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USMNT enfrenta a Australia: confianza alta y dudas sobre Pulisic

La goleada a Paraguay dejó una sensación clara dentro y fuera del vestuario: esta selección de Estados Unidos está para mandar. Pero el siguiente paso, ante una Australia rocosa y con colmillo, llega envuelto en matices. Entre la fe en el colectivo, la preocupación por Christian Pulisic y el ruido previo al partido, el duelo se ha convertido en algo más que un simple trámite de fase de grupos.

Favoritos… pero sin margen para la arrogancia

Tom Hindle lo ve cristalino: todo lo que no sea una victoria de la USMNT sería una sorpresa mayúscula. El recuerdo de la exhibición ante Paraguay pesa. Si el equipo repite ese nivel de intensidad, circulación y pegada, el encuentro debería resolverse sin excesivos sobresaltos. El ambiente se ha caldeado con la previa, con declaraciones cruzadas que han dado algo de picante, pero sobre el papel el conjunto estadounidense parece tener demasiado para los Socceroos.

Ryan Tolmich, sin embargo, dibuja un escenario menos cómodo. Apunta a un partido físico, cerrado, de esos que se resuelven por detalles y por la capacidad de los grandes nombres de inclinar la balanza. Australia tiene los suyos, con Nestory Irankunda como estandarte tras su irrupción ante Turquía. La diferencia, según Tolmich, es que Estados Unidos tiene más “gamechangers” y, sobre todo, una lección reciente: la advertencia que dejó la soberbia turca. Esa experiencia debería servir para que el equipo no se confíe ni un segundo.

Alex Labidou coincide en el signo del encuentro: victoria estadounidense, pero al límite. Para él, el guion perfecto pasa por un desenlace tardío, con un gol de Gio Reyna que alimente su particular arco de redención. Una resolución dramática para un equipo que, por talento, quizá no debería sufrir tanto, pero que todavía está aprendiendo a dominar los partidos grandes con naturalidad.

El dilema Pulisic: arriesgar hoy o pensar en mañana

La gran nube sobre la preparación del choque se llama Christian Pulisic. O, más bien, su posible ausencia. Hindle no se anda con rodeos: perder a tu mejor futbolista nunca es una buena noticia. La USMNT presume de profundidad en la posición de delantero centro, pero ahí se acaba el lujo. Pulisic es el eje de casi todo lo que hace el equipo en ataque. Sin él, la selección no se parece a sí misma.

La decisión recae sobre Mauricio Pochettino, y no es sencilla. ¿Forzar a su estrella, intentar sentenciar el grupo y darle descanso en el último partido? ¿O extremar la prudencia y dejarle en el banquillo, incluso si eso complica el camino inmediato? Hindle se inclina por hacerle jugar y luego “envolverlo en algodón” durante dos semanas. Pero el técnico es quien debe medir el riesgo.

Tolmich se declara “bastante preocupado”. No tanto por el rival, sino por el tipo de partido que se espera: Australia se cerrará, y en ese contexto hay pocos jugadores en el plantel capaces de desbordar en el uno contra uno como Pulisic. Lo demostró en el primer gol ante Paraguay, generando la chispa que desbloquea defensas. El propio Sergiño Dest lo reconoció hace unos días: preguntado por quién es el mejor del equipo en el regate individual, “después de él”, respondió sin dudar: Pulisic. Si el ’10’ no está, alguien tendrá que asumir ese rol incómodo de incomodar constantemente a la zaga rival.

Labidou mira un poco más allá. Cree que Estados Unidos debería ser capaz de superar a Australia incluso sin su gran figura, pero le inquieta el impacto a largo plazo. La sensación es que la USMNT está al borde de algo especial en este torneo, y para dar ese salto definitivo necesita a su mejor jugador en plenitud. Cualquier paso en falso con su gestión puede condicionar el techo del equipo.

Australia, menos glamour, mucho peligro

No es la generación australiana más vistosa a ojos europeos. Hindle lo subraya: no abundan los nombres que brillan en la Premier League, lo que alimenta cierto desdén desde el Viejo Continente. Un error de perspectiva. No tener cartel en Europa no significa ser inofensivo.

Nestory Irankunda es el ejemplo perfecto. Un extremo eléctrico, un incordio permanente por el costado izquierdo, que obligará a Sergiño Dest a un partido de máxima concentración. Tolmich va más allá y le señala como el gran peligro. La defensa de la USMNT ha mostrado grietas en los últimos meses, y hay algo que no puede esconder: sufre ante la velocidad pura.

El escenario es claro: si Irankunda entra en carrera contra Tim Ream, el desenlace parece escrito. Ream no vive de su punta de velocidad, y Chris Richards llega de una lesión de tobillo. Con unos laterales acostumbrados a proyectarse al ataque, los espacios a la espalda serán inevitables. Ahí es donde el joven australiano puede convertir un partido controlado en un incendio en cuestión de segundos.

Labidou, alineado con la preocupación por Irankunda, decide fijarse en otra pieza clave: Mathew Ryan. El veterano guardameta, con experiencia sobrada en Europa, ha mostrado confianza durante toda la semana en las opciones de Australia. Ante Paraguay, Matt Freese apenas fue exigido. Si el duelo se convierte en una batalla mínima, donde una sola parada cambie la historia, la jerarquía de Ryan bajo palos puede marcar la diferencia.

Los hombres llamados a decidir

En un partido que se intuye cerrado, los focos apuntan a los futbolistas capaces de romper el guion. Para Hindle, la respuesta es casi coral: “todos ellos”. Australia no es un muro impenetrable, pero todo indica que se resguardará con una línea de cinco atrás y mucho sacrificio. Eso obliga a que los talentos ofensivos de Estados Unidos marquen la diferencia en los metros finales.

Pulisic, si juega, es una elección obvia. Pero Hindle pone el acento en Malik Tillman. Su trabajo sin balón ante Paraguay fue sobresaliente, con un despliegue táctico que sostuvo al equipo. Le faltó, eso sí, algo más de veneno cuando tuvo la pelota. Un gol o una asistencia en un partido así podrían disparar su confianza y añadir una pieza más fiable al arsenal creativo de Pochettino.

Tolmich se decanta por Folarin Balogun. Ante Paraguay, el choque se abrió y el delantero encontró espacios. Frente a Australia, todo apunta a lo contrario. Balogun deberá adaptarse a un contexto de menos metros, más choques y menos tiempo para decidir. Si Pulisic no llega, el peso ofensivo recaerá en gran parte sobre sus hombros: marcar, fijar centrales, asociarse, arrastrar marcas. Su capacidad para asumir ese liderazgo en la frontal puede resultar determinante.

Labidou vuelve a Tillman. Le intriga especialmente el rol que Pochettino le ha otorgado. De mediapunta clásico, de “10” de toda la vida, a interior “8” con llegada. Esa reconversión puede ser una de las claves tácticas del torneo para la USMNT. Si el centrocampista del Leverkusen mantiene su nivel reciente y añade producción ofensiva, Estados Unidos debería tener el control suficiente para cerrar el grupo sin sobresaltos.

Qué pasa si la USMNT tropieza

La gran pregunta late en el fondo: ¿qué supondría no ganar a Australia? Hindle lo califica como un golpe duro, pero no definitivo. Con tres puntos todavía se puede soñar con superar la fase de grupos. Aun así, insiste en algo que cualquier técnico suscribiría: el impulso anímico importa. Llegar al último partido necesitado, y quizá obligado a ganar, no es el escenario ideal. Lo mejor, sentencia, es “resolverlo pronto”.

Tolmich es menos indulgente. Para él, un mal resultado complicaría mucho la pelea por el primer puesto del grupo y abriría la puerta a un cruce temible: Argentina más adelante. Este partido, sostiene, no es solo un trámite estadístico; es la piedra angular sobre la que se construye el resto del torneo.

Labidou introduce un matiz histórico. No sería un desastre absoluto, pero sí una repetición de un patrón que persigue al fútbol estadounidense desde hace dos décadas: cada vez que parece listo para dar el salto definitivo, aparece un tropiezo, una actuación por debajo de lo esperado, que frena la narrativa. U.S. Soccer necesita que la USMNT gane el grupo para justificar la apuesta por Pochettino y demostrar que el proyecto avanza de verdad.

El mensaje, al final, converge: el talento está, el favoritismo también. Ahora falta lo que siempre separa a los buenos equipos de los grandes. Hacerlo cuando todo el mundo espera que lo hagas. Ganar cuando ya no basta con prometer que algún día vas a ganar.