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Uefa exige revisión fundamental de la FIFA tras crisis con Infantino

La tregua ha durado una noche. La retirada apresurada del polémico plan de Gianni Infantino para vender participaciones comerciales del Mundial y otras competiciones no ha calmado a Uefa. Al contrario: la ha envalentonado.

En un comunicado inusualmente duro, la cúpula del organismo europeo ha señalado directamente al presidente de la Fifa y a su forma de mandar, denunciando “planes secretos”, “acuerdos de despacho” y “individuos sin rostro”. El mensaje es claro: el modelo de liderazgo de Infantino ya no es aceptable y la gobernanza de la Fifa debe someterse a una revisión “exhaustiva y fundamental”.

Un presidente acorralado

Uefa no pide abiertamente la dimisión de Infantino, pero su posición queda nítida: considera que el suizo no debería salir vivo de una crisis que, a su juicio, ha provocado él mismo. Y no está sola. Grandes federaciones de todo el mundo comparten esa lectura y han empezado a moverse.

Altos cargos europeos ya trabajan en la búsqueda de un candidato que se enfrente a Infantino en las elecciones presidenciales de la Fifa del próximo año. Las conversaciones se acelerarán en los próximos días. El tablero que hace apenas unas semanas parecía cerrado se ha abierto de golpe.

Hasta ahora, Infantino caminaba hacia una reelección plácida en el Congreso de la Fifa previsto en marzo en Rabat. Se daba por hecho que lograría un tercer mandato completo sin oposición. Tiene más de 200 cartas de apoyo de asociaciones miembro respaldando su candidatura. Pero esos apoyos pueden retirarse, y el plazo para que aparezcan rivales no se cierra hasta el 18 de noviembre. El escenario ya no es el mismo.

Ceferin toma la iniciativa

El comunicado, respaldado por el presidente Aleksander Ceferin, subraya que Uefa no se va a detener tras la marcha atrás de la Fifa. El esloveno, que la semana pasada logró alinear a las 55 federaciones europeas detrás de la amenaza de boicot al Mundial, quiere aprovechar el impulso.

“No podemos seguir así, con planes secretos a toda velocidad, cocinados por individuos sin rostro y de dudoso beneficio para el juego”, señala el texto. “Debemos identificar a los responsables y hacer que rindan cuentas”.

Uefa anuncia que, en los próximos días y semanas, trabajará con sus asociaciones y “en estrecha cooperación con otras confederaciones” para entender cómo se ha llegado a este punto y diseñar un plan que impida que se repita. La revisión, insiste, debe ser “exhaustiva y fundamental”. Nada, recalca, debe descartarse. Para el organismo europeo, la actual dirección de la Fifa “no solo ha perdido la confianza de Uefa, sino también la de muchos otros miembros de la familia del fútbol”.

Las promesas incumplidas de 2016

El ataque va directo a la credibilidad de Infantino. Uefa recupera sus propias palabras de la campaña electoral de 2016 para ponerlas frente al espejo.

Cuando pidió el voto a las asociaciones, recordó el comunicado, Infantino proclamó: “Por supuesto que tenemos que ser transparentes. Lo he sido en los últimos 15 años de mi vida en Uefa. Tendréis que participar cada día en la vida de la Fifa”. Y añadió entonces: “El dinero de la Fifa es vuestro dinero. No es el dinero del presidente de la Fifa. Es vuestro dinero. Vosotros sois las asociaciones nacionales, y el dinero de la Fifa debe servir para el desarrollo del fútbol y no para otra cosa”.

Según Uefa, ha fallado en ambos compromisos. El organismo califica el proyecto que Infantino intentó impulsar —un acuerdo “cocinado en la trastienda”, opaco y acelerado— como lo contrario a la transparencia prometida. Y recuerda que, con unas reservas superiores a los 5.000 millones de dólares, la Fifa tampoco ha utilizado ese dinero como aseguró: para el beneficio directo del juego y de sus asociaciones.

El dinero, en el centro de la batalla

La disputa no es solo política. Es económica. Y ahí entra en juego el programa Fifa Forward, el sistema de distribución con el que la Fifa reparte la misma cantidad de fondos a cada una de sus 211 asociaciones en ciclos de cuatro años.

Infantino defendía que la venta del 20% de una nueva empresa comercial, Fifa Forward Enterprise, a inversores privados permitiría aumentar los pagos del programa desde los 8 millones actuales por ciclo a 20 millones, además de ofrecer un bono único de 20 millones a las asociaciones que se sumaran al esquema.

Ese modelo ha sido duramente criticado como una herramienta de clientelismo: millones distribuidos a pequeñas federaciones a cambio de lealtad política. El bono de 20 millones, condicionado a adherirse antes del 19 de septiembre, encendió aún más las alarmas.

Uefa, en su comunicado, reclama una reforma inmediata de ese sistema. Anuncia que empezará a trabajar “de forma inmediata” con socios y actores de todo el mundo para proponer una nueva fórmula de reparto, pero dentro del marco ya existente de Fifa Forward. Su tesis es simple: hay suficiente dinero acumulado en las cuentas de la Fifa como para impulsar el fútbol de base y el desarrollo en cada uno de los 211 países, sin necesidad de “vender la vajilla de plata de la familia”.

Sucesión en el aire

Mientras se reabre el debate sobre el modelo económico, el juego de nombres para una posible alternativa a Infantino empieza a asomar, aunque sin certezas.

El presidente de Paris Saint-Germain, Nasser Al-Khelaifi, es el favorito de muchos en Europa. Su figura, su red de poder y su influencia como presidente del influyente lobby European Football Clubs lo colocan en primera línea. Pero, por ahora, se muestra reacio a dar el paso.

En el horizonte aparecen otros dos perfiles: Victor Montagliani, canadiense y presidente de la Concacaf, y Salman al-Khalifa, máximo responsable de la Asian Football Confederation. Este último ya se midió a Infantino en las elecciones de 2016 y perdió por un margen estrecho. Ninguno ha movido ficha públicamente, pero el contexto cambia cada hora.

Una victoria… y el inicio de otra guerra

Para Uefa, la retirada del proyecto de venta de participaciones supone “una victoria para todo el juego”. La organización, sin embargo, se niega a celebrarla como punto final.

“El proyecto ha caído. La tarea de reconstruir la confianza en la Fifa no ha hecho más que empezar”, concluye el comunicado.

La pregunta ya no es solo quién manejará el dinero del fútbol mundial, sino quién se atreverá a desafiar a un presidente que, por primera vez desde que llegó al poder, siente que el suelo bajo sus pies empieza a resquebrajarse.