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Wayne Rooney critica el show musical de la final del Mundial

La primera gran apuesta de FIFA por un espectáculo de medio tiempo al estilo Super Bowl en una final de Copa del Mundo ha recibido un golpe directo… y vino de uno de los nombres más pesados del fútbol inglés. Wayne Rooney no se mordió la lengua al juzgar el show del descanso del España–Argentina en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.

El organismo había alargado el descanso de los habituales 15 minutos hasta más de 27 para encajar un despliegue de 11 minutos con estrellas de primer nivel: Madonna, Shakira, Justin Bieber, Burna Boy, BTS, personajes de The Muppets y Sesame Street, todo ello bajo la batuta creativa de Chris Martin, líder de Coldplay. Un despliegue global. Un guiño claro al modelo estadounidense. Un riesgo enorme… que para Rooney no valió la pena.

“Lo mejor fue cuando terminó”

El exdelantero de la selección inglesa, de 40 años, trabajaba como analista para la BBC junto a Joe Hart y Micah Richards. Tras el show, la presentadora Gabby Logan pidió a cada uno sus momentos favoritos del espectáculo. Rooney no dio rodeos:

“Seré sincero, lo mío fue cuando terminó”, lanzó, seco. “Me gustan muchos de esos artistas, pero pensé que fue una mierda. No me encendió y yo solo quería que volviera el fútbol. Me gusta Burna Boy, me gusta Bieber, me gusta Shakira, pero eso fue demasiado plano”.

La frase cayó con el peso de un cabezazo suyo en un área pequeña. Micah Richards, más indulgente con el montaje, eligió las actuaciones de Shakira y del nigeriano Burna Boy como lo mejor de la noche y respondió con una sonrisa, llamando “miserable” a su excompañero por semejante veredicto.

La escena, emitida justo después de un anuncio corporativo de la propia cadena, dejó a Logan un remate perfecto: “Os diré otra cosa que tenéis en la BBC: críticas honestas”.

Un descanso de Mundial convertido en show global

El plan lo había anunciado Gianni Infantino meses atrás. FIFA quería un salto de escala en la puesta en escena de su partido estrella, y eligió la final de Nueva Jersey para probarlo. Chris Martin se encargó de la curaduría del espectáculo, que reunió a iconos del pop y cameos futboleros de época.

Madonna apareció sobre el césped del MetLife Stadium escoltada en coche por dos leyendas de Brasil: Ronaldo y Ronaldinho. El fenómeno de los 90 y el genio del regate convertidos en teloneros de lujo. Sobre el escenario también se vio a la boy band surcoreana BTS, mientras personajes de The Muppets y Sesame Street aportaban el toque familiar y televisivo que tanto gusta al público estadounidense.

La apuesta no se limitó al descanso. Antes del partido, la ceremonia de clausura del torneo ya había convertido el estadio en una alfombra roja: Tom Cruise, Robbie Williams y Jennifer Hudson formaron parte del cierre previo al pitido inicial. Nicole Scherzinger, la italiana Laura Pausini, el streamer IShowSpeed, Post Malone y el rapero Swae Lee también actuaron antes del comienzo de la final.

El fútbol rodeado de estrellas de cine, pop global y cultura de internet. Un Mundial abrazando el espectáculo total.

Un guiño al modelo Super Bowl… con división de opiniones

La inspiración era evidente. En Estados Unidos, el show del descanso del Super Bowl se ha convertido en un evento casi tan comentado como el propio partido. FIFA quiso replicar esa fórmula en su producto más preciado. Para lograrlo, sacrificó el ritmo tradicional del fútbol: el descanso se estiró hasta superar los 27 minutos.

En la grada, el montaje buscó impactar: luces, coreografías, iconos reconocibles para varias generaciones. En la pantalla, no todos lo vivieron igual.

En ITV, otro viejo guerrero del fútbol inglés, Roy Keane, ofreció una visión menos incendiaria que la de Rooney, pero tampoco entusiasta: “Fue un poco anticlimático, pero creo que la gente en el estadio probablemente lo disfrutó más que nosotros. Pero siempre es agradable ver a Shakira”.

Dos excapitanes, dos estilos, una misma sensación de fondo: el show no alcanzó la altura del partido que lo rodeaba.

Un espectáculo con causa… y un debate abierto

El espectáculo no solo buscaba entretenimiento. Se presentó como apoyo al FIFA Global Citizen Education Fund, una iniciativa que aspira a recaudar 100 millones de dólares para ampliar el acceso a la educación y al fútbol entre niños de todo el mundo.

El mensaje social estaba ahí. La maquinaria mediática también. La pregunta, sin embargo, se coló en las cabinas de comentaristas y en las redes: ¿hasta qué punto merece la pena alterar el corazón del juego para vestirlo de gala televisiva?

Rooney ya ha dejado clara su postura. Prefiere el balón rodando a cualquier desfile de estrellas. Y después de este ensayo de FIFA, la batalla entre el fútbol puro y el espectáculo de medio tiempo promete no quedarse en un solo capítulo.