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La transformación de Jürgen Brenet: del banquillo a líder de Curazao

Curazao sigue siendo, sobre el papel, parte del Reino de los Países Bajos. En la práctica, hace tiempo que encontró su propia voz. También en el fútbol. Desde hace años, miles de curazoleños se han instalado en los Países Bajos y sus descendientes sostienen hoy la selección que la FIFA reconoce desde 2010. De los 26 jugadores que disputan este Mundial, solo uno nació en la isla. Y ni siquiera es el más mediático de la historia reciente: ese título, al menos estos días, le pertenece a Jürgen Brenet.

Tahith Chong, el único nacido en Willemstad, dio el salto al profesionalismo en el Manchester United, llegó a disputar 16 partidos oficiales y pasó sin demasiado brillo por el Werder Bremen antes de recalar en el Sheffield United. Es uno de los seis hombres de esta Curazao con pasado en el fútbol alemán. Le acompañan Gervane Kastaneer (ex 1. FC Kaiserslautern), Riechedly Bazoer (VfL Wolfsburg), Roshon van Eijma (Preußen Münster), Jürgen Locadia y Brenet, ambos con historia en el TSG Hoffenheim.

El fichaje que sedujo a Nagelsmann

En 2018, el TSG Hoffenheim pagó 3,5 millones de euros al PSV Eindhoven por un lateral derecho de proyección, tres veces campeón de la Eredivisie y con dos internacionalidades absolutas con Países Bajos. Jürgen Brenet llegaba avalado, entre otros, por el entonces joven técnico del club, Julian Nagelsmann, hoy seleccionador de Alemania.

El plan parecía perfecto. La realidad fue todo lo contrario.

Brenet arrancó su etapa en la Bundesliga en el banquillo. Sin minutos, sin ritmo, sin paciencia. La primera gran oportunidad se presentaba en el estreno del club en la Champions League, ante el Shakhtar Donetsk. Y ahí se quebró la relación. El defensa se saltó una sesión de vídeo previa al partido. Nagelsmann reaccionó con contundencia: lo dejó fuera de la convocatoria para el debut europeo del TSG.

El entrenador lo readmitió más tarde, pero la confianza ya estaba rota. Brenet solo apareció de manera esporádica el resto de la temporada. Con la marcha de Nagelsmann, el panorama empeoró.

Caída libre en Hoffenheim

Alfred Schreuder, hoy asistente del propio Nagelsmann en la DFB, ni siquiera contó con él. Cero protagonismo. Después llegó Sebastian Hoeneß, que dio el siguiente paso en la degradación del lateral: lo mandó al equipo reserva, en la Regionalliga Südwest, la cuarta categoría del fútbol alemán.

La etiqueta de “fichaje fallido” ya pesaba sobre Brenet. Y los problemas fuera del campo terminaron de hundir su cotización. Reiterados episodios de indisciplina, retrasos crónicos, mala fama en el vestuario. Hoffenheim intentó encontrarle salida sin éxito, hasta que en 2022 logró liberarse de su contrato y el jugador firmó gratis por el Twente Enschede.

Sobre el césped, renació. Volvió a mostrar potencia, recorrido, llegada. Parecía haber aprendido la lección. Pero lejos de la línea de banda, se disparó en el pie.

Tribunales, condenas y un contrato roto

En enero de 2023, Brenet fue cazado conduciendo sin carnet dos veces en apenas dos semanas. Ya había perdido la licencia en 2020 por un delito de conducción bajo los efectos del alcohol. Su historial no se detenía ahí: en 2021 había recibido una condena suspendida, con multa y servicios comunitarios, por violencia doméstica.

El juez que presidió el caso por conducción sin licencia no se mordió la lengua: “No muestra respeto por la autoridad. Es como si siguiera jugando después de recibir una tarjeta roja”, le reprochó antes de imponerle una pena de un mes de prisión en 2024. La condena acabó transformándose en trabajos comunitarios en la apelación, pero el Twente no esperó al desenlace judicial. Rescindió su contrato.

La carrera de Brenet entró en modo supervivencia. Se marchó a Qatar, al Al-Rayyan, donde apenas disputó seis partidos en la temporada 2024/25. Después recaló en el Livingston FC, en Escocia, el pasado otoño, y más tarde en el Kayserispor turco para la segunda mitad del curso. Un futbolista en tránsito permanente, con demasiadas maletas y muy pocas raíces.

De Oranje a Curazao

En paralelo, se abría otra puerta. Pese a haber jugado con todas las categorías inferiores de Países Bajos y haber debutado con la absoluta en la fase de clasificación para el Mundial de 2016, Brenet obtuvo el visto bueno de la FIFA para cambiar de selección y defender la camiseta del país de sus padres.

Curazao aprovechó la oportunidad. Desde su debut en 2024, el lateral suma seis goles en 17 partidos, cifras llamativas para un defensor. En el último amistoso antes del Mundial, frente a Aruba, arrancó como lateral derecho y volvió a marcar. Una versión más madura sobre el campo, más resolutiva en el área rival, con la banda como autopista y la portería contraria como destino.

Ahora, con 32 años, se planta en el mayor escaparate posible. Este domingo, a las 19:00, Curazao debutará en el Mundial frente a Alemania. En el banquillo rival, dos viejos conocidos: Julian Nagelsmann y Alfred Schreuder. Los mismos que un día le cerraron la puerta en Hoffenheim.

El fútbol no suele ofrecer guiones tan circulares. Brenet llega con un pasado lleno de sombras, una trayectoria errática y una selección que quiere hacerse un nombre entre gigantes. Del banquillo de la Champions a la cita mundialista con Curazao. La pregunta ya no es qué fue de aquel fichaje fallido del TSG, sino hasta dónde está dispuesto a llegar ahora que el foco vuelve a apuntarle.