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Tottenham sufre una dura derrota ante Brentford: análisis del partido

Tottenham abrió la temporada con el peor presagio posible: un 3-0 incontestable ante Brentford en el Gtech Community Stadium que sonó a aviso serio para un proyecto carísimo y todavía verde. No hubo excusas sobre el césped. El equipo de Roberto De Zerbi fue superado en intensidad, en duelos y en convicción. Y el marcador se quedó corto respecto a la sensación.

El verano había traído inversión, nombres, expectativas. El estreno trajo realidad.

Tonali da la cara por el proyecto

En medio del naufragio, Sandro Tonali fue uno de los más señalados. No solo por el juego: por el precio. Los 100 millones de libras que Tottenham pagó por él le colocan en el centro del foco, llamado a mandar en el centro del campo y a liderar un vestuario que viene de dos temporadas terminando en el puesto 17 de la Premier League.

En Brentford, nada de eso apareció. El ex del Newcastle se vio rodeado, desbordado y, demasiadas veces, solo. El medio campo local le ahogó, cerró líneas de pase y le obligó a jugar siempre de espaldas, muy lejos de la versión dominante que justificó su fichaje.

Aun así, Tonali no buscó excusas ni señaló hacia el banquillo. Todo lo contrario. Defendió a su entrenador y el plan que se intenta implantar en el norte de Londres.

«Él nos está dando mucho, no solo a mí, sino a todos los jugadores. Sabe que será un proceso largo, pero es 100% positivo. Nos quiere y está recreando el alma que se ha desmoronado un poco en las últimas temporadas. Es positivo sobre nuestras cualidades y sobre el tipo de personas que somos. Somos seres humanos, y está reconstruyendo poco a poco el espíritu que se había desmoronado en las dos últimas temporadas», explicó el italiano en Sky Sport.

El mensaje fue claro: paciencia. Para la grada, para el club y también para un vestuario que todavía parece no conocerse.

«Es duro porque perdimos, pero es genial ver que a todos les importa, que todos estamos en la misma página. Ahora solo tenemos que trabajar; lo único que podemos hacer es mantenernos unidos», añadió Tonali.

Estrenos amargos y un equipo partido

La falta de conexión entre las nuevas piezas saltó a la vista. Andrew Robertson, Marcos Senesi y Jan Paul van Hecke, todos debutantes, sufrieron una tarde de aprendizaje a la fuerza. Sin automatismos, sin sincronía en la salida de balón, sin coberturas claras, Tottenham ofreció la imagen de un equipo ensamblado a toda prisa.

El resultado fue un once largo, partido, con enormes distancias entre líneas. Ideal para un Brentford que vive del ritmo alto y de castigar cada pérdida.

Keane Lewis-Potter abrió pronto el marcador y encendió al Gtech Community Stadium. Desde ahí, el guion fue casi de un solo equipo. Cada balón dividido era para los locales. Cada segundo balón, también. Las dudas defensivas que han perseguido a Tottenham en los últimos años reaparecieron sin disfraz: llegadas tarde, mala lectura de los cruces y una zaga incapaz de sostener al bloque.

Brentford olió sangre y no aflojó. Tottenham, en cambio, nunca dio la sensación de poder cambiar la dinámica.

De Zerbi, autocrítico y sin coartadas

Roberto De Zerbi no escondió nada tras el pitido final. Ni su enfado ni la magnitud del problema.

«Mal partido. Perdimos y sufrimos la diferencia en los duelos. Fue la clave de este partido. No luchamos de la manera correcta. Quizá mérito de ellos porque es la mejor cualidad que tiene Brentford», reconoció en declaraciones a Match of the Day de la BBC.

El técnico apuntó a un factor que ya intuía antes del estreno: el estado físico. Varios jugadores llegaron tarde tras el Mundial o se incorporaron en la recta final del mercado. El equipo lo pagó.

«Nuestra condición física no estaba al nivel adecuado para todos los jugadores porque muchos llegaron más tarde después del Mundial y hay muchos jugadores nuevos en la plantilla y en el once inicial. Pero tenemos que analizar mejor este partido porque no podemos jugar así en este tipo de partidos», avisó.

No buscó refugio en el calendario ni en el mercado. Tampoco maquilló la actuación.

«Estoy sorprendido por el resultado y el rendimiento. Sabía que no estábamos en la condición adecuada. No podemos encontrar una excusa. Lo siento por el resultado y el rendimiento. Estamos empezando un nuevo proyecto y no hemos podido encontrar el principio», admitió.

Un pasado reciente que pesa

Más allá del 3-0, lo que preocupa en Tottenham es el eco de los últimos años. Dos temporadas consecutivas acabando en el puesto 17 han dejado un poso de desconfianza y esa etiqueta incómoda de “mentalidad perdedora” que ha ido pasando de entrenador en entrenador.

El reto de De Zerbi no se limita a ajustar la presión o mejorar la salida de balón. Tiene que cambiar un hábito. Romper una inercia. Convencer a un grupo que se ha acostumbrado a sufrir para simplemente mantenerse.

La goleada en Brentford no decide nada en agosto, pero sí marca el tono del desafío. Un proyecto millonario, un vestuario renovado, un técnico con ideas muy claras… y una tabla que, de momento, vuelve a mirar hacia abajo.

La pregunta es evidente: ¿cuánto tiempo tardará Tottenham en que el discurso de Tonali y las ideas de De Zerbi se conviertan, por fin, en resultados?