteta aplaude la “valentía”; Nuno estalla por la “falta de consistencia”
En un lado, Mikel Arteta. Arsenal mira a todos desde arriba: líder con 79 puntos tras 36 jornadas, con la sensación de estar empujando al máximo en una carrera de fondo que no admite tropiezos. El técnico español elogió al VAR por mostrar “mucha valentía” al ir contra la decisión inicial de campo en un momento tan caliente.
En el otro, Nuno Espírito Santo. West Ham se hunde en la tabla, 18.º con 36 puntos, metido de lleno en la zona de descenso. Cada acción dudosa pesa el doble cuando el abismo está tan cerca. El entrenador portugués cargó contra lo que considera una “falta de consistencia” en este tipo de contactos dentro del área.
Webb, consciente de esa tensión creciente, reconoció el escenario complejo al que se enfrentan los colegiados: “Esta temporada ha sido un poco más única que las anteriores por el número de contactos en el área, y eso crea un desafío para los árbitros”. Más cuerpos, más bloqueos, más agarrones. Más polémica.
El próximo frente: el cuerpo a cuerpo en las áreas
La jugada de Raya y Pablo no es un caso aislado; es síntoma de una tendencia. Los entrenadores de jugadas a balón parado exprimen cada centímetro, cada bloqueo, cada pantalla. Los atacantes buscan ventaja. Los defensas responden con el mismo nivel de agresividad. En medio, los árbitros, obligados a trazar una línea cada vez más fina.
Webb adelantó que al final de la temporada se abrirá un debate interno para abordar cómo se va a controlar el “exceso de agarrones” en las áreas. La PGMOL sabe que necesita fronteras más nítidas, pautas que reduzcan la sensación de arbitrariedad que hoy alimenta la frustración de técnicos y aficionados.
Mientras tanto, el campeonato sigue en ebullición. Arsenal manda con 79 puntos, pero siente el aliento de Manchester City, que suma 74 y aún tiene un partido pendiente. Cada córner, cada falta lateral, cada roce sobre un portero puede terminar pesando en la lucha por el título… o en la batalla por la salvación.
En un curso donde un simple agarre de brazo puede decidir un partido, la pregunta ya no es solo quién juega mejor, sino quién se adapta antes a un fútbol donde el área se ha convertido en un campo minado.






