ligahoy full logo

Vinicius regresa al trabajo con Mourinho mientras Arsenal presiona

El ruido no se detiene en Londres, pero Vinicius ya corre en Madrid. Entre rumores de un traspaso histórico al norte de la capital inglesa, el brasileño de 26 años reapareció en Valdebebas, se sometió a las pruebas médicas y pisó el césped de entrenamiento como uno más. De puertas afuera, un gesto de normalidad; de puertas adentro, un mensaje: sigue siendo jugador del Real Madrid.

Su primera aparición pública de la pretemporada no fue para apagar el fuego del mercado, sino para hablar de fútbol. Y, sobre todo, de una figura: José Mourinho. El nuevo técnico ya se ha sentado con el extremo para trazar el plan de la temporada 2026-27.

“Muy bien, conociendo al nuevo entrenador, a los nuevos jugadores y trabajando muy duro en los entrenamientos”, explicó Vinicius en los micrófonos de Real Madrid TV. “Quiere que siga siendo como siempre he sido: feliz, positivo y jugando mi propio estilo de fútbol”.

Directo, sin rodeos. Mourinho quiere al mismo jugador que ha incendiado bandas y defensas en Europa.

El regreso, sin embargo, no está siendo un paseo. Vinicius llega de un Mundial en Norteamérica y reconoce que el cuerpo lo nota. Las primeras sesiones en Valdebebas han ido al límite.

“Creo que el objetivo es ponernos a tono para que tengamos menos lesiones durante la temporada y poder contar con todos durante la campaña. Llevamos dos días. Ayer fueron dos sesiones, hoy solo una. Así va”, detalló.

La hoja de ruta es clara: carga ahora para sostener el año.

El brasileño desgranó incluso el trabajo del día: “Hoy hicimos algo de gimnasio, al final fueron ejercicios cortos para ganar fuerza en las piernas y creo que fue una sesión muy buena. Terminamos todos muertos, pero ahora toca descansar para mañana. Así es la pretemporada: tenemos que estar listos”. No hay glamour ahí, solo sudor, fatiga y la promesa de otra paliza física al amanecer.

Mientras tanto, el otro partido se juega en los despachos.

El contrato de Vinicius sigue sin firmarse y el reloj corre. Su vínculo actual con el Real Madrid termina el próximo año y, según las informaciones, el club ya ha puesto sobre la mesa una última propuesta de renovación, con ultimátum incluido. O la acepta, o la entidad está dispuesta a escuchar ofertas este mismo verano.

Ahí entra Arsenal, que huele la oportunidad. El campeón de la Premier League ha activado todas sus alarmas. Su entrenador se ha implicado personalmente en la operación para convencer al brasileño de que lidere el siguiente ciclo en el Emirates. No es un cortejo discreto: los informes apuntan a que el club londinense está preparado para dinamitar su escala salarial y convertir a Vinicius en el jugador mejor pagado de la historia de la liga inglesa.

La presión aumentó cuando el representante del futbolista publicó en redes sociales imágenes desde Londres. Una simple localización, pero suficiente para encender otra vez el debate: ¿negociaciones avanzadas o simple visita de trabajo?

En el Bernabéu, la cúpula se asoma a una encrucijada delicada. Quedan semanas para que se cierre el mercado y la ecuación es incómoda: o consiguen que su estrella firme la ampliación en los términos propuestos, o se exponen a vender ahora por una cantidad inferior a su valor real… o a perderlo gratis en junio de 2027. Ningún escenario es sencillo. Menos aún con Arsenal dispuesto a tensar la cuerda económica.

La llegada de Mourinho añade un matiz decisivo. El portugués quiere construir su proyecto alrededor de figuras reconocibles, futbolistas que marquen diferencias y también vestuario. Vinicius encaja en ese molde. Es bandera, es gol, es marketing. Pero el dinero de la Premier League no entiende de sentimentalismos.

Por ahora, el brasileño entrena, sonríe ante las cámaras del club y habla de piernas cargadas y dobles sesiones. Profesional hasta el último detalle. Sin una sola palabra que cierre la puerta a Londres, sin un gesto que la abra del todo.

Y mientras la firma no aparezca en el nuevo contrato, Arsenal seguirá al acecho, esperando el mínimo resquicio para lanzarse. Las próximas semanas dirán si Vinicius se convierte en el rostro de una nueva era en el Emirates o en el líder de la revolución que Mourinho quiere desatar en Madrid. No habrá término medio.