Tottenham y Victor Osimhen: ¿un fichaje arriesgado?
Tottenham Hotspur vuelve a mirar al mercado con ambición de grande. Esta vez, el nombre que agita los despachos del norte de Londres es el de Victor Osimhen, ofrecido a varios clubes de la Premier League y decidido a dar el salto definitivo al fútbol inglés.
La propuesta está sobre la mesa. Otra cosa es que Spurs se atreva a dar el paso.
De Zerbi quiere un ‘9’ dominante
Roberto De Zerbi ha llegado para moldear el equipo a su imagen. Quiere un Tottenham agresivo, vertical, con un delantero centro que viva en el área y castigue cada error rival. En su lista de deseos, un ‘9’ clínico es prioridad absoluta.
Ahí encaja Osimhen. Potente, incansable, con olfato de gol y reputación ya consolidada como uno de los delanteros más temibles de Europa. Su deseo de probarse en la Premier es conocido, y sus representantes han hecho su trabajo: varios clubes ingleses han sido informados de su disponibilidad. Entre ellos, Spurs.
Un delantero de ese nivel cambiaría el techo competitivo del equipo. Un rematador de esa talla puede transformar buenas fases de juego en puntos, y puntos en puestos más altos en la clasificación.
Pero el sueño tiene letra pequeña. Y es pesada.
Solanke, Richarlison y una decisión incómoda
Para que Tottenham pueda lanzarse a por Osimhen, antes debe abrir hueco. No solo en la plantilla, también en la masa salarial. El club tendría que desprenderse de Dominic Solanke o Richarlison.
No es una elección sencilla.
Solanke ha dejado detalles de calidad desde su llegada, pero las lesiones han frenado su impacto. Deja la sensación de que hay más por explotar, aunque su disponibilidad genera dudas a medio plazo.
Richarlison, en cambio, ofrece otra cosa: versatilidad, experiencia en la Premier y capacidad para ocupar varias posiciones en el frente de ataque. No siempre es regular, pero su perfil encaja en distintos planes de partido y mantiene peso en el vestuario.
Mover a uno de los dos no es solo una cuestión deportiva. Afecta a equilibrios internos, jerarquías y armonía en el grupo. Y, por supuesto, entra en juego el cumplimiento de las regulaciones financieras, cada vez más vigiladas en la liga.
Tottenham debe elegir a quién sacrificar para intentar subir un peldaño en su ataque.
El muro del salario
Luego está el dinero. Mucho dinero.
Osimhen cobra actualmente un bruto de 360.000 euros semanales, que se quedan en 288.000 euros netos gracias a un tipo impositivo del 20% para los futbolistas profesionales en Turquía. Es una cifra que ya lo sitúa en la élite económica del fútbol europeo.
En Tottenham, esas cantidades romperían el techo salarial del vestuario de forma contundente. El nigeriano se convertiría, con diferencia, en el jugador mejor pagado del club.
Y aquí llega el gran problema: en Inglaterra, el tipo impositivo para esos ingresos ronda el 45%. Para que Osimhen mantenga un nivel similar de salario neto, Spurs tendría que ofrecerle un bruto sensiblemente superior al que percibe ahora. Es decir, pagar mucho más de lo que ya es una cifra enorme.
Cualquier oferta realista por el delantero no solo implicaría un traspaso potente, sino también un compromiso salarial que condicionaría la estructura económica del club durante años.
Una declaración de intenciones… si se atreven
En los despachos, la ecuación es clara. Fichar a Osimhen sería una declaración de poderío, un mensaje directo al resto de la Premier de que Tottenham quiere pelear más arriba y más pronto que tarde.
Pero para que eso ocurra, antes deben resolverse tres cuestiones: la salida de Solanke o Richarlison, el encaje en las cuentas del club y la voluntad de romper su escala salarial para un solo futbolista.
La ventana de fichajes sigue abierta. La oportunidad también. Ahora falta saber si en el norte de Londres están dispuestos a asumir el riesgo que exige un delantero que vive precisamente de eso: atreverse en el área donde otros dudan.






