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El Tottenham se hunde en descenso tras derrota ante Aston Villa

El Tottenham se marcha al parón internacional sin conocer la victoria en la Premier League y hundido en la zona de descenso. Cayó 3-2 en el Tottenham Hotspur Stadium ante un Aston Villa que estrenó por fin su casillero de triunfos en la temporada y que salió de Londres con algo más que tres puntos: la sensación de haber dado un giro a su arranque de curso.

El equipo de Roberto De Zerbi, construido a golpe de talonario en verano, volvió a estrellarse. Esta vez ante los goles de Johan Manzambi, Nicolas Jackson y Emi Buendia, que castigaron con dureza a un conjunto local sin colmillo, sin equilibrio y con un estadio que acabó cantando, desde la grada visitante, un mensaje demoledor: “you’re getting sacked in the morning”.

Conor Gallagher y Jan Paul van Hecke maquillaron el marcador en el tramo final, pero sus tantos llegaron cuando el daño ya era irreversible. Demasiado tarde, otra vez.

Dominio inicial… y un golpe en el descuento

El guion arrancó bien para el Tottenham. Muy bien, de hecho. En los primeros 20 minutos, el conjunto de De Zerbi encerró al Villa y obligó a Zion Suzuki a intervenir hasta en cuatro ocasiones. El guardameta respondió a todo: doble parada ante Savio en el minuto 9, mano firme ante un disparo escorado de Archie Gray tras la lesión de Pedro Porro en el 19. Había ritmo, había llegadas. Faltaba lo de siempre: el gol.

La primera mala noticia no fue en el marcador, sino en la enfermería. Porro se marchó cojeando, visiblemente frustrado por lo que parecía un problema muscular en la ingle. Gray entró al campo y se sumó al asedio, pero Suzuki continuó sosteniendo al Villa.

Justo antes del descanso, el partido giró. Micky Van de Ven recibió un fuerte golpe en la cara al despejar una acción a balón parado y tuvo que salir del campo para ser atendido. Con el Tottenham momentáneamente en inferioridad, el Villa olió sangre.

Minuto 45+3. Ataque por la izquierda, defensa local desajustada y Manzambi, con calma de veterano, firmó su primer gol con la camiseta del Aston Villa. Un mazazo psicológico en el momento más cruel.

El gol que no fue y el derrumbe

Tras el descanso, el Tottenham salió con la idea de romper por fin su sequía anotadora en liga, que ya se extendía cuatro jornadas. La grada lo pedía, el equipo lo intentaba. Y el premio pareció llegar a la hora de juego.

Sandro Tonali filtró un pase al espacio para Andy Robertson, centro al área y Mohammed Kudus empujó la pelota a la red. Estallido de alivio en las gradas. Pero duró segundos. El VAR revisó la jugada, detectó fuera de juego previo de Robertson y el tanto fue anulado. El estadio volvió al silencio. La sequía seguía viva.

Ese golpe anímico se notó. El Tottenham perdió claridad, se desordenó. Y el Villa, que hasta entonces había vivido más pendiente de resistir que de proponer, dio el zarpazo.

En el 67, Jackson encaró a Van de Ven, ganó el duelo y soltó un disparo seco al rincón. 0-2. El Tottenham, roto. El Villa, creciendo con cada minuto.

El tercer tanto fue la sentencia y, al mismo tiempo, una obra de arte. Minuto 79, Buendia recibió a unos 25 metros, levantó la cabeza y colocó un disparo precioso, imposible para el portero local. Mientras el balón volaba hacia la escuadra, muchos aficionados del Tottenham ya se levantaban de sus asientos para marcharse. El 0-3 encendió los cánticos visitantes contra el futuro de De Zerbi.

Goles tardíos, alivio mínimo

El único momento de desahogo local llegó en el 86. Un balón suelto en el área permitió a Gallagher empujar desde cerca y, con él, el Tottenham firmó su primer gol de la temporada en Premier League. El estadio reaccionó con una mezcla de aplausos y sarcasmo. Más alivio que alegría.

En el 90+6, Van Hecke cabeceó un centro para poner el 3-2 y dar una última chispa de emoción. Pero el árbitro pitó el final justo después del saque de centro. No hubo épica, solo la sensación de que el Tottenham había despertado cuando ya no quedaba tiempo.

De Zerbi, frustrado y en silencio con el vestuario

El técnico del Tottenham reconoció tras el partido que ni siquiera había hablado con sus jugadores en el vestuario.

“Quizá es mejor así, no hablé con los jugadores hoy porque no quería decir nada”, explicó, dejando claro su nivel de enfado. De Zerbi señaló a la condición física y al rendimiento de varios futbolistas: “Los que van con la selección tienen que jugar, tienen que trabajar, y los otros, como Gallagher, Solanke, Tosin, Senesi, Savio, seguro que tenemos que trabajar más porque la condición física no me gustó en este partido”.

Su análisis fue duro: “Estoy muy decepcionado, muy triste, muy frustrado por la actuación porque no podemos perder este partido de esta manera, absolutamente. No podemos encajar el segundo gol, no podemos perder el equilibrio solo porque en la primera parte vamos perdiendo al inicio de la segunda”.

El italiano reveló que había pedido calma a sus hombres de ataque: “Hablé con los cuatro delanteros para que usaran la cabeza con calma, jugar tranquilos, disfrutar, no tomar riesgos. Cuando encajamos el segundo gol fue increíble”.

Mientras tanto, las estadísticas aprietan: el Tottenham solo ha ganado cinco de sus últimos 36 partidos en el Tottenham Hotspur Stadium. Y ahora, además, mira la tabla desde la zona roja.

Emery y el paso al frente de Suzuki y Jackson

En el otro banquillo, Unai Emery salió reforzado. Su equipo sumó su primera victoria del curso y lo hizo apoyado en dos nombres propios: Zion Suzuki y Nicolas Jackson.

“Están aquí para eso. Su compromiso con nosotros, desafiándose a sí mismos para lograr lo que hicimos antes y reemplazando a jugadores importantes, es fantástico”, valoró el técnico del Villa. Emery subrayó la importancia del colectivo, pero no dudó en destacar la evolución de sus hombres: “Hoy dimos un paso claro adelante mejorando eso. Zion mantiene el nivel que ya había mostrado y Jackson mejoró claramente respecto a los partidos anteriores. Este es el camino y el ejemplo de cómo tiene que jugar”.

Suzuki fue decisivo en el arranque, Jackson en el despegue. Entre los dos sostuvieron y luego impulsaron a un Villa que llegaba también con dudas tras un verano de cambios, pero que se marcha al parón con un triunfo que puede marcar un antes y un después.

Tres semanas de espera… y de presión

El parón llega en el peor momento para el Tottenham. El equipo está en descenso, sin victorias y con un estadio que ha perdido el miedo a cuestionar abiertamente el proyecto. Michael Dawson, exdefensa del club, lo resumió en “Soccer Saturday”: “La presión sube. Es lo que pasa cuando terminas 17º dos veces, gastas todo este dinero y hay una enorme expectativa alrededor del club. Creí que iba a haber un cambio, pero cuando no lo hay, todo se agrava”.

Tres semanas sin competir. Tres semanas con la clasificación en contra, el ruido creciendo y la sensación de que el margen de error se ha agotado.

Cuando el balón vuelva a rodar en el Tottenham Hotspur Stadium, la pregunta será inevitable: ¿seguirá Roberto De Zerbi en el banquillo para entonces?