Tottenham y la urgencia por Maddison: la chispa creativa que necesitan
James Maddison sabe lo que es mirar el fútbol desde lejos. El excentrocampista del Leicester pasó 375 días fuera de los terrenos de juego tras someterse a una operación por un grave problema de rodilla. Regresó en mayo de 2026 y, aun a medio gas, ayudó a Roberto De Zerbi a mantener el rumbo hacia la salvación en la Premier League.
Ahora el contexto es distinto, pero la urgencia es la misma.
Tottenham invirtió fuerte en el último mercado. Fichajes ambiciosos, chequera abierta y una idea clara: comprar soluciones para huir de los problemas. El resultado, de momento, es incómodo. Cuatro jornadas de liga, cuatro empates sin goles y apenas dos puntos. Nada de pólvora, nada de chispa.
Maddison ha aparecido solo a ratos. Dos salidas desde el banquillo en la Premier y minutos en la derrota en la Carabao Cup en Anfield. Todo con cautela, sin forzar, después de que el mediapunta sufriera un golpe en el hombro. La prudencia tiene sentido tras un año en blanco. Pero hay un punto en el que la necesidad supera al miedo.
Ese punto se acerca.
Un talento distinto en un centro del campo plano
Los nombres impresos en las camisetas ilusionan: Sandro Tonali, Mateus Fernandes. Dos futbolistas con jerarquía, buen pie, capacidad para mandar en la zona ancha. Pero también dos perfiles que se pisan, que se parecen, que no rompen partidos desde la creatividad pura. El motor funciona; falta el chispazo.
Ahí entra Maddison.
Su capacidad para encontrar huecos donde no los hay, para filtrar el pase que nadie ve y para cambiar un partido con un balón parado no tiene réplica en la plantilla. Es el tipo de jugador que desatasca defensas cerradas y que convierte una falta frontal en una ocasión clara. Y De Zerbi, con la presión creciendo en el norte de Londres, ya no puede permitirse guardar ese recurso demasiado tiempo.
Danny Murphy, exjugador del Tottenham, lo tiene clarísimo. En declaraciones a GOAL, dejó poco espacio a la duda sobre el peso de Maddison en este proyecto: lleva años siendo uno de sus grandes admiradores, precisamente porque le gustan los futbolistas que se atreven, que arriesgan, que juegan con cierta arrogancia competitiva. Justo lo que hoy le falta al equipo.
“Tienen a Marmoush y Savio… pero necesitan a alguien que les alimente”
Murphy apunta a un contraste evidente entre lo que Tottenham ha incorporado y lo que realmente le falta. Reconoce que los fichajes ofensivos, como Omar Marmoush y Savio, han dejado destellos en los últimos encuentros. No han marcado, pero se intuye que son refuerzos acertados, con movilidad y descaro.
El problema es sencillo: nadie les da de comer.
Sin un mediapunta que conecte con ellos entre líneas, que les ponga en ventaja, sus carreras se pierden. Y ahí vuelve a aparecer el mismo nombre. Ninguno de los recién llegados, insiste Murphy, ofrece los mismos atributos que Maddison. Sigue siendo una pieza única dentro del vestuario.
La gran incógnita es física. Un año parado, una rodilla operada, un golpe reciente en el hombro. ¿Está para 90 minutos? ¿A qué ritmo puede sostenerse? Solo De Zerbi lo sabe, porque es quien lo ve entrenar cada día. Pero, para Murphy, el contexto del equipo no admite medias tintas: con la sequía de gol actual, él lo pondría sin dudarlo.
El jugador que se atreve a fallar
Hay algo más que números y sistemas. Murphy subraya una cualidad que no abunda: el valor de arriesgar el balón sabiendo que puede llegar el murmullo de la grada, los gestos de frustración, las críticas. Maddison vive cómodo en esa zona gris. Pide la pelota, fuerza pases verticales, intenta el envío difícil.
Mohammed Kudus, otro de los talentos del plantel, también ofrece desequilibrio, pero desde una zona distinta, más abierto, más encarador. Maddison, en cambio, ve el juego de frente, organiza, acelera o frena según le conviene al equipo. Y domina el balón parado: lanza faltas, córners y, además, aporta gol propio.
Por eso Murphy no se esconde: le sorprendería no ver al “10” de inicio muy pronto. Para él, sigue siendo la fuente principal de creatividad del Tottenham. El jugador que cambia el tono de un ataque apagado. El que puede transformar estos empates grises en victorias sufridas, pero vitales.
La pregunta ya no es si Maddison está listo para volver a ser titular. La pregunta es cuánto más puede esperar un Tottenham sin ideas antes de darle de nuevo las llaves del equipo.






