Valentijn Driessen critica el caos en Cambuur: "Son criminales"
La noche en el estadio de SC Cambuur dejó algo más que humo y estruendo. Dejó heridos, indignación y un viejo debate reabierto con furia: ¿deben seguir existiendo aficionados visitantes en el fútbol neerlandés?
A los 12 minutos de partido en Leeuwarden, el árbitro se vio obligado a detener el encuentro. Desde el fondo sur, donde se concentraban los seguidores de Feyenoord, comenzó un lanzamiento masivo de fuegos artificiales. No fue un simple espectáculo pirotécnico: según informó Cambuur, los artefactos no solo explotaron en la grada visitante, también fueron dirigidos hacia el césped y hacia otras zonas del estadio.
El parte posterior del club heló el ambiente. En un comunicado oficial, Cambuur confirmó que cinco aficionados resultaron heridos y “no se encuentran bien”. Sufren, sobre todo, quemaduras, daños auditivos y lesiones oculares. El club subrayó que toda la atención está volcada en ellos y expresó su enorme solidaridad con los afectados.
“Si de esto sacas placer, no estás bien de la cabeza”
Para Valentijn Driessen, jefe de fútbol de De Telegraaf, lo ocurrido no admite matices. El periodista cargó con dureza contra los responsables del lanzamiento de fuegos artificiales.
“Son simplemente criminales, por supuesto. Fue una acción organizada”, afirmó. Driessen explicó que había hablado con una persona cercana al grupo implicado y que la motivación era, supuestamente, “por diversión”. La frase le bastó para ir al choque: “Si de esto sacas tu placer, no estás bien de la cabeza”.
El episodio, con imágenes de pánico y confusión en la grada, reavivó la frustración del analista, que lleva tiempo reclamando medidas drásticas.
Driessen pide el fin de los aficionados visitantes
El periodista fue un paso más allá y volvió a poner sobre la mesa su propuesta más radical: eliminar por completo a las hinchadas visitantes en los estadios neerlandeses.
“Lo defiendo cada vez: basta con los aficionados visitantes. Así te quitas de encima un montón de problemas”, sentenció. Y puso un ejemplo que, para él, refuerza su argumento: “Feyenoord – Ajax se juega un sábado por la noche. Y es posible, porque no hay aficionados del Ajax. Maravilloso, ¿no?”.
Su mensaje apunta directamente a la KNVB, a la que exige una respuesta contundente tras lo ocurrido en Leeuwarden. Para Driessen, la paciencia institucional con este tipo de incidentes se ha agotado.
¿Cómo entró tanta pirotecnia en el estadio?
Otro punto que deja perplejo al periodista es la logística del caos. ¿Cómo logró la afición de Feyenoord introducir tal cantidad de fuegos artificiales y bengalas en el estadio de Cambuur?
Driessen se detuvo en ese detalle: los controles fallaron. Y el fallo, a su juicio, fue grave. También entendió, aunque con reservas, la decisión de no desalojar por completo la zona visitante en pleno incidente. “Si vacías la grada, puedes traerte encima todo tipo de desgracias. El alcalde, naturalmente, habrá tenido eso en cuenta. Porque habría sido muy normal desalojar esa sección”, apuntó.
La sensación es clara: el sistema de seguridad hizo aguas y el margen de riesgo fue enorme.
Feyenoord, bajo presión para identificar a los culpables
Ahora, la mirada se dirige a Feyenoord. Driessen considera que el club de Róterdam tiene la obligación de depurar responsabilidades internas y de identificar a quienes provocaron las escenas más duras del fin de semana futbolístico en Países Bajos.
“Feyenoord tiene que mirar muy bien quién estuvo allí. Normalmente eso no es un problema, porque tienes poseedores de una gold club card o algo así”, explicó. Pero esta vez, según su visión, el escenario fue distinto: “Ese fondo visitante estaba absolutamente a rebosar. Así que creo que muchos se colaron. Esos fueron los alborotadores responsables de esas escenas horribles”.
La investigación interna y las posibles sanciones marcarán los próximos días. Entre la exigencia de mano dura, el debate sobre la presencia de aficionados visitantes y la presión sobre clubes y autoridades, la pregunta ya no es qué pasó en Leeuwarden, sino hasta dónde está dispuesto el fútbol neerlandés a llegar para que no vuelva a repetirse.






